martes, 7 de julio de 2026

El cuerpo también participa en la terapia

Cuando pensamos en un trauma, solemos imaginar recuerdos dolorosos, pensamientos o emociones intensas. Sin embargo, el cuerpo también guarda parte de esa experiencia. A veces lo hace a través de tensión muscular, respiración superficial, una sensación constante de alerta o, por el contrario, de desconexión.

En enfoques como EMDR, cada vez cobra más importancia integrar la atención al cuerpo durante el proceso terapéutico. No se trata únicamente de recordar lo ocurrido. Una persona puede narrar un evento traumático con muchos detalles y, aun así, permanecer desconectada de lo que está sintiendo físicamente.

En esos casos, el recuerdo puede estar siendo contado desde la mente, mientras el cuerpo continúa reaccionando como si el peligro siguiera presente. Observar la respiración, la postura, las sensaciones corporales o los impulsos naturales de movimiento ofrece información valiosa sobre cómo el sistema nervioso está procesando esa experiencia.

El objetivo no es intensificar el malestar ni acelerar el proceso terapéutico. Al contrario, se busca ayudar a la persona a desarrollar la capacidad de acercarse a sus sensaciones de manera gradual, segura y dentro de lo que puede tolerar, fortaleciendo su sensación de estabilidad.

Con el tiempo, esta integración favorece que el cuerpo también pueda reconocer que aquello ocurrió en el pasado y que, en el presente, existe mayor seguridad. El cuerpo deja de ser solo el lugar donde aparecen los síntomas para convertirse también en una fuente de información y recuperación.

Al final, sanar un trauma no implica únicamente comprender lo que pasó. También significa que el cuerpo pueda dejar de responder como si todavía estuviera viviendo esa historia. Cuando mente y cuerpo participan juntos en el proceso, la recuperación suele ser más profunda e integrada.


EMDR no es solo “pensar en el recuerdo”

EMDR no es solo “pensar en el recuerdo”

👉 Si el cuerpo no está incluido, algo importante se pierde

¿EMDR es solo “recordar y ya”? No exactamente.

Muchas personas llegan a terapia EMDR pensando que se trata de revivir el recuerdo hasta que deje de doler.

Pero hay algo importante que suele pasarse por alto:

👉 Si el cuerpo no está incluido, el proceso puede quedarse a medias.

No todo lo que parece procesamiento… realmente lo es

En sesión, alguien puede contar su historia con lujo de detalles, notar que el malestar baja rápido y pensar: “esto está funcionando”.

Pero a veces ocurre otra cosa:

👉 La persona no está procesando, está desconectándose (disociando)

Y eso puede dar una sensación de alivio… sin integración real.

El cuerpo no es un extra en trauma

El trauma no solo vive en los pensamientos o recuerdos.

También aparece como:

• tensión muscular

• cambios en la respiración

• sensación de desconexión o sobrecarga

Por eso, trabajar solo desde lo cognitivo se puede quedar corto.

Integrar el cuerpo cambia cómo se hace EMDR

No es añadir “ejercicios” porque sí. Es cambiar la forma de trabajar:

👉 notar la respiración

👉 prestar atención a sensaciones

👉 permitir pequeños movimientos

👉 avanzar a un ritmo que el sistema nervioso pueda tolerar

Ahí es donde el proceso deja de ser solo mental… y se vuelve experiencia.

Un buen proceso de EMDR no solo se entiende

Se siente en el cuerpo como algo que cambia, se acomoda, se integra.

👉 Porque en trauma, sanar no es solo recordar distinto

es experimentar distinto

- Izzy 💛


domingo, 5 de julio de 2026

¿Sabes qué es lo que más me gusta de la terapia EMDR?

Que te rompe una ilusión bien vendida: que sanar es acumular.

Que necesitas más herramientas, más recursos, más talleres, más retiros, más “trabajo personal”.

Y no.

A veces no necesitas más.

Necesitas procesar.

Porque la salud mental no es una saga interminable de Pokémon donde tienes que atraparlos todos:

tips, hábitos, journaling, afirmaciones, respiraciones, cursos, desafíos…

No es una colección.

Es un proceso.

Y cuando el proceso ocurre, muchas de esas cosas dejan de ser necesarias.

No porque no sirvan, sino porque ya no estás intentando compensar algo que no ha sido resuelto.

- Izzy 💛


sábado, 4 de julio de 2026

¿Qué es el trauma? (en 100 palabras)

El trauma no se define únicamente por lo que ocurrió, sino por cómo esa experiencia fue procesada por el cerebro y el cuerpo.

Surge cuando una situación supera la capacidad de afrontamiento de la persona, dejando recuerdos, emociones o sensaciones almacenadas de forma disfuncional.

Como resultado, ciertos estímulos pueden generar respuestas intensas incluso cuando el peligro ya pasó.

El trauma puede desarrollarse tras un evento único o por experiencias repetidas a lo largo del tiempo.

Con el tratamiento adecuado, es posible procesar estas experiencias, reducir su impacto y recuperar una sensación de seguridad y bienestar.


¿Por qué la relación terapéutica importa tanto como la técnica?

Cuando las personas buscan terapia, suelen preguntar por el enfoque: cognitivo-conductual, EMDR, sistémico, psicodinámico, entre otros.

Y aunque la técnica importa, existe algo que muchas veces pasa desapercibido: la relación entre terapeuta y consultante.

La investigación en psicoterapia lleva décadas encontrando algo interesante. Más allá del modelo utilizado, uno de los factores que mejor predice el éxito de una terapia es la calidad de la relación terapéutica.

Tiene sentido.

Es difícil hablar de temas importantes con alguien en quien no confías. Es difícil explorar aspectos dolorosos de tu historia si no te sientes seguro. Y es difícil sostener conversaciones incómodas cuando percibes que la otra persona no te comprende.

La técnica puede ofrecer herramientas. Puede ayudar a organizar el trabajo clínico. Puede proporcionar un camino.

Pero la relación es el espacio donde ese trabajo ocurre.

No significa que el terapeuta tenga que agradarte en todo momento. Tampoco significa que la terapia deba sentirse cómoda siempre. A veces las conversaciones más importantes son precisamente las más difíciles.

Lo que sí suele ser necesario es sentir que existe respeto, confianza y una sensación de que ambos están trabajando en la misma dirección.

Por eso dos personas pueden recibir exactamente la misma técnica y vivir experiencias completamente distintas.

La terapia no ocurre solamente a través de métodos, ejercicios o protocolos.

Ocurre entre personas.

Y aunque una buena relación terapéutica no reemplaza la competencia profesional, muchas veces es lo que permite que las herramientas realmente funcionen.

La diferencia entre “un psicólogo” y “mi psicólogo”

Yo voy a terapia.

Yo me atiendo.
Pero no me atiendo con un psicólogo… me atiendo con mi psicólogo.

No me veo con un terapeuta.
Me veo con mi terapeuta.

Es la persona que yo busqué.
La que elegí.

Es a quien le quiero contar cuando me pasa algo.
Es a quien busco cuando necesito trabajar algo.

Porque no es lo mismo ir a un doctor que ir a tu doctor.

No es lo mismo que te atienda cualquiera que esté de turno… a que te vea alguien que ya te conoce.

Y en terapia pasa lo mismo.

Si estás buscando simplemente un psicólogo que te atienda, eso existe.

Pero si estás buscando tu terapeuta, estamos hablando de algo completamente distinto.

Ninguno es mejor que el otro.
Pero no son lo mismo.

Yo no estoy acá para ser un terapeuta.
Estoy acá para ser tu terapeuta.

Y eso no se improvisa.
Se construye.

- Izzy 💛


domingo, 21 de junio de 2026

El estigma de ir a terapia (y por qué aún existe)


Ir a terapia todavía carga con un estigma que, aunque ha disminuido en algunos contextos, sigue muy presente. Para muchas personas, la idea de acudir a un psicólogo todavía se asocia con estar “loco”, “dañado” o “enfermo”. Esa asociación simplifica demasiado algo que en realidad es mucho más complejo.

Las personas van a terapia por muchas razones. Algunas atraviesan crisis emocionales intensas: pérdidas, rupturas, ansiedad o momentos de desborde. Otras buscan ayuda porque notan que repiten patrones que no logran cambiar.

También están quienes quieren entender mejor su historia personal o familiar. Y muchas simplemente desean crecer, conocerse mejor o desarrollar herramientas para vivir con mayor equilibrio.

La idea de que solo se va a terapia cuando “algo está mal” limita lo que la terapia realmente es: un espacio de acompañamiento psicológico, exploración y cambio.

El estigma persiste en parte porque seguimos asociando la salud mental con una dicotomía rígida: sano o enfermo. En ese esquema, pedir ayuda psicológica se interpreta como una falla personal, en lugar de entenderse como un acto de cuidado.

Cambiar esa narrativa implica ampliar la conversación. Ir a terapia no define a una persona como débil o rota. Más bien, habla de alguien que reconoce sus límites actuales y decide trabajar con ellos.

Normalizar la terapia no es solo una cuestión individual. Es un cambio cultural. Y como todo cambio cultural, empieza por poder hablarlo sin vergüenza. - Izzy 💛 


lunes, 27 de abril de 2026

EMDR desde la creencia: una guía práctica para integrar TCC y reprocesamiento

La integración de EMDR con modelos más estructurados como el TCC abre puertas muy interesantes, pero también plantea desafíos prácticos: cuando el cliente tiene claridad sobre su problema o síntoma, pero dificultad para identificar blancos o conectar con la creencia negativa.

Vamos por partes:


🧭 ¿Existe un protocolo de EMDR centrado en la creencia negativa?

No existe un protocolo oficial estándar de EMDR que parta exclusivamente desde la creencia negativa, pero sí hay formas de adaptar el protocolo estándar o aplicar protocolos estructurados que comienzan desde lo cognitivo y construyen hacia el pasado.

Aquí algunas aproximaciones:


1. Protocolo inverso o centrado en la creencia

Una adaptación del protocolo estándar consiste en:

  • Identificar primero la creencia negativa actual dominante (por ejemplo: "no valgo", "no tengo control", "soy culpable").
  • Desde ahí, explorar hacia atrás (con floating back o historia de vida) para encontrar momentos que reforzaron o dieron origen a esa creencia.
  • Esos eventos se convierten en blancos para el PSB.

Este enfoque es útil especialmente cuando:

  • El cliente tiene claridad cognitiva pero no conecta con eventos pasados fácilmente.
  • Hay síntomas complejos o difusos y se necesita una brújula cognitiva para organizar el trabajo.

2. Modelo de redes de memoria y cogniciones

Shapiro sugiere que los traumas están organizados en redes de memoria vinculadas a cogniciones negativas. Si se trabaja desde la creencia, podemos:

  • Explorar con preguntas como:

    “¿Cuándo fue la primera vez que te sentiste así?”
    “¿Qué imágenes vienen a tu mente cuando piensas ‘no valgo’?”
    “¿Hay algún recuerdo específico donde aprendiste eso sobre ti?”

Esto ayuda a activar la red de memoria asociada a esa creencia, lo que facilita la identificación de blancos específicos.


3. Modelo de targets temáticos o "tema central"

Algunos terapeutas usan el modelo de “tema central”:

  • Se identifica un tema o esquema dominante (“rechazo”, “abandono”, “fracaso”).
  • Luego, se construye un listado de eventos relacionados con ese tema (sin necesidad de que el cliente los nombre como traumas).
  • Esos eventos se ordenan en el PSB según intensidad y carga emocional.

Este modelo puede ser particularmente útil si venimos de un enfoque TCC y se trabaja con esquemas o creencias centrales.


4. Modelo de TCC + EMDR: formulación cognitiva como punto de partida

Se puede usar la formulación TCC (modelo ABC o de esquemas) para:

  • Identificar creencias centrales disfuncionales.
  • Usarlas como punto de partida para buscar recuerdos asociados, tanto en historia de vida como en activaciones recientes.
  • Luego, se pueden organizar estos recuerdos en un PSB que tenga como eje esa creencia disfuncional.

Esto permite una integración más fluida, especialmente útil en casos con muchas evitaciones o alexitimia.


👉 Tip para la práctica:

Cuando el cliente no puede identificar blancos directamente, es posible apoyarse en:

  • Dibujar una línea de tiempo emocional desde la creencia.
  • Usar figuras metafóricas (“si esa creencia fuera una película, ¿qué escenas incluiría?”).
  • Técnicas como el EMDR intergeneracional o estructural, que también parten desde temas amplios o síntomas.

✅ 1. Ejemplo clínico: Aplicar EMDR desde la creencia negativa

Supongamos que un cliente llega con ansiedad social y expresa que, en el fondo, “no soy lo suficientemente bueno”. Desde esa creencia negativa, se puede hacer lo siguiente:

a. Identificación de la C.N. (Creencia Negativa)

“Cuando estás en esas situaciones sociales incómodas, ¿qué te dices a ti mismo?”
“¿Qué crees que dice eso sobre ti como persona?”

→ Cliente responde: “Que no soy suficiente”

b. Floating back (búsqueda de recuerdos relacionados)

“¿Recuerdas una vez en que te sentiste así —insuficiente, juzgado, rechazado—, quizás cuando eras niño o adolescente?”

→ Cliente recuerda:

  • Un maestro ridiculizándolo en primaria.
  • Un rechazo amoroso en secundaria.
  • Una discusión con su padre en la que le dijo “nunca haces nada bien”.

c. Construcción del PSB

  1. Rechazo del maestro – 8/10
  2. Comentario del padre – 7/10
  3. Rechazo amoroso – 6/10
    (Organizado de mayor a menor intensidad)

Estos recuerdos se trabajan con el protocolo estándar, pero el eje es la creencia “no soy suficiente”. A medida que se desensibilizan, la intensidad de esa creencia disminuye también en el presente.


✅ 2. Plantilla de formulación desde la creencia negativa

Aquí tenemos una estructura práctica que podemos usar (o adaptar) para organizar la formulación EMDR cuando se parte de la cognición:


🧠 FORMULACIÓN EMDR DESDE CREENCIA NEGATIVA

ElementoDescripción
Síntoma o problema actual(Ej. ansiedad social)
Creencia negativa asociada(Ej. "No soy suficiente")
Emoción activada(Ej. Vergüenza, miedo)
Conductas actuales(Evita hablar en grupos, inseguridad laboral)
Recuerdo más antiguo que la sostiene(Ej. Maestro que lo ridiculiza)
Otros recuerdos relevantes(Padre crítico, rechazo amoroso)
Creencia positiva deseada(Ej. "Soy valioso tal como soy")
Plan de blancos (PSB)(Lista organizada de menor a mayor carga emocional)

✅ 3. ¿Qué es EMDR Intergeneracional o Estructural?

🔷 EMDR Intergeneracional

Es una adaptación del modelo EMDR que explora la transmisión de traumas, creencias o patrones emocionales entre generaciones. 

Usos comunes:

  • Sentimientos persistentes que no tienen origen claro (“siempre he sentido que no pertenezco”).
  • Lealtades inconscientes a figuras parentales.
  • Repetición de patrones familiares.

Cómo se trabaja:

  • A veces usando representación simbólica (dibujos, silla vacía, muñecos).
  • Accediendo a las figuras de la historia familiar como blanco (aunque sea simbólico).
  • Utiliza blancos "heredados" que no siempre son recuerdos propios, sino experiencias transmitidas emocionalmente.

🔷 EMDR Estructural (o “EMDR centrado en partes”)

Integra EMDR con modelos de trabajo con partes del yo (como IFS o teoría del ego). Parte del supuesto de que el trauma fragmenta la personalidad en subestados con necesidades distintas (niño vulnerable, crítico, protector, etc.).

Objetivo:
Restaurar el vínculo interno entre partes para que el yo adulto tenga control.

Cómo se integra con EMDR:

  • Se identifican “partes” y se reconoce qué parte sostiene la creencia negativa.
  • Se hacen fases de preparación específicas con cada parte.
  • Se trabaja con los recuerdos que dieron origen a la polarización de esas partes.

¿El problema es la pornografía o nuestra relación con ella?

Es bastante común que muchos sexólogos y sexólogas tengan reservas o posturas críticas hacia la pornografía, aunque no todos. Esta tendencia se debe principalmente a varios factores:


📉 Motivos comunes para una postura crítica:

  1. Expectativas poco realistas: El porno comercial suele presentar situaciones, cuerpos y comportamientos que no reflejan la realidad, lo que puede generar expectativas difíciles o imposibles de cumplir en relaciones reales.
  2. Impacto en el deseo y satisfacción: Algunos estudios han sugerido que el consumo excesivo de porno puede reducir el deseo y la satisfacción sexual en relaciones reales, aunque esto sigue siendo un tema de debate.
  3. Desconexión emocional: Puede promover una sexualidad desconectada emocionalmente, enfocada más en el rendimiento físico que en la conexión y el placer mutuo.
  4. Problemas de adicción o dependencia: Para algunas personas, el uso habitual se convierte en una forma de escape emocional o manejo de estrés, creando patrones problemáticos.
  5. Perspectiva ética y de derechos laborales: Algunas/os profesionales critican la industria por explotación laboral, falta de consentimiento claro o condiciones de trabajo difíciles para actores y actrices.

🌱 Pero también hay enfoques positivos:

  • Educación sexual: Hay quienes ven en el porno una oportunidad para hablar abiertamente sobre deseos, fantasías y prácticas seguras.
  • Diversidad y representación: Algunos sexólogos valoran las nuevas iniciativas de porno ético o feminista, que muestran cuerpos diversos y relaciones más realistas y consensuadas.
  • Reflexión personal: Para algunos, puede ser una forma de explorar fantasías y preferencias sexuales de forma segura.

🎯 En resumen:

La mayoría no critica la pornografía en sí, sino cómo se usa y sus posibles efectos. La postura suele depender del enfoque personal del profesional y del contexto cultural en el que trabaja.