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miércoles, 28 de diciembre de 2016

Amor + Pareja | Movimientos femeninos, revoluciones sexuales y relaciones de pareja II.


Las fuerzas sociales son estresores extremos para las relaciones de pareja, particularmente en tiempos de cambios socioculturales. Al desafiar la manera en que se supone que sean las cosas, aumentan nuestra ansiedad (al disparar nuestra resistencia al cambio) y modifican nuestras expectativas acerca de nuestra forma de vida, relaciones de pareja y nosotros mismos, creando el escenario perfecto para el conflicto relacional.

El impacto del movimiento de liberación femenina y la revolución sexual (al igual que el cambiante significado de las relaciones de pareja) son evidencia clara de esto. Ya pasaron décadas y nuestros chips internos todavía están tratando de procesar y actualizar el cambio de paradigma. A unos les cuesta más que a otros, ¡definitivamente! Y es que en este asunto de igualdad entre los sexos (y en el sexo) muchos somos más conservadores de lo que nos gusta admitir.

De la boca para afuera es una cosa, pero por dentro el panorama es distinto, y al día de hoy nos debatimos con tabúes, prejuicios, temores, demandas, expectativas y creencias rígidas e inflexibles que arrastramos a modo de lastre y que; con algo de suerte, buena fortuna y buena terapia de por medio eventualmente soltamos para viajar más ligeros por la vida y en pareja.

Caóticas ecuaciones.

Según los autores del libro “The Evaluation and Treatment of Marital Conflict” , el movimiento de liberación femenina no solo trajo cambios sociales y políticos, también cambió la manera en que las mujeres se percibían sexualmente. A la par de descubrir su potencial intelectual y económico, comenzaron a descubrir (y explorar) su sexualidad.

Las mujeres se volvieron más explícitas acerca de sus necesidades sexuales, y al conocer sus necesidades, aumentaron sus expectativas y por ende, sus demandas. Interesantemente, al aumentar la demanda y expectativa femenina, así mismo aumentó la ansiedad masculina, y a mayor ansiedad para los hombres, mayor disfunción en el desempeño sexual. ¡Caótica ecuación!

¡Cuidado, el problema no se restringe a la recámara! Recordemos que detrás de cada problema sexual de la pareja, suele haber un problema relacional agazapado entre las sombras (o las sábanas). El asunto es que esto de la revolución sexual y el movimiento femenino cambió las dinámicas de poder en la relación de pareja y en el fondo, podemos resumir la mayor parte de los problemas de relación a un simple tema de poderes: quién tiene la sartén por el mango y por qué, siendo el dichoso mango suficientemente largo para ser agarrado por dos manos, nos negamos a compartirlo con nuestra pareja de manera equitativa. Quizás si aprendiéramos a hacerlo, tendríamos menos problemas de pareja… en la cama y fuera de ella. - Izzy

Fragmentos extraídos de “The Evaluation and Treatment of Marital Conflict” (Philip Guerin Jr., Leo Fay, Susan Burden y Judith Kautto).

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Amor + Pareja | Los tres significados del matrimonio.


¡Hola! Comprender la relación de pareja desde la perspectiva de la terapia de pareja nos permite evaluar, reevaluar y entender mejor nuestras relaciones (y parejas) pasadas, presentes y futuras y a la vez poner en contexto nuestra propia historia y la de nuestra familia de origen.

A pesar de que el texto habla específicamente de “matrimonio”, espero que quienes lean esto y estén (o hayan estado o planean estar) en una relación de pareja - más no necesariamente casados – puedan extrapolar la información desde el contexto del “matrimonio” al de la “pareja”.Las fuentes de estrés sobre una pareja son los cambios sociales (el contexto social) y las transiciones situacionales y del desarrollo que ocurren en todos los sistemas familiares multigeneracionales (el sistema familiar multigeneracional).

Las fuerzas sociales son más estresantes para la pareja durante épocas de cambio sociocultural. Al desafiar la manera en que las cosas “deberían ser” aumenta nuestra ansiedad, se modifican nuestras expectativas sobre nosotros mismos y nuestra forma de vida, incluyendo nuestras relaciones de pareja y nos hace vulnerables a problemas relacionales.

Un aspecto importante dentro del contexto social relevante al estudio y tratamiento del conflicto de pareja es el significado cambiante del matrimonio…

Los tres significados del matrimonio.

(Siéntanse libres de reemplazar la palabra “matrimonio” por “relación de pareja”). La manera en que pensamos acerca del matrimonio determina hasta cierto punto la manera en que nos comportamos cuando estamos casados (o en una relación de pareja). La mayoría de nuestras ideas acerca del matrimonio pueden clasificarse en tres categorías:

- El significado religioso o sagrado del matrimonio
- El significado comunal o social del matrimonio
- El significado personal o individual del matrimonio

Damos más de un significado a la vez al matrimonio y a la familia. Nos movemos de un significado a otro acorde a las circunstancias y este desplazamiento es de particular interés a los clínicos.

El significado sagrado del matrimonio.

Desde la perspectiva sagrada, el matrimonio y la familia son instituciones sagradas, fundadas por Dios y gobernadas por líderes religiosos. Todo acerca de un matrimonio se decide acorde a las leyes de la religión.

Las parejas para las cuales este es el significado prevalente del matrimonio es probable que vean sus dificultades maritales sobre un eje “correcto-errado”.

Al trabajar con estas parejas es importante que el terapeuta valide sus valores mientras que al mismo tiempo trabaja en incrementar el grado al cual permiten espacio para el cambio en su sistema de creencias. El terapeuta debe ayudarles a poner a un lado el eje “correcto-errado” y reemplazarlo con una perspectiva más psicológica.

La terapia de cualquier tipo que intente minar las creencias religiosas del cliente y reemplazarlas con la visión más “iluminada” del mundo del terapeuta es extremadamente invasiva e improductiva. Las personas necesitan ser ayudadas de maneras gentiles y respetuosas.

Los problemas clínicos en el matrimonio pueden surgir cuando uno de los integrantes de la pareja cree en el significado sagrado del matrimonio y la otra no.

El significado social del matrimonio.

El segundo significado del matrimonio lo define en términos de sus obligaciones sociales. El matrimonio de una pareja es visto como un asunto, no de Dios, sino de sus familias y de su comunidad. Las obligaciones de los esposos para con sus padres y el resto de sus familias extendidas son consideradas primordiales, incluso más importantes que sus obligaciones como esposos.

Si bien en muchas culturas y sociedades esto ya no es tan frecuente, todavía podemos verlo en muchas familias, culturas, etc.

El significado individual del matrimonio.

Las anteriores perspectivas no dan mucho peso, si es que dan alguno, a las satisfacciones interpersonales y emocionales que deberían ser parte de las relaciones a largo plazo.

Las demandas de la vida matrimonial y familiar se subordinan al bienestar y felicidad individual.

Otra forma de ver el significado del matrimonio es hablar de niveles de compromiso. Tanto en la visión sagrada como social del matrimonio, un compromiso ciego tiende a ser la actitud operante con la cual tanto hombres como mujeres abordan el matrimonio. Las expectativas son muy altas y las personas involucradas directa e indirectamente en el matrimonio son muchas, todo lo cual eleva el nivel de compromiso con el que las parejas abordan el matrimonio al punto que son incapaces de reconocer las necesidades emocionales y limitaciones tanto propias como de su pareja.

Aunque el significado individual del matrimonio maximiza la apuesta emocional, minimiza el compromiso eterno (sagrado) y global (social) y reduce el número de involucrados en la relación a dos. 

Estas tres perspectivas del matrimonio no tienen que ser mutuamente excluyentes ni presentar a los involucrados con conflictos irreconciliables. Es labor del terapeuta movilizarlos del abordaje todo-o-nada y hacia un significado más integrado del matrimonio.

Los problemas clínicos en un matrimonio ocurren frecuentemente cuando uno de los esposos cambia de una perspectiva tradicional a una individual mientras que la otra persona no. No es inusual encontrar un cambio de perspectiva en un punto crítico en la vida de una persona (por ejemplo, tras la muerte de un pariente). Este cambio puede confundir y perturbar a la pareja, quien no comprende su significado y no tiene idea de qué hacer al respecto.

En un caso así, el terapeuta esquematiza para la pareja exactamente lo que les ha sucedido y como los cambios en su relación se vinculan a cambios en el contexto social. Entones la pareja puede empezar la tarea de trabajar las implicaciones de estos cambios en su matrimonio. Ambos pueden trabajar hacia el establecimiento de mejores maneras de tolerar y lidiar con sus diferencias.

Espero hayan disfrutado este post y que les ayude a comprender y navegar de manera más saludable y constructiva sus relaciones pasadas, presentes y futuras. - Izzy.

Fragmentos extraídos del libro: “The Evaluation and Treatment of Marital Conflict” (La evaluación y tratamiento del conflicto marital).

viernes, 16 de diciembre de 2016

Amor + Pareja | Las cuatro etapas del conflicto de pareja.


¡Hola! Como les conté en la primera parte de este post estuve leyendo un libro súper interesante sobre la evaluación y tratamiento del conflicto marital que me regaló mi terapeuta, e integrando este conocimiento con todo lo que he aprendido este año acerca de terapia de parejas en diversos seminarios y congresos me quedé pensando cómo y cuánto se beneficiarían muchas parejas e individuos si supieran un poco más acerca del tema, ya que muchas veces lamentablemente obtenemos este aprendizaje e información valiosa cuando ya nuestra relación de pareja está en conflicto.

El comprender la relación de pareja desde la perspectiva de la terapia de pareja nos permite evaluar y reevaluar y entender mejor nuestras relaciones (y parejas) pasadas, presentes y futuras y a la vez poner en contexto nuestra propia historia y la de nuestra familia de origen.

Por eso me gustaría compartir con ustedes algunas de las cosas que estoy aprendiendo por el camino, ¿les parece? Me tomé la libertad de cambiar el término “matrimonio” por “pareja” para que quienes lean esto y estén (o hayan estado o planean estar) en una relación de pareja - más no necesariamente casados - no se sientan dejados por fuera. 


Las etapas del conflicto de pareja.

El conflicto de pareja difiere de una pareja a otra no solamente respecto a los temas específicos alrededor de los que se organiza el conflicto sino, más importantemente, con respecto a la duración e intensidad del conflicto. Por ende, la terapia se ajusta acorde al nivel de severidad del conflicto.

Las parejas en conflicto pueden clasificarse en cuatro grupos:

Grupo 1: Las parejas manifiestan un grado mínimo o pre-clínico de conflicto y responden favorablemente a la educación acerca de cómo una pareja funciona y no funciona. Son capaces de tomar esta información y usarla para cambiar su relación positivamente.

Grupo 2: Consiste en parejas que han estado en conflicto activo por menos de 6 meses. Este conflicto incluye un grado significativo de proyección y perdida del autoenfoque (desplazar la culpa o responsabilidad de todo el conflicto en la otra persona y no poder ver nuestra parte en el).

Grupo 3: Estas parejas presentan conflicto severo. El mismo se ha extendido más de 6 meses y la proyección es intensa. La preocupación principal del terapeuta es casi exclusivamente el controlar la reactividad instantánea de la pareja (su tendencia a reaccionar a su contraparte emocionalmente y sin pensar).

Grupo 4: En el caso de parejas casadas, sin aquellas que se presentan a tratamiento después de uno o ambos han involucrado a un abogado. En esta etapa, la situación es adversaria más que conciliatoria. El trabajo en terapia está mejor orientado hacia disminuir el daño emocional de los esposos, sus niños y las familias extendidas.

Espero hayan disfrutado este post y que les ayude a comprender y navegar de manera más saludable y constructiva sus relaciones pasadas, presentes y futuras. - Izzy.


Fragmentos extraídos del libro: “The Evaluation and Treatment of Marital Conflict” (La evaluación y tratamiento del conflicto marital).

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Amor + Pareja | Esferas de acción e interacción en la relación de pareja (Las 4 etapas del conflicto de pareja II)


¡Hola! Hace algún tiempo atrás leí un libro súper interesante sobre la evaluación y tratamiento del conflicto marital que me regaló mi terapeuta (¡qué linda, por eso la quiero un mundo!) y me gustaría compartir con ustedes algunas de las cosas que aprendí. Me tomé la libertad de cambiar el término “matrimonio” por “pareja” para que quienes lean esto y estén (o hayan estado o planean estar) en una relación de pareja - más no necesariamente casados - no se sientan dejados por fuera. :)

La relación de pareja: esferas de acción e interacción.

La relación de pareja es una lucha, una lucha constante para relacionarnos íntimamente con otro ser humano sin ser controlados ni que nos den por sentado. Se identifican cuatro etapas del conflicto de pareja acorde a la duración e intensidad del conflicto. El abordaje terapéutico se basa en varios supuestos relacionados a las diversas esferas en que una pareja actúa e interactúa:

- El contexto social y la familia extendida.
- La diada.
- Triángulos.
- Los integrantes de la pareja como individuos.

El contexto social y la familia extendida.

La relación de pareja existe sobre dos contracaras:

- El contexto social y cultural en el cual la pareja vive.
- Las familias extendidas de las que provienen cada uno de los integrantes de la pareja.

Ambas son fuentes de estrés crónico y agudo para la relación. Este es más difícil de absorber y manejar cuando los integrantes de la pareja están atrapados emocionalmente por el contexto en el cual operan, cuando se sienten limitados a actuar y reaccionar con los mismos viejos patrones y son incapaces de ver formas de respuesta nuevas y creativas.

Los esfuerzos por aumentar la libertad emocional de los integrantes de la pareja para operar de manera más funcional en sus contextos pagan buenos dividendos en la terapia de pareja. Por medio de la libertad emocional nos damos cuenta de y somos más capaces de aceptar nuestras propias fortalezas y limitaciones así como aquellas de nuestra pareja y del sistema familiar multigeneracional del que cada uno es parte.

La diada.

Al interactuar entre sí, los integrantes de la pareja tienden a engancharse en guiones. Estos guiones son a menudo disfuncionales, necesitan ser abordados en terapia e involucran cosas tales como:

- Cómo la pareja se comunica entre sí,
- Cuánto tiempo pasan entre sí,
- Su movimiento de acercamiento y distanciamiento entre sí.

El comportamiento de la pareja entre si es producto del grado y calidad del apego entre ellos.

Triángulos.

Las parejas están constantemente involucradas en triángulos (con sus hijos, con sus suegros, con sus amistades, etc.). En parejas severamente disfuncionales, los triángulos son el tema central de su vida.

Los integrantes de la pareja como individuos.

El bienestar y nivel de funcionamiento individual de cada integrante de la pareja  y el estado premórbido (es decir, anterior a la relación en sí)  de sus respectivos sistemas familiares son factores importantes respecto a qué tan bien funcionarán como pareja.

Nuestras experiencias acerca de nosotros mismos y de los demás a menudo son bastante estrechas debido a nuestra historia personal y familiar. La terapia procura expandir la perspectiva  de cada uno de los integrantes de la pareja acerca de si mismos y del otro para así incrementar su nivel de funcionamiento, reducir su amargura y ayudarlos a lograr el auto-enfoque apropiado, es decir, enfocarnos en nuestra propia  parte en el proceso de pareja disfuncional más que en la parte de nuestra pareja. La habilidad para lograr auto-enfoque y el grado de amargura predicen que tan bien le irá a una pareja en terapia.

Llegamos a la relación de pareja con un doble conjunto de expectativas:

- Esperamos que nuestra pareja duplique las cosas buenas de nuestra familia de origen,
- Esperamos que nuestra pareja compense los daños y déficits de nuestra familia de origen.

Estas expectativas, en épocas de estrés y conflicto son más a menudo dirigidas hacia las limitaciones de nuestra pareja que hacia sus fortalezas.

Espero hayan disfrutado este post y que les ayude a comprender y navegar de manera más saludable y constructiva sus relaciones pasadas, presentes y futuras. - Izzy.

Fragmentos extraídos del libro: “The Evaluation and Treatment of Marital Conflict” (La evaluación y tratamiento del conflicto marital).

lunes, 2 de mayo de 2016

Pareja | ¿Cómo afecta el estrés familiar a tu relación de pareja? Parte 1: Estrés situacional.


¡Jelou! Cuando estamos en una relación, estamos inmersos en lo que llamamos un sistema familiar multigeneracional, la fuente de la dotación biológica y psicológica de ambos integrantes de la pareja. Sí, es más o menos nuestra bolsita de problemas no resueltos y dinámicas disfuncionales y otras cosas feas que hacen ruido en la noche y se esconden debajo de la cama y dentro de los armarios y se transmiten de generación en generación como una especie de maldición, hasta que finalmente son levantadas cuando dices algo así como... "Mmm, tal vez debería ir a ver a un terapeuta..." ¡Weee!

Algo que llevamos en nuestra pequeña bolsa y trasladamos a nuestra relación es el estrés familiar. ¡Imagina eso! Con todo el estrés que supone ser uno mismo + seguir siendo uno mismo mientras nos relacionamos con otra persona, ¡nos toca añadir el estrés que tanto nosotros como nuestra pareja está aportando a la mezcla desde sus respectivos sistemas familiares! ¡Eso es mucho estrés!

Podemos dividir este estrés familiar en dos tipos: el estrés situacional y del desarrollo. Vamos a echar un vistazo a cada uno y ver cómo afecta a nuestra relación, ¿de acuerdo?

Estrés situacional.

Este tipo de estrés se refiere al impacto de los acontecimientos estresantes en nuestras vidas (y en las de nuestra familia de origen) que exigen un comportamiento adaptativo o de afrontamiento. Especialmente cuando venimos de un sistema familiar que no puede o simplemente no sabe o no tiene las herramientas y los recursos para adaptarse o afrontar.

Estos estresores tienden a formar grupos, ya sabes: cuando llueve, llueve a cántaros, y si tienes un paraguas malo + goteras en el techo (o no tienes ni paraguas ni techo para cubrirte de la lluvia) estás obligado a mojarte, coger un resfriado y sentirte pésimo y triste.

Una ocurrencia simultánea de muchos de estos estresores, en combinación con uno o más tiempos de transición forma un período de estresores apiñados. Este apiñamiento de estresores pone en marcha una serie de procesos emocionales interconectados en los individuos y las parejas en la unidad familiar multigeneracional. Simplemente dicho, vamos a reaccionar como se nos ha enseñado, sobre la base de lo que tenemos en nuestra pequeña bolsa, y usando nuestros paraguas malos y techos con goteras para buscar refugio y protección, o una caja de cartón + acting out (actuar nuestras emociones en vez de sentirlas) + gritar + alcoholizarnos + drogarnos + ponernos en peligro + ponernos ansiosos + deprimirnos, si no tenemos un paraguas o un techo que nos resguarde de la lluvia.

Si se permite que estos procesos escalen sin intervención (¡cómo buscar ayuda, por ejemplo!) el desarrollo de síntomas (cualquiera de los anteriores + muchos más) es inevitable.

La cantidad de estrés requerido para producir síntomas depende de la vulnerabilidad del sistema familiar particular, también conocido como qué tan malo es tu paraguas o qué tanto gotea tu techo, o si es que tienes alguno de estos para empezar. Un poco de lluvia para algunos puede ser un aguacero para otros.

Un sistema familiar sano, o más sano, funciona como un drenaje, drenando el agua de lluvia para que no se inunde la casa o se empoce y empieza a oler mal. En un sistema más vulnerable, el conflicto (o la lluvia de estrés) encontrará su camino hasta el individuo o relación más vulnerable en el sistema y pasará por ciclos crecientes repetidos (los mismos argumentos una y otra vez, ocurriendo cada vez con más frecuencia y con más intensidad) hasta que una ruptura de la relación es inminente.

Si no deseas que esto te pase, es el momento de echar un vistazo dentro de esa pequeña bolsa que llevas cargando desde tu familia de origen (Sé que esto puede ser doloroso y triste a veces, pero también es necesario para que puedas crecer y sanar) y comprobar los paraguas y los techos para ver qué necesita reparación... y si no tienes tu paraguas o techito "emocional", ¡nunca es demasiado tarde para empezar a crear uno propio y muy hermoso!

No te vayas, en el próximo post hablaremos de cómo el estrés del desarrollo de nuestras familias de origen afecta a nuestras relaciones. Mientras tanto, ¡que estés bien! - Izzy

lunes, 2 de noviembre de 2015

Amor + Pareja | ¿Cómo influye en tu relación de pareja venir de una familia cohesiva o fragmentada?


Uno de los grandes desafíos de la pareja es dar sentido a como los sistemas relacionales y los patrones  de interacción de sus familias de origen impactan de manera directa e indirecta en la manera en que se relacionan entre sí.

Es decir, nuestra familia de origen es nuestra “plantilla relacional” que usamos para interactuar con nuestra pareja, y sobre la cual se asientan nuestras creencias, demandas, expectativas, reglas y actitudes sobre cómo se supone que una relación debe ser y funcionar.

Muchas veces, esa plantilla viene distorsionada de origen, con mensajes confusos y contradictorios, reglas rígidas, guiones y mandatos inflexibles, y así vamos por el mundo, relacionándonos con los demás a través de esta plantilla, y como cada quien trae su plantilla bajo el brazo, a veces coinciden o son totalmente incompatibles, tanto para bien como para mal.

Y así caemos en crisis y conflictos con nuestra pareja actual y no entendemos por qué, repitiendo inconscientemente estos patrones disfuncionales. Para entender los orígenes, cursos y desenlaces de nuestros conflictos de pareja, necesitamos entender estas relaciones y patrones.

El sistema familiar cohesivo.

Los sistemas familiares cohesivos se caracterizan por que los miembros de la familia viven muy cerca los unos de los otros. La palabra clave en estas familias es la “fusión” y cuando los integrantes de la familia se encuentran tan fusionados entre sí, es muy difícil tener una identidad, pensamientos, conductas y emociones propias. Es más, muchas veces esto está implícita o explícitamente prohibido, y pensar, ser o sentir por uno mismo - diferenciarse de la familia de origen - constituye un pecado capital, un acto de deslealtad hacia el sistema familiar.

Por ellos es común que haya mucho contacto (muchas veces más de lo esperado por uno o ambos miembros de la pareja) entre la pareja y otros miembros de la familia. Frecuentemente la ansiedad de la familia extendida se “filtra” en la pareja, inyectándole una dosis adicional de estrés.

Los sistemas cohesivos influyen en la pareja de manera intrusiva, con serios problemas de límites, individualidad y diferenciación, todo un desafío para la pareja que pretende ser una entidad propia.

El sistema familiar fragmentado.

Mientras que en el sistema familiar cohesivo la pareja esta “demasiado conectada” a una o ambas familias de origen, en el caso de los sistemas familiares fragmentados, la palabra clave es la “desconexión”.

La pareja tiene muy poco o ningún contacto con uno o ambos lados de la unidad familiar. A veces esto pasa por diferencias o conflictos entre los miembros de la familia y los integrantes de la pareja. Otras veces, esto sucede cuando el “tablero de conmutadores familiar” (la persona que mantenía unida a la familia actuando como mediador, transmitiendo información entre sus integrantes y tomando la iniciativa para reunir a los familiares) fallece.

En estos sistemas a menudo se dan “rupturas ritualizadas”, donde las familias manejan sus conflictos mediante la colocación de una estructura rígida alrededor del tiempo que pasan juntas. Aunque tengan patrones regulares de contacto (personal, telefónico, por correo electrónico, mensajes de texto, etc.), nada personalmente significativo ocurre durante estos contactos.

El efecto “capullo”.

A este fenómeno se le llama cuando la pareja se aísla de sus respectivas familias de origen, prácticamente viviendo en una burbuja.

La ventaja de esto es que evitan el estrés por los problemas de sus familias extendidas. Por supuesto que esto conlleva una desventaja, y es que previene el desarrollo de opciones relacionales: los integrantes de la pareja no pueden volcarse a la familia para disipar la ansiedad y molestia en momentos de estrés, ni para buscar apoyo a lo largo del tiempo.

Aprender más acerca de nuestro sistema familiar, y el de nuestra pareja, nos ayudara a navegar de manera más efectiva el conflicto relacional, y encontrar alternativas más sanas y satisfactorias para relacionarnos. ¡Ya saben! - Izzy

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lunes, 8 de septiembre de 2014

Estrés, pareja y el estado premórbido de nuestras familias de origen.


La relación de pareja es un proceso de aprendizaje enriquecedor, para bien o para mal, y conocer más acerca de la influencia que ejercen sobre ella nuestras respectivas familias de origen definitivamente nos ayuda a entender mejor tanto a nuestras parejas como a nosotros mismos.

Muchos desconocemos que nuestra capacidad para manejar el estrés (cómo lo manejamos y cuánto podemos tolerar antes de caer en patrones y conductas tóxicas, disfuncionales y maladaptativas) viene determinada en parte por nuestra familia de origen, un sistema multigeneracional en el cual cada generación es influenciada (y reforzada) por aquella que la precede.

Según los autores de “The Evaluation and Treatment of Marital Conflict”, toda relación de pareja existe dentro de este sistema familiar multigeneracional, fuente de la herencia biológica y psicológica de ambos integrantes.

El estado premórbido de una familia, su nivel de funcionamiento previo al surgimiento de síntomas conflictivos dentro de la pareja, es un indicador de la cantidad de estrés que probablemente sea canalizado hacia la relación de pareja desde la familia extendida. También es un excelente predictor de cuánto estrés puede absorber (y disipar) la pareja sin producir síntomas.

La relación de pareja es la unión de dos sistemas familiares y los mejores indicadores del estado premórbido de la familia son:

- El número y la severidad de disfunciones individuales en el sistema familiar multigeneracional.

- El número de conflictos y puntos de cortes (miembros de la familia que interrumpen contacto o comunicación entre sí) en las relaciones dentro de ese sistema.

La unión de dos sistemas, y los tipos de relaciones que existen en estos, inician la relación de pareja en un nivel dado (es decir, en un punto particular a lo largo de un continuo de funcionalidad/disfuncionalidad, salud/enfermedad, normalidad/patología, etc.).

Aquí ocurre un hecho muy interesante y significativo. Cuando estamos dentro del sistema, es muy difícil darnos cuenta de la disfuncionalidad, ya que básicamente hemos crecido inmersos en ella, y como la disfuncionalidad suele ser la manera más funcional en que el sistema familiar ha logrado funcionar, tomamos lo disfuncional como la norma.

Sin embargo, quizás nos resulta más fácil notar la disfuncionalidad en el sistema familiar de nuestra pareja, y viceversa (eso de ver la paja en el ojo ajeno, ¿les suena?). Y de la misma manera en que esta se sentirá agredida cuando se lo hagamos notar, nos sentiremos nosotros también agredidos cuando nuestra pareja haga lo mismo.

Un tercer observador, uno no inmerso en ninguno de los dos sistemas familiares, logrará ver cosas que ninguno de los integrantes de la pareja podrá ver. Aquí el inmenso valor del terapeuta de parejas y de la terapia de parejas.

En este punto surge una realidad que muchas parejas (y especialmente sus familias) son incapaces de ver, entender y procesar: “Cuando se forma una relación de pareja, dos familias que jamás habrían tenido interés alguno en relacionarse entre si quedan unidas en una relación permanente que ninguna de las dos buscó.”

¿Alguna vez se han puesto a pensar cómo la historia y dinámica de sus familias de origen pueden estar afectando negativamente su relación de pareja, haciéndoles repetir patrones tóxicos y disfuncionales? ¿Cuántos de sus conflictos de pareja se organizan alrededor de sus respectivas familias de origen? ¿Se han sentido “mediadores”, “árbitros” o “conciliadores” entre sus familias de origen y sus parejas? Estas son solo algunas interrogantes que pueden explorar en terapia, ya sea una terapia de pareja o una terapia individual. Los invito a hacer el ejercicio. - Izzy

Fragmentos extraídos del libro: “The Evaluation and Treatment of Marital Conflict” (Autores: P. Guerin, L. Fay, S. Burden y J. Kautto).