¿En que tengo que pensar durante la fase 4 de EMDR mientras se hacen las tandas de EB (estimulación bilateral)?
Durante la fase 4 del EMDR (Desensibilización), la persona debe centrarse en la imagen, la creencia negativa y la emoción o sensación corporal asociada al recuerdo traumático mientras se realizan las tandas de estimulación bilateral (EB), como los movimientos oculares, golpeteos o sonidos alternos.
El objetivo no es forzar pensamientos ni controlar lo que aparece, sino permitir que el procesamiento ocurra de manera espontánea. La consigna típica del terapeuta es algo como:
“Concéntrate en la imagen, la creencia negativa y lo que sientes en el cuerpo, y déjate llevar por lo que surja.”
Después de cada tanda de EB, el terapeuta pide a la persona que describa brevemente lo que ha notado (pensamientos, emociones, imágenes, sensaciones físicas, etc.), y a partir de eso se decide si continuar, volver a enfocar, o redirigir.
¿Debo volver a la imagen por mi mismo en cada tanda?
No, no es necesario que la persona vuelva voluntariamente a la imagen en cada tanda. De hecho, durante la fase 4 de EMDR, se alienta a dejar que la mente fluya libremente después del enfoque inicial. La consigna típica —"déjate llevar por lo que venga"— busca precisamente evitar que la persona se fuerce a volver al recuerdo original si su mente se está moviendo hacia otro material relacionado (emociones, imágenes nuevas, asociaciones, recuerdos, etc.).
Sin embargo, es común que muchas personas:
- Intenten “hacerlo bien” volviendo deliberadamente a la imagen original.
- Se sientan inseguras si su mente se aleja del punto de partida.
- Piensen que deben repetir el foco inicial como si fuera una meditación guiada.
En esos casos, es útil que el terapeuta normalice este impulso y les aclare que:
"No hace falta volver al recuerdo por ti mismo/a en cada tanda. Si tu mente se mueve hacia otro lugar, está bien. Confía en lo que surja.”
También puede ayudar dar ejemplos: “Puede aparecer otro recuerdo, una emoción, una imagen inesperada, o incluso nada claro. Todo eso es parte del proceso.”
Pero a veces me voy al presente de una vez y no surgen cosas relacionadas al blanco...
Sí, eso también es muy común y tiene varias posibles explicaciones. Cuando una persona se va rápidamente al presente durante las tandas (por ejemplo, pensando “estoy aquí con mi terapeuta”, “esto no está funcionando”, o “me siento raro”), puede estar ocurriendo lo siguiente:
Posibles razones:
- Evitación: Su sistema nervioso intenta protegerla alejándola del recuerdo difícil (blanco).
- Desregulación: Está entrando en una activación excesiva o desconexión (hiper o hipoactivación), y se desconecta del material traumático.
- Dificultad para acceder al recuerdo: A veces el blanco no está bien consolidado, o la persona no logra "engancharse" emocionalmente con él.
- Mecanismo de control: Está en modo más racional u observador, tratando de “hacerlo bien”, evaluar el proceso, o controlar lo que ocurre.
¿Qué hacer como terapeuta?
- Validar lo que está ocurriendo (“Está bien que te hayas ido al presente. Veamos juntos qué pudo haber pasado.”)
- Reorientar suavemente al blanco (“¿Puedes volver a conectar con la imagen original y notar qué sientes ahora al pensar en ella?”)
- Ajustar el blanco si es necesario (quizás hay otro fragmento del recuerdo más cargado o accesible).
- Regular el sistema nervioso si hay mucha desregulación (uso de recursos, intercalar con contención, etc.).
Forma sencilla de explicárselo al paciente:
“A veces nuestra mente se va al presente como una forma de protegernos. No estás haciendo nada mal. Podemos volver suavemente al recuerdo y ver si algo nuevo aparece. No hay una forma correcta de hacerlo, solo acompañar lo que va surgiendo.”
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