lunes, 1 de junio de 2015

Amor + Pareja | Patrones que predicen rupturas.


¡Hola! Trabajar con parejas en consulta me brinda la oportunidad de investigar y aprender más acerca del tema, y siempre que encuentro información que me resulta útil como terapeuta, y que le resulta útil a mis consultantes, ¡no pierdo la oportunidad de compartirla también con ustedes para que les sea de ayuda!

Gracias al buenazo de John Gottman, hoy en día sabemos muchísimo sobre las parejas, lo que nos facilita mucho el trabajo a la hora de desenmarañar esas marañas que se forman a menudo en las dinámicas de pareja y que resulta tan difícil desenmarañar entre dos, que se necesita de un tercero que eche una mano para hacer sentido de todo.

Una manera muy eficiente para que una pareja resuelva de manera más saludable y constructiva sus conflictos (porque conflictos los habrá siempre) es conociendo sus patrones (los propios, los de su pareja y los de ambos como pareja), especialmente aquellos más destructivos que pueden amenazar la integridad de la relación y llevarlos directo a la ruptura.

Uno de ellos ocurre cuando la pareja se atasca en un ciclo negativo.

Es como quedar estancado en el barro en un carro y seguir pisando el acelerador aun sabiendo que lo único que logramos es hundir el carro más y más en el barro hasta que quedemos sin combustible o simplemente quememos el motor y ya no queda otra que dejar el carro al costado del camino y llorar la perdida. Menuda metáfora, ¿no?

Esto es señal de la inhabilidad de la pareja para poner en práctica procesos de reparación y restauración, es decir, todas aquellas técnicas que utilicen para volver a estar bien entre si después de una pelea, conflicto, discusión, malentendido, etc.

¡Ojo! No nos referimos a “hacer de cuenta que quedamos bien” cuando en realidad el conflicto no se resolvió y el resentimiento simplemente dejó de estar en la superficie pero cada quien ahora lo carga por dentro, acumulándose más y más hasta que se convierte en todo un monstruo “rompe relaciones”.

Esto lleva a un muy rápido y progresivo deterioro de la intimidad y la amistad en el cual nuestro mejor amigo se convierte en nuestro adversario más repudiado.

Si se están empezando a sentir así en su relación, ¡bandera roja! ¡Señal de alerta! ¡Ojo al tigre! Algo anda mal.

El segundo patrón asoma su fea cabeza cuando, incapaces de salir del ciclo negativo, acordamos estar en desacuerdo y nos retiramos del conflicto.

¡Ojo! ¡Si, de nuevo! En pareja siempre habrá momentos en los que no queda otra que acordar estar en desacuerdo, pero cuando ya se vuelve nuestra respuesta por defecto, estamos en problemas. 

Asimismo, a veces, en medio de un conflicto acalorado que no lleva a ninguna parte y no hace más que escalar, lo más apropiado y sano en el momento es retirarse del mismo, pero una cosa es retirarse, tranquilizarse y luego retomar el tema y darle su debida resolución y otra muy distinta simplemente dejarlo ahí y que se acumule con la infinidad de conflictos sin resolver que hemos amontonado y acaparado como si fuéramos “hoarders” relacionales.

Lo triste de esto es que una vez nos aprendimos este patrón, nos acostumbramos y empezamos a creer que “así es la vida en pareja”. Aprendemos (quizás reforzados por experiencias tempranas o modelos anteriores) que cargar con la molestia, resentimiento, frustración y tedio es el precio a pagar por estar en pareja. Claro, hasta que decidamos hacer algo al respecto, ya sea en pareja o por cuenta propia. Al fin y al cabo, como dice mi terapeuta: “Uno vive la vida que uno eligió para sí.” Idem para la pareja. Al final del día, ustedes deciden. ¡Que estén bien! - Izzy

Fragmentos extraidos de “Psychologist says these 2 patterns of behavior are the most common signs that a couple is going to divorce” por Erin Brodwin.

viernes, 15 de mayo de 2015

“Familias reales en mundos virtuales” (colaboración con Rella Rosenshain, publicada en La Prensa, 15 de mayo, 2015).



¡Hola! Les comparto mi más reciente colaboración para el artículo “Familias reales en mundos virtuales” por Rella Rosenshain, publicado en La Prensa, el viernes 15 de mayo del 2015. Agradezco a Rella por tomarme en cuenta para la elaboración de su artículo y pueden leer el mismo haciendo clic a través de este enlace: http://impresa.prensa.com/vivir/Familias-reales-mundos-virtuales_0_4209329132.html


¡Que estén bien! - Izzy

martes, 12 de mayo de 2015

“¡El poder del abrazo!” (colaboración con Dahlia Ferrer, publicada en Panamá América, 12 de mayo, 2015).



¡Hola! Les comparto mi más reciente colaboración para el artículo “¡El poder del abrazo!” por Dahlia Ferrer, publicado en la sección “Ey!” del Panamá América, el martes 12 de mayo del 2015. Agradezco a Dahlia por tomarme en cuenta para la elaboración de su artículo y pueden leer el mismo haciendo clic a través de este enlace: http://www.panamaamerica.com.pa/ey/el-poder-del-abrazo-975858#



¡Que estén bien! - Izzy

miércoles, 22 de abril de 2015

“Las manitas en la masa” (colaboración con Irlanda Sotillo, publicada en La Prensa, 22 de abril, 2015).



¡Hola! Les comparto mi más reciente colaboración para el artículo “Las manitas en la masa” por Irlanda Sotillo, publicada en la sección “Vivir+” de La Prensa, el miércoles 22 de abril del 2015. Agradezco a Irlanda por tomarme en cuenta para la elaboración de su artículo y pueden leer el mismo haciendo clic a través de este enlace: http://impresa.prensa.com/vivir/manitas-masa_0_4192080870.html

También fue publicado bajo el título “Beneficios de los niños en la cocina” en la sección “Salud y Ciencia”: http://www.prensa.com/salud_y_ciencia/Beneficios-ninos-cocina_0_4191330998.html


¡Que estén bien! - Izzy

lunes, 26 de enero de 2015

Darle Crédito a Nuestro Pasado… y a Nosotros Mismos.


Según Will Meecham, muchos creemos haber fracasado en alcanzar nuestro potencial y nos culpamos por ello. Hoy en día, con todas las presiones, demandas y expectativas propias y ajenas, es muy fácil caer en el “filtro negativo” y considerarnos un fracaso total, basados en información parcial, particularmente cuando nos comparamos con otros, cosa muy fácil con las redes sociales, donde, irónicamente, también nos presentamos totalmente en base a trozos parciales cuidadosamente seleccionados y editados. 

Creo que al final del día, la meta es, como acostumbro decir a muchos de mis pacientes (y a mí mismo cuando hace falta) ser más compasivos con nosotros mismos. Muchas veces, no nos damos suficiente crédito por nuestros recursos y fortalezas, y fallamos en rescatar nuestros valores positivos, o simplemente los excluimos de nuestras ecuaciones y claro, ¡así cualquiera sale perdiendo!

Todos tenemos una historia, y a menudo, al compararnos, lo hacemos de manera injusta, sin tomar en cuenta que aquello que Fulano o Mengana han logrado y nosotros aun no, quizás no les hubiera resultado posible o se les hubiera hecho igual o más difícil que a nosotros si hubieran pasado por lo mismo. ¡Ojo, no les quito mérito ni a Fulano ni a Mengano, tan solo los invito a que tampoco nos quitemos el mérito a nosotros mismos!

Como nos recuerda Will Meecham, somos producto de nuestro condicionamiento. Si fuimos criados para pensar que no contamos, que aquellas personas en las que confiamos nos van a lastimar, o que jamás llegaremos a ser nada en la vida, no deberíamos echarnos tanta culpa ni responsabilidad por tener dificultades en nuestra vida adulta. La codependencia, desconfianza e inseguridad hace que todo en nuestra vida se vuelva, vea y sienta más complicado y difícil, carreras, relaciones, etc.

Eso sí, siempre hay espacio para sanar y crecer. Lo veo a diario en mis pacientes, a medida que van elaborando sus historias y dándoles significado. Es el arte de ayudar a ese niño herido que todos llevamos dentro a sanar y convertirse en un adulto pleno, saludable y feliz. Es un viaje muy interesante y profundamente inspirador, lo sé como terapeuta, y como paciente a lo largo de mis propios procesos personales, y me siento siempre tremendamente privilegiado por poder acompañar a mis pacientes en este viaje. ¡Que estén bien! - Izzy

Fragmentos extraídos del artículo “5 Tips for Healing after Childhood Adversity” por Will Meecham.

lunes, 19 de enero de 2015

El poder de lo vulnerable.


Según Will Meecham, quienes experimentamos abuso, dolor o negligencia durante nuestras infancias nos sentimos diferentes de aquellos que no. Pareciera que tenemos la piel más delgada, más sensible, y nos lastimamos con más facilidad, lo que nos lleva a retraernos o enfurecernos. Nos sentimos menos confiados y podemos tener problemas de atención. Pero lo que vemos como una vulnerabilidad desde una perspectiva puede ser una fortaleza desde otra.

Son como dos lados de una moneda, la eterna dualidad del ying y el yang o la noción de que toda crisis implica una oportunidad. O nuestra luz y nuestra sombra. Porque muchas veces, de igual manera que negamos, ocultamos o proyectamos en los demás lo que creemos negativo, malo, defectuoso o vergonzoso en nosotros, también lo hacemos con lo positivo, que creemos no poseer o de lo cual aun no estamos listos para empoderarnos.

El espacio terapéutico nos da una excelente oportunidad para enfrentar nuestra sombra y nuestro pasado, reprocesar el trauma del abuso, dolor y negligencia de nuestras infancias y darle un nuevo sentido, nuestro sentido, aquel del que podremos obtener un aprendizaje y que nos permitirá crecer en vez de seguir estancados o hundiéndonos en el dolor, las ausencias y perdidas del pasado.

Toda vulnerabilidad trae consigo el regalo de una fortaleza que ni siquiera sabíamos que poseíamos y lo más lindo de este proceso es que cuando logramos conocer y enamorarnos de esta fortaleza, de este nuevo aspecto de nuestro ser, sucede que también conocemos y nos enamoramos de aquella vulnerabilidad que antes creíamos negativa y que ahora reconocemos como valiosa e intrínsecamente inherente a quienes somos como seres humanos. Los invito a iniciar este hermoso proceso de “darse cuenta” y como me dijo alguna vez una persona muy querida: “¡El día que sepas lo bien que se siente, ni te imaginas!” ¡Que estén bien! – Izzy

Fragmentos extraídos del artículo “5 Tips for Healing after Childhood Adversity” por Will Meecham.

lunes, 12 de enero de 2015

¿Cómo se desarrolla el apego desorganizado?


Siempre les recalco a mis pacientes la importancia de aprender acerca de nuestros patrones de apego, esa dinámica de interacción que aprendemos de nuestros padres o cuidadores primarios, y que nos sirve de esquema básico (nuestro librito) acerca de cómo relacionarnos con los demás (y con nosotros mismos). Conocer nuestro patrón de apego nos ayuda a entender mejor nuestra historia, nuestro comportamiento y nuestras emociones. También nos ayuda a conocer nuestras fortalezas y debilidades, y saber qué es necesario desaprender y aprender. Nuestro patrón de apego, cuando somos muy pequeños e indefensos, nos da la base segura desde la cual exploramos el mundo y nuestro entorno, o la base más insegura en la cual toman raíz nuestros miedos e inseguridades más profundos. 

Según la Dra. Lisa Firestone, el trauma no resuelto y las pérdidas en las vidas de los padres son el mejor predictor de apego desorganizado entre estos y sus hijos. Los padres que han experimentado un trauma en sus primeros años de vida y no lo han resuelto son propensos a involucrarse en comportamientos desorientadores con sus hijos. Lo que impacta el apego entre padres e hijos no es necesariamente qué tan mala fue la infancia de los padres, sino lo mucho que han sido capaces de dar sentido a su pasado y sentir plenamente este dolor, creando de esta manera una narrativa coherente. Más capaces sean las personas de resolver el trauma y el conflicto de sus primeros años de vida, más capaces serán para formar un apego seguro con sus hijos.

El haber tenido experiencias de abuso, negligencia o trauma irresuelto en nuestras vidas tempranas puede tener efectos duraderos que nos dejan vulnerable a sentirnos abrumados por las emociones en momentos de estrés entre nosotros y nuestros hijos. Se estima que el 20-40% de la población general tiene un grado de apego desorganizado, mientras que el 80% de los niños que han sido víctimas de abusos tienen un apego desorganizado hacia sus padres. El apego desorganizado puede ser pasado de generación a generación, debido a que los padres que luchan con traumas irresueltos en sus vidas enfrentan muchos problemas a la hora de tolerar un agama de emociones en sus hijos. Pueden reaccionar a ellos con miedo y otras emociones primarias que salen a la superficie en momentos de estrés. En momentos así, los padres pueden actuar de manera agresiva, atemorizante y destructiva, sin siquiera estar plenamente conscientes de su comportamiento.

Lo importante de esto es saber que los traumas sin resolver y pérdidas de nuestra infancia se pueden trabajar y elaborar en terapia, desaprendiendo los patrones de apego disfuncionales y aprendiendo maneras más sanas para relacionarnos, no solo con nuestros hijos, sino también con nosotros mismos y con los demás. - Izzy

Fragmentos extraídos del artículo “Disorganized Attachment”, por la Dra. Lisa Firestone.

jueves, 1 de enero de 2015

“Metas en el papel y la mente” (colaboración con Karla Jiménez Comrie, publicada en La Prensa, 1 de enero, 2015).


El comienzo del nuevo año trae consigo deseos de renovación que suelen derivar en la redacción “mental” o escrita de propósitos o resoluciones que constituyen una forma de iniciar con optimismo un nuevo ciclo.

Más allá de expresar esos propósitos en negro sobre blanco resultan un acto de contrición o “la revisión consciente de cuánto hemos logrado prosperar al cabo de una anualidad”, define la psicóloga y coach personal, Cynthia Tulipano.

De acuerdo con la especialista, la célebre lista en la que solemos proyectar los anhelos de una mejor silueta o de recibir un incremento salarial, por decir algunos ejemplos, son una forma de crear retos que contribuyen al crecimiento personal y a proyectar, si es posible, “un mundo a la medida”, como decía el novelista español Fernández Santos.

Aunque también vale decir que estos buenos deseos se pueden extraviar en la melopea propia de los festejos de fin de año y el afán excesivo para alcanzar ideales poco realistas.

REDUNDAR EN LO TRIVIAL.

Un artículo publicado por la revista Forbes asegura que son pocas las personas que logran realizar sus propósitos para el Año Nuevo, lo que conlleva a repetir las mismas intenciones en cada enero.

El psicólogo clínico Ezequiel Meilij asegura que según estudios publicados por la Universidad de Scranton, Estados Unidos, solo 1 de cada 12 personas logra cumplir con las disposiciones trazadas.

“Muchas veces nos fijamos metas basadas en demandas y expectativas irreales”, afirma el especialista.

Con este concepto concuerda Tulipano, quien explica que al esbozar “sueños” en lugar de metas concretas no se puede establecer un plan de acción en un tiempo medible para su cumplimiento.

“Nos exigimos de la noche a la mañana cumplir con objetivos fallidos, pensando que se van a concretar por arte de magia”, describe Meilij.

Señala que este comportamiento es una distorsión cognitiva, conocida como “pensamiento mágico”.

DESEOS RECURRENTES.

El portal estadounidense GobiernoUSA.gov identifica el ahorrar dinero, bajar de peso, hacer ejercicio y encontrar un mejor trabajo, como algunas de las resoluciones más comunes al principio de cada año.

A esta lista, Forbes añade los idearios de pasar más tiempo con la familia y culminar los estudios. Son los deseos más recurrentes al inicio de cada año.

No cumplir con estos objetivos conlleva a que las personas continuamente repitan una finalidad con la esperanza de que se ejecuten algún día.

Algo que, según la revista especializada en temas financieros, deja en evidencia “el estancamiento personal y la falta de compromiso” del individuo.

Para Meilij, no obstante, la repetición de un propósito también figura como una oportunidad para “encarar los fines de forma diferente y lograr encaminarlos”.

Es una oportunidad para revaluar las acciones hechas y hacer los ajustes necesarios para lograr los cambios anhelados, reitera.

ESTA VEZ SÍ.

Tulipano explica que para trabajar una meta es necesario deshacerse de las viejas costumbres.

“Hay que hacer sacrificios y dejar de lado la comodidad y [la] gratificación inmediata”, apunta la coach personal, quien señala la importancia de tomar en cuenta todos los aspectos cotidianos.

Las afirmaciones positivas, tanto para el entorno personal como el profesional, resultan provechosas para crear una lluvia de ideas, que según la especialista se debe depurar con objetivos reales que permitan emprender un proyecto.

Recomienda tener prevista una fecha de inicio y un período de finalización para cada objetivo.

“Finalmente, cada propósito deberá ser cuantificable. Es decir, que deberá tener muy en claro el resultado que desea obtener”, recalca.

Por otro lado, Meilij recomienda hallar un punto medio entre las resoluciones personales y aquellas que incluyen a pareja, familia, amistades y colegas, además de otras personas.

Aconseja pensar en deseos que se pueden controlar.

“No podemos garantizar tener buena salud, pero sí podemos resolver, desde hoy, hacer más ejercicio, comer mejor y evitar los excesos”, puntualizó el psicólogo clínico.

Enlace original: http://impresa.prensa.com/panorama/Metas-papel-mente_0_4108839205.html

miércoles, 24 de diciembre de 2014

“Escape de la depresión” (colaboración con Irlanda Sotillo, publicada en Vivir+, La Prensa, 24 de diciembre, 2014).


Navidad no siempre puede ser sinónimo de felicidad, mientras la mayoría de la gente espera la medianoche que anuncia el alumbramiento del Niño Dios y da inicio a la apertura de regalos. Un grupo no tan minúsculo desearía que la fecha desapareciera del calendario.

El fenómeno ha sido asociado a la depresión navideña, y sus causas tienen diversos motivos como la pérdida de un ser querido, el vivir lejos de la familia o atravesar por una difícil situación económica.

Lo primero que hay que diferenciar, según comenta el psicólogo Ezequiel Meilij, es el sentimiento de tristeza del padecimiento de depresión.

El segundo es la prolongación del período de desánimo. “Es una tristeza con mayor gravedad e intensidad que puede llevar al deterioro físico y clínico”.

Para la psicóloga Anilena Mejía, un síntoma de alarma es cuando la persona ha sobrepasado 30 días con la misma actitud. “Algunos se sienten desmotivados, lloran, están irritables. Experimentan mucha ira y pueden llegar a la determinación de acabar con su propia vida”.

Pérdida familiar.

Ante la pérdida de un ser querido es necesario tomarse un tiempo de duelo, y si este coincide con la Navidad, no se debe forzar al afectado a estar de fiesta. “No luche contra las emociones, déjelas fluir”, dice Mejía, al tiempo que Meilij advierte de que “tratar de bloquear el dolor, retener el llanto y pretender estar feliz cuando no lo está impide hacer un proceso adecuado de duelo”.

Sin embargo, asegura que no se debe sentir culpable; al contrario, puede haber espacios para la alegría como el recordar los momentos agradables y emotivos con aquella persona que ya no le acompaña.

Eso sí, evite el aislamiento y comparta con alguna persona que pueda comprender su situación.

Lejos de casa.

La tecnología se hace amiga para acabar con esos sentimientos de soledad, busque apoyo en redes sociales o llamadas virtuales para estar en sintonía con sus familiares, dice Meilij.

Otra forma es practicar las costumbres, ritos navideños de su país y formar grupos entre coterráneos que puedan compartir y convertirse en un apoyo para no sentirse solo.

A falta de dinero.

Mejía plantea que la falta de dinero para comprar regalos exorbitantes son, en realidad, una oportunidad para demostrar cariño y ponerse “creativo”. Una forma de demostrar su amor es haciendo cosas sencillas como hornear un dulce, cocinar una cena modesta, pasar tiempo con esa persona especial, decir “te quiero” y dar un abrazo amplio y sincero, de seguro para ello no es necesario rebozar de dinero.

Enlace original: http://impresa.prensa.com/vivir/Escape-depresion_0_4102839772.html

lunes, 15 de diciembre de 2014

¿Cómo evitar el “filtro negativo” en tu relación de pareja?


La relación de pareja es un proyecto en constante evolución y movimiento, ¡por momentos parece todo un acto de equilibrio y malabarismo! Hay días en que nos maravillamos de la sincronía que compartimos con nuestra pareja. Somos el equipo perfecto. “¡Nos leemos la mente!” Y, bueno, a veces es todo lo contrario. ¡No damos pie con bola! Nos tropezamos, tambaleamos y caemos de bruces (o de nalgas). Pareciera que estamos en equipos contrarios. “¡Pareciera que hablamos idiomas diferentes!”

Según John y Elaine Leadem cuando nuestra relación de pareja pasa por un período de salud romántica pobre, valoramos menos a nuestra pareja, y por causa y efecto esta nos valora menos. Esto se debe a que durante estos periodos difíciles, nuestra tendencia es a ver solo lo negativo de nuestra pareja (en terapia cognitivo conductual llamamos a esta distorsión cognitiva “filtro negativo”).

Cómo solo estamos viendo lo malo (o lo que percibimos subjetivamente como malo) en nuestra pareja, cada vez toleramos menos su comportamiento (¡las mismas cosas que antes nos fascinaban ahora nos irritan!) y nuestra atención se desvía, llamado nuestra atención a todos esos aspectos en los que nuestra “media naranja” nos está dañando la calidad de vida.

Lo malo de todo esto es que este comportamiento es contagioso, no falta mucho para que ambos integrantes de la pareja nos encontremos bailando al mismo son, ¡el son de todo un tango de la muerte!

Como somos seres humanos, también tenemos la tendencia de negar lo que percibimos como malo o negativo en nosotros, y para defendernos, lo proyectamos en los demás; en este caso, en nuestra pareja. Así, toda la culpa la tiene el, o ella, y no nos percatamos (ni hacemos responsables) de nuestra parte en el asunto. Si, esto también es contagioso.

Cuando estamos enroscados en este tipo de pensamiento y conducta, donde solo vemos lo malo y lo negativo en la otra persona (no solo desconociendo lo bueno en ella, sino también desconociendo lo malo en nosotros mismos), se dificulta invertir comprensión y apoyo en la relación.

¡Ninguno de los dos quiere dar el brazo a torcer!

Si nuestra relación podía verse como una suerte de inversión romántica, ya no queremos seguir invirtiendo; es más, ¡hasta pensamos en retirar los fondos y cerrar la cuenta!

Nos empezamos a preguntar qué nos pasó, porque esto de estar en una relación dejó de ser divertido y lindo y se está sintiendo cada vez más como una carga, una tortura, un tormento, una obligación… ¡un trabajo (y uno que no nos gusta)!

Quizás es por eso que cuando trabajamos problemas de relación, ya sea en consultas individuales o de pareja, sin importar que tan mal estén las cosas, instamos a nuestros pacientes a hacer un esfuerzo (aunque en el momento cueste mucho) por buscar y evocar los aspectos positivos, tanto de la relación como de la pareja. Porque si no tenemos los positivos para tratar de balancear esa lista de negativos, ¡no se salva nadie!

Es más, no esperen a que surja el conflicto (y si, en toda relación de pareja saludable debe de haberlo), dense a la tarea de crear una lista con todas esas cosas buenas, bonitas, positivas, fascinantes, emotivas y demás que su pareja despierte en ustedes, así la tienen a mano si en algún momento llegan a necesitar un recorderis. ¡Que estén bien! - Izzy

Fragmentos extraídos de “How You Can Nourish a Healthy Romance” por John y Elaine Leadem.