sábado, 9 de marzo de 2013

“La trampa de las redes” (Colaboración con Rella Rosenshain, publicada en Vivir+, La Prensa, 9 de marzo, 2013).

Los hitos son importantes en nuestras vidas, y siempre es lindo poder celebrarlos, ¡en este caso con ustedes! Cuando empecé este blog en diciembre del año pasado, ¡nunca me hubiera imaginado que me contactarían para entrevistarme como parte de un artículo periodístico!

Les cuento. Resulta que Rella Rosenshain, mientras investigaba en la red para su artículo “La trampa de las redes”, se encontró con mi post acerca del narcisismo en la red, “El narcisismo en tu red social… ¡y hasta en la sopa!”, y decidió entrevistarme, ¡que emoción!

Es mi primera entrevista para un periódico y este excelente artículo de Rella Rosenshain se publicó en el suplemento Vivir+ de La Prensa, el sábado 9 de marzo, 2013. ¡Que bien que más personas se estén interesando en este tema del narcisismo!




Les comparto la transcripción del artículo y por supuesto, el enlace al artículo original en la red, esperando sea de su agrado:

Cuando Ram, un aficionado a teléfonos inteligentes, leyó una noticia sobre la adicción a estos aparatos quedó helado. Preocupado por no caer en ese patrón, optó por no utilizar redes sociales durante algunos meses, y que cuando las usara fuera para algo productivo.

El año pasado, Ram dejó de usar Facebook en dos ocasiones durante cerca de un mes cada vez. “Considero que es bueno tener el sentimiento de extrañar a tus amigos, familiares, antiguos vecinos, conocidos, personas que he visto una sola vez en la vida, entre otras variables”.

En enero pasado borró de su smartphone WhatsApp, una de las aplicaciones más populares de mensajería instantánea, pero por razones de facilitar la comunicación para ciertos proyectos la reactivó. “En ese mes sin WhatsApp volví a escuchar la voz de muchas personas que me interesan realmente”.

Otros han sido más radicales. En Estados Unidos, el estudio “Coming and Going on Facebook” encontró que el 20% de las personas que han usado Facebook anteriormente la dejó de usar para siempre.

EL PERFIL DETRÁS DEL PERFIL

Socialmente, Facebook les permite a sus usuarios compartir casi sin límite lo que deseen, y haciendo muy fácil la búsqueda de amigos con los que se ha perdido contacto; a su vez permite ver a los amigos de los amigos y encontrar personas en común, explica el programador de internet Víctor Tisnado, quien advierte de que la red podría ser un arma de doble filo.

“Este sitio es un poderoso ladrón de tiempo, ya que se puede entrar por algo muy sencillo, como verificar una notificación, y quedarse horas viendo la galería de fotos que un amigo creó en sus vacaciones, y de ahí saltar a otros perfiles, posts, etc. Un usuario de Facebook normalmente tendría algo más de tiempo de ocio debido a lo arriba mencionado”.

En el caso de Twitter, se podría decir que este nació ante el exceso de información compartida por los usuarios de redes como Facebook, comenta Tisnado.

“El concepto de microblogging vino como un alivio para quienes se veían asediados ante tanto contenido y actualizaciones de sus contactos. La ventaja es la brevedad de la información compartida. Esos 140 caracteres mágicos, que obligan al que está del otro lado a armar sus ideas de manera breve, pero que a la vez sea clara, permiten que los usuarios de esta red se informen rápidamente sobre el estado de sus amigos y, de paso, encontrar algún otro dato de interés”, aclara.

Un tuitero sería alguien que comparte cosas interesantes, no solo de sí mismo o sus ideas, sino quien puede captar el interés de quienes elijan seguirlo, capaz de compartir temas y generar opinión, dice Tisnado.

Incluso, un estudio realizado por la empresa Onetest, que realiza pruebas psicométricas, encontró que individuos de altas habilidades cognitivas prefieren Twitter a LinkedIn y Facebook.

PROYECCIÓN DE IMAGEN

A través de las redes sociales se cuenta con una audiencia o público potencial con el cual se puede compartir palabras, sentimientos, ideas, pensamientos, imágenes, videos, sonidos y más, explica el psicólogo Ezequiel Meilij.

“Los perfiles de Twitter y Facebook, entre otros, nos permiten plasmar una especie de carta de presentación u hoja de vida personal, de una manera que no siempre se da en la interacción ´fuera de línea”.

En cuanto a la proyección en las redes, la psicóloga Xóchitl McKay de Delgado afirma que se puede hablar de la proyección de la imagen real, de la imagen fantasiada (“lo que yo quiero ser”) y de la imagen temida (“mis sentimientos o impulsos que me avergüenzan”).

“Si una persona no logra encontrar un equilibrio entre su autoimagen real y la ideal, por ejemplo, puede crear ansiedad y provocar algún tipo de descompensación de su personalidad”.

Meilij añade que varios estudios han recalcado sobre la insatisfacción de muchos usuarios en uno o más aspectos de su vida, “exacerbada al compararla con las de otros usuarios en Facebook y concluir que estas últimas son mejores, más divertidas o más exitosas que las suyas”.

El problema real no es Facebook, advierte, “sino las evaluaciones o juicios negativos (y muchas veces distorsionados) que hacemos sobre nosotros al hacer estas comparaciones”. Afirma que se puede mantener una autoestima alta en la red en la medida en que se mantenga en la vida fuera de la red.
Panamá y la sociedad web


En promedio, una de cada tres personas en Panamá pertenece a 1.5 red social, como Facebook, Twitter y Hi5.

Así lo indica el estudio “Redes Sociales en Panamá”, realizado en el país por Unimer en noviembre de 2010, que usó una muestra de mil 207 personas entre 18 y 75 años.

La investigación halló que en el país uno de cada tres se considera usuario frecuente de la internet.

De estos, 78% está en las redes sociales y 34% señaló usar una o más varias veces al día.

En promedio se invierten 156 minutos cada día en las redes.

El 96.1% de los participantes indicó usar Facebook; mientras que 0.4, Twitter.

Disfrute muchísimo mi colaboración con Rella Rosenshain ¡y le estoy muy agradecido por haberme dado esta experiencia de ser un psicólogo publicado!

¡Namaste! - Izzy.

miércoles, 20 de febrero de 2013

El narcisismo en tu red social… ¡y hasta en la sopa!


Desde que empecé a usar redes sociales a finales del 2012, me ha resultado fascinante ver cómo usamos esta herramienta y cómo, a través de nuestros tweets, posts, estados, bíos y más, le contamos al mundo quiénes somos, y llenamos (o intentamos llenar) una necesidad de definirnos, etiquetarnos y destacar (u ocultar) distintos aspectos de nuestro self.

¿Nos estamos volviendo más narcisistas?

La Dra. Lisa Firestone advierte que diversos estudios muestran que estamos viviendo en una sociedad cada vez más narcisista, donde los “reality shows” dominan la televisión y Facebook (y Twitter, Whatsapp, y un muy largo etcétera) reemplaza las conversaciones cara a cara.

Data recolectada por la Profesora Jean M. Twenge de 37,000 estudiantes universitarios muestra que los rasgos de personalidad narcisista han aumentado tan rápidamente como la obesidad desde 1980 hasta el presente (esta comparación sugiere que el narcisismo podría llegar a niveles epidémicos).

¿Qué rasgos definen una personalidad narcisista?

Bien, ahora, ¿qué rasgos definen una personalidad narcisista? El DSM-IV define el trastorno narcisista de la personalidad como un patrón de grandiosidad, necesidad de admiración y falta de empatía que empieza al comienzo de la edad adulta y que se da en diversos contextos.

El DSM-IV establece nueve criterios para el diagnóstico del trastorno (de los que se necesitan 5 o más para cumplir con el diagnóstico):

(1) Tener un grandioso sentido de auto importancia (exagerar los logros y capacidades, esperar ser reconocido como superior, sin unos logros proporcionados);

(2) Estar preocupado por fantasías de éxito ilimitado, poder, brillantez, belleza o amor imaginarios;

(3) Creer que es «especial» y único y que sólo puede ser comprendido por, o sólo puede relacionarse con otras personas (o instituciones) que son especiales o de alto status;

(4) Exigir una admiración excesiva;

(5) Ser muy pretencioso, por ejemplo, expectativas irrazonables de recibir un trato de favor especial o de que se cumplan automáticamente sus expectativas;

(6) Ser interpersonalmente explotador, por ejemplo, sacar provecho de los demás para alcanzar sus propias metas;

(7) Carecer de empatía: ser reacio a reconocer o identificarse con los sentimientos y necesidades de los demás;

(8) Frecuentemente envidiar a los demás o creer que los demás le envidian;

(9) Presentar comportamientos o actitudes arrogantes o soberbias.

Por supuesto que aquí ya estamos hablando a un nivel de trastorno o patología, y es que narcisistas lo somos todos, en mayor o menor escala y tener un poco de narcisismo es incluso necesario y saludable (tal es el caso del narcisismo primario y el narcisismo saludable), como todo, en su justa medida.

El narcisismo en tu red social (y hasta en la sopa).

Una serie de estudios recientes que comparan los rasgos y metas de vida de gente joven en la secundaria y universidad con aquellos de generaciones anteriores en el mismo rango de edad, muestran un aumento en valores extrínsecos versus intrínsecos. Nuestra generación actual valora más el dinero, la imagen y la fama por encima de la comunidad, afiliación y auto-aceptación.

Ha habido muchos estudios buscando conexiones entre Facebook y narcisismo. Consistentemente, estos encuentran que quienes puntúan más alto en el Inventario de Personalidad Narcisista tienden a tener más amigos en Facebook, taggearse más a menudo en fotos y actualizar su status más frecuentemente.

W. Keith Campbell indica que la gente a menudo utiliza Facebook para “verse importantes, especiales y ganar atención, status y autoestima.” El problema con este aspecto de las redes sociales es que casi todos presentan una imagen no realista de sí mismos (seleccionando sus mejores fotos para sus perfiles y compartiendo la información más atractiva sobre si).

Bueno, en lo personal, me parece que aquí entra mucho de nuestra naturaleza humana, así como nuestra autoestima, ¿A quién no le gusta compartir esa foto donde salió tan bien (yo salgo fatal en el 90% de las fotos, créanme que me encanta compartir una en la que me parece que salgo bien)? ¿A quien lo le gusta mostrar los aspectos que considera más valiosos, interesantes e importantes de uno mismo? Una vez más, aparte de ser subjetivo, esto también depende de no irse ni a un extremo ni a otro, ¿ustedes que creen?

El “brillo” de otros puede tener efectos psicológicos negativos en sus amigos o seguidores (bueno, ¿y eso es culpa de quien aporta el “brillo” o de quien se “deslumbra” con él y se siente “opacado”? Buena pregunta, ¿no?).

A mí me ha pasado, leo o veo algo que alguien ha posteado en su cuenta de Twitter y siento ese “efecto psicológico negativo”. ¿Creen que cuando le cuento a mi terapeuta me dice “¡Que mal hace esa persona en postear eso, que narcisista!”? ¡Que va! Me dice: “Izzy, al ver o leer eso, ¿qué idea negativa tienes de ti mismo?” y esa es la clave: una distorsión cognitiva (no me siento mal por lo que leo o veo, sino por lo que pienso negativamente de mi mismo a raíz de eso que vi o leí).

Investigaciones con estudiantes de pregrado (en Estados Unidos) mostraron que los estudiantes que más interactuaban con Facebook tenían mayor tendencia a pensar que las vidas de las otras personas eran más felices y mejores. Estos usuarios intensos de Facebook también se comparaban más negativamente a otros y se sentían peor acerca de si mismos (un buen psicólogo cognitivo conductual seguro puede sacar una buena lista de distorsiones cognitivas de este párrafo, los invito a compartirla).

¿Entonces la culpa la tiene Facebook?

Así, la Dra. Lisa Firestone deja claro que si bien Facebook y las redes sociales pueden ser una plataforma para los narcisistas, sería un error concluir que estas son las causantes de este aumento en el narcisismo social.

Este puede tener mucho menos que ver con nuestras redes sociales en línea y más que ver con nuestras redes sociales en el hogar. Inculcar un sentido de autoestima en los niños es importante, pero como todo, en exceso, puede causar más daño que beneficio.

Los estudios lo demuestran, los niños que reciben cumplidos por una habilidad que no han dominado o por talentos que no tienen terminan sintiéndose más vacios e inseguros. La autoestima real se construye en base a elogios por logros reales.

¿Y cuál es la diferencia entre autoestima y narcisismo?

La autoestima representa una actitud construida sobre logros que hemos dominado, valores a los que nos hemos adherido y cuidado que hemos mostrado hacia otros.

El narcisismo se basa en el temor al fracaso o la debilidad, un enfoque sobre uno mismo, un impulso malsano a ser visto como el mejor y una inseguridad profundamente arraigada y un sentimiento subyacente de inadecuación.

¿Y como les enseñamos eso a los niños?

Junto con su padre, el Dr. Robert Firestone, la Dra. Lisa estresa la importancia de que los padres alienten a sus hijos a tener un sentido verdadero de sí mismos. El amor paternal real que hace posible esto incluye calidez, afecto y estar en sintonía con las necesidades del niño, así como ofrecer guía, dirección y control cuando sea apropiado. Este tipo de amor (dentro de los límites saludables) ayuda a los niños a desarrollar una autoestima verdadera en lugar de rasgos de personalidad narcisista.

Así que ya saben, a cultivar esa autoestima sana y buena fuera de línea (offline) para no tener que lidiar con nuestro narcisismo toxico y malo en línea (online). ¡Que estén bien! - Izzy

Fragmentos extraídos del artículo “Is Social Media to Blame for the Rise in Narcissism?” por Lisa Firestone.

martes, 5 de febrero de 2013

Sexualidad Panama: La parábola del niño en el sex shop

Unos padres van caminando por la calle con su niño de la mano y pasan frente a un sex shop. De repente, ¡el niño se suelta y entra! Este niño es una parábola, pónganle la edad o el sexo que deseen, o no le pongan ni lo uno ni lo otro, lo que importa aquí es lo que simboliza. ¿Qué pasa con este niño al entrar al sex shop? Leer más...

domingo, 13 de enero de 2013

Factores históricos como predictores de relaciones estables, satisfactorias y sexuales.

Reclamar nuestra sexualidad no es fácil, pero hacernos responsable de ella es una parte vital para todos aquellos que desean vivir una sexualidad sana, y por ende, gozar de relaciones más saludables. Yo creo que la vida sexual tiene que ser kinky, muy kinky (*), pero he descubierto que por más kinky que sea, si no está integrada dentro de una sexualidad sana y una relación sana, te quedas a medias, y te hace ruido, ¡MUCHO ruido!

He estado leyendo al Dr. Barry W. McCarthy y me gustaría compartir algunas de las cosas que he descubierto y aprendido, ¿sí?

El comenta que una relación saludable es satisfactoria, estable y sexual. Existen muchos factores que predicen una relación saludable. El cita una lista de 20 factores, pero en este post quería compartir solamente 3 de ellos,  los denominados “factores históricos”.

Factores históricos:

- Crecer en una familia intacta y funcional;

- Los padres fueron modelos maritales y sexuales buenos (¡no perfectos!);

- Ambos padres funcionaban bien a nivel psicológico.

¡Esto es un tema TAN IMPORTANTE! Nuestra vida sexual comienza desde una edad muy temprana y nuestros padres son nuestros primeros roles de conducta y modelos a seguir e internalizar. Es más, en esto de ser un modelo sexual no hay que ser ni experto ni perfecto, solamente hay que ser lo suficientemente bueno para evitar que un niño crezca con una idea distorsionada (y negativa) sobre la sexualidad en general, sobre su sexualidad y sobre su propio cuerpo.


"¡Me encanta que tengas tus factores históricos bien claros!"


¿Y qué implican estos factores? Los factores históricos están más allá de nuestro control y no pueden cambiarse (porque están en el pasado), pero el conocimiento de los mismos incrementa nuestra conciencia y esto es lo que nos permite modificar nuestros pensamientos y conductas distorsionadas en el presente y cambiarlos por pensamientos y conducta más saludables.

Como dice el Dr. Barry W. McCarthy, el enfoque de evaluar estos factores en uno mismo, en la pareja y en la relación es empoderarnos para así crear una relación satisfactoria, estable y sexual. Cuando no podemos ser claros y transparentes acerca de nuestros factores históricos, hay algo ahí que está haciendo ruido, y por más que nos revuelva pensar en ello, es necesario hacerlo, ¡es nuestro instinto de supervivencia, aliado a nuestras fortalezas internas, que nos piden que actuemos positivamente!

Podemos no haber crecido en familias funcionales o no haber tenido modelos de relación y sexualidad saludables (o siquiera existentes), pero todos tenemos los recursos propios para trabajar en ello y crear nuestra propia sexualidad sana (y por ende, un modelo de relación más sano).

Reclamar nuestros factores históricos y aceptarlos es el primer paso, ¡pero qué camino más hermoso es el que nos lleva a una vida emocional, relacional y sexual más sana, más satisfactoria y más real!

Namaste.

(*) O al menos, que todos tenemos derecho de ser todo lo kinky que podamos ser, siempre dentro de los límites de lo consensual y lo seguro, por supuesto.

Fragmentos extraídos de “What Makes a Happy, Successful Marriage?”, por Barry W. McCarthy.

jueves, 10 de enero de 2013

El hombre que juraba que su gato quería volverlo loco (tercera parte)

Con este post espero terminar la trilogía del Dr. Jaroslav Flegr (a quien ya casi considero uno de esos amigos que uno quisiera invitar a tomarse un cafecito Freud para hablar de psicología, gatos asesinos y parásitos manipuladores), el hombre que juraba que su gato quería volverlo loco.

Para que no se sientan perdidos, los invito a leer la primera y segunda parte de este multi-post. ¿Ya se pusieron al tanto? ¿Listos para seguir? ¡Vamos!

Mientras el Dr. Flegr se embarcaba en sus pruebas con sujetos humanos, Joanne Webster, parasitóloga en el Imperial College London lanzaba estudios con roedores infectados con el T. gondii, razonando que como huéspedes del parasito, serian blancos de su manipulación comportamental.

Confirmó que las ratas infectadas eran más activas y menos cautelosas en áreas donde habitaban predadores, pero el parásito iba un paso más allá. El parásito no solo disminuía la aversión natural de las ratas a la orina felina, sino que incrementaba su atracción. Este efecto era tan específico a la orina felina que lo llamaron “atracción fatal felina”.

"¡Que no cunda el pánico, estoy desparasitado!"

Se sorprendieron de encontrar quistes (la forma latente del parásito) esparcidos por todo el cerebro de lo que aparentaba ser, bajo cualquier otro aspecto, una rata saludable. Los quistes eran más abundantes en la parte del cerebro que media con el placer y otra área involucrada con el miedo y la ansiedad.

El parásito posee otro talento: tiene dos genes que le permiten subir la producción del neurotransmisor dopamina en el cerebro huésped. La dopamina es una molécula de señalización (un químico involucrado en la trasmisión de información entre las células) importante relacionada con el miedo, el placer y la atención.

Este neurotransmisor ya se encuentra elevado en personas con esquizofrenia. La medicina anti psicótica diseñada para apaciguar los delirios esquizofrénicos aparentemente bloquean la acción de la dopamina, sugiriendo a Webster que quizás lo que estaba haciendo el medicamente en realidad era actuar sobre el parásito.

Investigaciones previas habían demostrado que el medicamente detenía el crecimiento del parásito. Por lo tanto, Webster administro la droga anti psicótica a sus roedores y estos no desarrollaron la “atracción fatal felina”. De esta manera, el atribuir cambios de comportamiento a la influencia del parásito parecía mucho más plausible.

El T.gondii desconecta circuitos del miedo en el cerebro y también logra alterar los circuitos relacionados a la excitación sexual en las ratas macho. En teoría, de esta manera, cuando el roedor capta el aroma de la orina felina, el centro de miedo del cerebro no logra activarse, y en su lugar se activa el centro del placer sexual, atrayendo a la rata a la orina felina.

¿Más sorprendente aún? Flegr aparentemente probó que la “atracción fatal felina” también afecta a los humanos. A los hombres infectados con el parásito, el aroma de la orina felina les resulta atractivo y desplegando las características diferencias entre los sexos que definen muchos de los rasgos del Toxo, las mujeres infectadas muestran el comportamiento inverso.

Para la vasta mayoría de las personas infectadas con el parásito, los efectos sobre el comportamiento serán muy sutiles. Pero es posible que para un número reducido de casos, la infección esté ligada a la esquizofrenia y otros trastornos asociados con niveles de dopamina alterados (trastornos obsesivo-compulsivos, TDAH y trastornos del estado de ánimo).

El psiquiatra E. Fuller Torrey agrega información súper interesante acerca de la esquizofrenia y sus orígenes:

Dice que según la literatura epidemiológica, la esquizofrenia no surgió en prevalencia hasta la segunda mitad del siglo XVIII, cuando por primera vez, gente en Paris y Londres comenzaron a tener gatos por mascotas. Indica que coincidentemente con este desarrollo, aumentó la incidencia de esquizofrenia.

Alrededor de 70 estudios desde la década de 1950 han explorado el eslabón entre esquizofrenia y T.gondii, y aparentemente hay mayor incidencia de esquizofrenia entre las personas infectadas (dos o tres veces más común al comparar con grupos control en una misma región).

Diversos agentes infecciosos han sido vinculados a la esquizofrenia y el T.gondii permanece como el factor ambiental más fuerte implicado en el trastorno. Torrey estima que 75% de los casos de esquizofrenia están asociados a agentes infecciosos y que el T.gondii estaría involucrado en un subgrupo significativo de estos.

Según Torrey, el parásito pudiera incrementar el riesgo de suicidio. En un estudio del 2011 de 20 países europeos, la tasa de suicidio nacional entre mujeres se incrementaba en proporción directa a la prevalencia de la infección latente de T.gondii para la población femenina de cada nación.

¡¡¡PAUSA!!! ¡¡¡ATENCION!!!

Ya hay suficientes gatitos huérfanos en las calles de Panamá como para que estos posts sean motivo de que abandone a su gatito o gatita, así que, para todos aquellos que aman a sus gatos, y todos aquellos que los aman pero ahora no están tan seguros, lean cuidadosamente (por supuesto, ante la duda, consulte con un veterinario, cuyo consejo y conocimiento en este tema será mucho más certero que el de un psicólogo clínico):

Los gatos que viven en interiores no son una amenaza, porque no portan el parasito. Los gatos que vienen de la calle hospedan al parasito por solamente tres semanas de su vida, típicamente cuando son jóvenes y recién han comenzado a cazar. Mucha higiene y cuidado parecen ser los requisitos de seguridad (de vuelta, consulte al veterinario).

(FIN DE LA PAUSA…)

¿Sabían que el virus de la gripe podría aumentar nuestro deseo por socializar? Un estudio rastreó 36 sujetos que habían recibido la vacuna para la gripe (razonando que contiene muchos de los mismos componentes químicos que el virus y podría causar que el sistema inmune de los sujetos reaccionase de igual forma que ante el patógeno real).

La diferencia de comportamiento antes y después de la inoculación fue pronunciada: el efecto de la vacuna casi duplicaba el número de personas con las cuales los sujetos entraron en contacto durante el periodo de tiempo en el cual el virus sería más contagioso.

Asimismo, muchas personas que se encuentran en las fases finales del SIDA y sífilis expresan ansias intensas por tener sexo, el mismo comportamiento mostrado por individuos al comienzo de un brote de herpes.

Si bien los campos de la psicología y la psiquiatría continúan su avance en la búsqueda de nuevos tratamientos e intervenciones para diversos trastornos mentales, como pueden ver, las causas y factores que los determinan siguen descubriéndose gracias a las neurociencias y a personas como el Dr. Jaroslav Flegr, que un día comenzó a sospechar que quizás, tan solo quizás, su gato estaba tratando de volverlo loco…

Namaste.

Links relacionados:
How Your Cat Is Making You Crazy (Por Kathleen McAuliffe)

miércoles, 2 de enero de 2013

Marte, Venus, el Sexo y la Pornografía.

Los hombres y las mujeres experimentan el sexo (en la realidad y en la fantasía) de formas distintas. Se dice que los hombres tendemos a orientarnos visualmente, mientras que las mujeres tienden a interesarse más en una conexión o relación.

Al ver pornografía, típicamente un hombre se excita ante imágenes de actos sexuales concretos o partes sexuales específicas del cuerpo. Las mujeres se excitan típicamente por imágenes sexuales que incluyen o al menos infieren algún tipo de conexión emocional entre los partícipes.

"Ay, no, esta película porno NO tiene trama ni romance, mejor
le cambio y pongo Chespirito..."


Estas diferencias de género también se notan en los adictos al sexo (sin entrar en debate en cuanto a la validez del término, eso lo dejamos para otro post). En un estudio comparativo se encontró que los adictos al sexo masculinos mostraban mayor interés que sus contrapartes femeninas en actividades que objetificaban a la pareja sexual, mientras que las adictas al sexo femeninas mostraban mayor interés en romance y actividades que creaban la ilusión de una relación.

"Ay, no, esta película porno TIENE trama y romance, mejor
le cambio y pongo Los Simpsons..."


También hay diferencias entre los géneros en cuanto al significado dado a la excitación sexual fisiológica, según estudios realizados. Los hombres se excitan más al ver categorías de personas con las cuales preferirían tener sexo (por ejemplo, hombres heterosexuales viendo mujeres), mientras que las mujeres pueden excitarse con una gama más amplia de imágenes. Esto sugiere que en la excitación sexual fisiológica, hay más en juego para las mujeres que tan solo partes sexuales del cuerpo.

Espero que este post les haya parecido interesante y les ayude a comprender un poco mejor la perspectiva del sexo contrario sobre cómo se vive el sexo, las fantasías y la pornografía; e incluso a conocer mejor nuestra propia sexualidad.

Namaste.

Fragmentos extraidos de "Men, Women, and Sexual Objectification", por Robert Weiss.

martes, 1 de enero de 2013

El hombre que juraba que su gato quería volverlo loco (Segunda parte).

Hace unas semanas escribí un post acerca del científico checo Jaroslav Flegr, los mininos asesinos y un parásito calculador llamado Toxoplasma gondii, el organismo causante de la toxoplasmosis (ver el post original aquí). Como quedó bastante material en el tintero, decidí agregar una segunda parte.

A principios de los 90, Jaroslav Flegr comenzó a sospechar que un parásito unicelular estaba sutilmente manipulando su personalidad, haciéndolo actuar de manera extraña y, a menudo, auto destructiva. El parásito, excretado por los gatos en sus heces, se llamaToxoplasma gondii y el es microbio causante de la toxoplasmosis.

"¿Que si me gustan los gatos? Claro que si, tengo locura por ellos."
(Fotografía de Jaroslav Flegr, un súper genio de la ciencia).

El Dr. Flegr cruzaba despreocupadamente calles en medio de tráfico denso, sin alterarse por las bocinas de los carros que le pasaban zumbando. No hacía esfuerzos por ocultar su odio hacia los comunistas que gobernaban Checoslovaquia durante su adultez temprana (una postura por demás arriesgada en la época). Durante una investigación al este de Turquía, una zona arrasada por el conflicto, donde no eran raros los tiroteos, se recuerda muy calmado, contrastando con sus aterrorizados colegas y preguntándose por qué reaccionaba de tal forma.

En los noventa, se une a la facultad de biología de Charles University, líder mundial en la documentación de los efectos del T. gondii sobre la salud y el desarrollo de métodos de detección del parásito. Al donar sangre para ayudar a probar un nuevo kit diagnóstico, descubre que porta el parásito, posiblemente la clave a su comportamiento desconcertantemente auto destructivo.

En el post anterior hablé acerca del ciclo de vida del parásito, en el cual los seres humanos somos simplemente una estación de paso. Una vez aquí, el parásito necesita regresar al interior del gato (uno de sus huéspedes previos al humano), el único lugar donde puede reproducirse sexualmente. Es aquí donde, según la teoría de Flegr, comenzaría la manipulación del comportamiento del huésped por parte del parásito.

Los estudios con animales estaban más allá del presupuesto de investigación, por lo que aprovecho que 30-40% de los checos tenían la forma latente de la enfermedad y uso estudiantes como participantes de sus estudios. Aplico pruebas de personalidad estandarizadas y un test computarizado para medir tiempos de reacción y así medir diferencias entre los grupos (un grupo experimental con sujetos portadores de la enfermedad y un grupo control con sujetos libres del parásito).

Los sujetos infectados mostraban tiempos de reacción más lentos pero lo que sorprendió a Flegr fueron los cambios de personalidad específicos a cada sexo ocasionados por el parásito. Comparados con el grupo control, los hombres que tenían el parásito eran más introvertidos, suspicaces, ajenos a las opiniones de otras personas sobre ellos, y con tendencia a ignorar las reglas. Las mujeres infectadas, en cambio, presentaban un comportamiento completamente opuesto.

Por qué los hombres y las mujeres reaccionaban de forma tan diferente al parásito podía deberse a un denominador común subyacente a sus respuestas: mayor ansiedad. Cuando se está bajo tensión emocional, las mujeres buscan consuelo a través de la vinculación y nutrición social. Los hombres ansiosos, en cambio, responden retrayéndose y siendo hostiles o antisociales.

Por su parte, los tiempos de reacción más lentos en sujetos infectados sugería un impacto adverso al conducir. Dos estudios epidemiológicos en la República Checa mostraron que quienes estaban infectados tenían 2.5 veces más probabilidades de estar involucrados en un accidente de tráfico que sus compañeros no infectados.

Datos adicionales sugieren que los hombres infectados pudieran tener niveles elevados de testosterona.

Dos estudios turcos han replicado sus estudios vinculando el Toxoplasma a los accidentes de tráfico. Con hasta un tercio de la población mundial infectada con el parásito, este puede ser un factor probable en cientos de miles de muertes anuales por accidentes de tráfico (quizás debido a que muchas personas con la infección latente se sienten intrépidas en situaciones de peligro y no muestran la respuesta normal de temor).

"¿Alguien anotó el número de placa del parásito que hizo esto?"

A pesar de que los efectos del parásito sobre la personalidad son muy sutiles, no deja de ser preocupante para un pequeño porcentaje de personas. Muchos pacientes con esquizofrenia muestran encogimiento en partes de su corteza cerebral. Un estudio reciente muestra que 12 de 44 pacientes con esquizofrenia tenían materia gris reducida en el cerebro, y esta disminución ocurría casi exclusivamente en aquellos que estaban infectados con el parásito. Esto podría sugerir (estreso el “podría”) que el parásito sea un detonante de la esquizofrenia en personas genéticamente susceptibles.

Espero les resulte tan fascinante como a mí todo este tema, para que así me acompañen muy pronto en la tercera parte de este post, donde vamos a conocer un poco más sobre la parasitóloga Joanne Webster y sus descubrimientos sobre la interacción del parásitoToxoplasma gondii con roedores.

Hasta entonces,

Namaste.

Links relacionados:
How Your Cat Is Making You Crazy (Por Kathleen McAuliffe)

Sexualidad | El erotismo y sexualidad saludable.


Para muchas parejas, conciliar el erotismo con una sexualidad saludable no es un tema nada fácil, ¡y es que crecemos con muchas distorsiones, exigencias, creencias, demandas, expectativas y tabúes impuestos por la sociedad, la religión y nuestras propias familias de origen! ¡Desprenderse de todo esto sin culpas ni vergüenzas es todo un proceso de aprendizaje para muchos!

Lo importante aquí es re-aprender los conceptos básicos, que o hemos aprendido mal desde el principio o los aprendimos más o menos bien y se nos fueron distorsionando por el camino...

Alexandra Katehakis - terapeuta matrimonial y familiar, terapeuta en adicciones sexuales certificada, terapeuta sexual certificada y fundadora y directora clínica de “Center for Healthy Sex” (Centro para el Sexo Saludable) en Los Ángeles, California - sabe mucho de esto.

Ella define el erotismo como:

“Una energía conectiva, fundamental, que puede satisfacer nuestros deseos más preciados. El sexo relacional es más que un símbolo de qué tan bien jugamos con otros, literalmente indica cómo nos relacionamos. Muchos de nosotros carecemos de una educación sexual adecuada y nos desarrollamos sexualmente a oscuras. Al explorar nuestros valores eróticos juntos, transportamos esta energía carnal, personal y poderosa hacia la luz.”

En cuanto al sexo saludable se refiere, indica lo siguiente:

“El sexo saludable es sexo consensual entre adultos, que conlleva placer y crecimiento personal. Todo el mundo tiene derecho a experimentar sexo saludable libre de trauma, abuso, violencia, crimen, mentiras, secretos, juicios, vergüenza, culpa y arrepentimientos. La rehabilitación sexual comienza deteniendo el comportamiento problemático y conduce a una vida significativa de intimidad sexual y emocional a lo largo del tiempo.”

Todo esto me trae a la mente una frase de Melody Beattie, autora del libro “Ya no seas codependiente”:

“Definir el problema es importante porque ayuda a determinar la solución.”

Al definir un concepto o modelo sano de erotismo y sexo, al mismo tiempo definimos su contraparte distorsionada, no saludable, insana, tóxica, como quieras llamarla. Es aquí donde entonces nos podemos preguntar de qué lado (el saludable o el no saludable) del erotismo y la sexualidad estamos, y más importante aún, en qué lado queremos estar. Una vez definido nuestro problema, podemos empezar nuestra búsqueda de la solución. - Izzy

Fragmentos extraidos de “The 2012 Best/Worst Sex List”, por Alexandra Katehakis.

domingo, 9 de diciembre de 2012

El hombre que juraba que su gato quería volverlo loco… y quizás tenía razón: Una mirada al toxoplasma gondii.

Jaroslav Flegr es un científico checo. Un científico checo que a inicios de los noventa, comenzó a sospechar que su personalidad estaba siendo manipulada, haciéndolo comportarse de forma extraña y, a veces, auto destructiva.

"Dr. Freud, nos encontramos una vez más. ¿Qué lleva usted ahí?
¿Acaso es un gato? Esto no me gusta, no me gusta nada..."
(Jaroslav Flegr, fotografía por Michal Novotný).

El principal sospechoso era su gato, o mejor dicho, los parásitos unicelulares que vivían hospedados en el felino ofensor. Siguiendo la línea de pensamiento científico, Flegr concluyo que si estos parásitos estaban metiéndose con su cabeza, era muy probable que lo estuvieran haciendo con otras personas. 

Este parásito, el cual es excretado por los felinos en sus heces, se llama Toxoplasma gondii y es el organismo causante de la toxoplasmosis. Si una mujer resulta infectada durante el embarazo, puede transmitir esta enfermedad al feto, resultando en algunos casos en severo daño cerebral o incluso la muerte.

También es una amenaza para quienes sufren de un sistema inmunológico comprometido. En los días tempranos de la epidemia del SIDA, era el culpable por la demencia que afectaba a muchos pacientes durante las etapas terminales de la enfermedad.

En el caso de los niños saludables y los adultos, experimentan tan solo síntomas semejantes a los de la gripe antes de que sus organismos combatan al parásito, el cual queda latente dentro de las células cerebrales.

Flegr cree (y no es el único) que el parásito “latente” puede estar silenciosamente alternado o manipulando las conexiones entre nuestras neuronas, cambiando nuestras respuestas antes situaciones atemorizantes, nuestra confianza en los demás, nuestra extroversión e incluso nuestra preferencia por ciertos aromas.

También se cree que el organismo contribuye a accidentes de tráfico, suicidios y trastornos mentales tales como la esquizofrenia.

Flegr ha perseguido esta teoría durante décadas en relativa oscuridad. Resulta que nuestro buen científico checo no es bueno con el inglés, y aun en su idioma natal, no es muy conversador, y por lo tanto raramente viaja a conferencias científicas (un buen llamado de atención para que los introvertidos hablemos un poco más fuerte y alto, al menos cuando exista un riesgo de que nuestros cerebros sean dominados por parásitos unicelulares).

Indica que existe una resistencia psicológica muy fuerte a la posibilidad de que el comportamiento humano sea influenciable por un parásito Esto es cierto, creo que a todos nos aterra la idea o la noción de que nuestro libre albedrío es solo una ilusión y que nuestras acciones están orquestadas por nuestros cerebros, las reacciones químicas que ocurren dentro de ellos o por un parásito con ínfulas de controlador; pero en la medida en que las neurociencias avanzan, más descubrimos el rol de nuestro cerebro en nuestras acciones, emociones y personalidades (mas sobre esto en posts futuros, ¡eso es promesa!). 

El gato es el huésped predilecto para el toxoplasma gondii, y llega a este a través de su huésped original, un pequeño e inofensivo ratón. Muy a lo Tom y Jerry. Bien, aquí es donde nuestra historia se vuelve exquisitamente retorcida (más aún para un organismo de una sola célula, ¡Freud hubiera estado encantado de tenerlo en el diván y psicoanalizarlo!). 

"Entonces, señor Toxoplasmo gondii, cuénteme acerca de su madre..."

El parásito altera la aversión innata que siente el ratón por el gato, convirtiéndola en atracción. ¿Cómo hace esto? El organismo reconecta circuitos en las partes del cerebro que manejan emociones primarias como el temor, la ansiedad y la excitación sexual. El ratón, que normalmente huye al sentir el olor de la orina del gato, ahora se siente atraído y excitado por este aroma, yendo a dar directo a las fauces del gato, quien sabe que se ha ganado una buena presa, pero no sabe que también se ha convertido en el nuevo huésped del parásito. 

Después de que un gato infectado defeca, el parásito es recogido de la tierra por roedores, porcinos y ganado, quienes se convierten en nuevos huéspedes, albergándolo en sus cerebros y otros tejidos corporales. 

Los humanos estamos expuestos al entrar en contacto con las heces de los gatos, al beber agua contaminada con heces felinas, al consumir vegetales sin limpiar y carne cruda o poco cocinada. Ya saben, más higiene, más salud. 

Una vez dentro del huésped animal o humano, el parásito necesita regresar al gato, el único sitio donde puede reproducirse sexualmente, y supuestamente es aquí donde su manipulación de nuestros cerebros entraría en acción hacia ese fin. 

Poco se sabe acerca de cómo esta infección latente puede influenciar a los humanos, ya que nosotros y otros mamíferos grandes somos, presumiblemente, huéspedes accidentales, o un callejón sin salida para el parásito Aun así mamíferos desde el ratón hasta el ser humano comparten la mayoría de sus genes, por lo que podríamos, en un caso de identidad equivocada, ser aun vulnerables a la manipulación por parte del parásito. 

El toxoplasma gondii es solamente uno de muchos parásitos manipuladores mentales. Tal es el caso del virus de la rabia. 

Al borde da causar la muerte a un perro, murciélago o cualquier otro huésped de sangre caliente, le provoca un estado de rabia, simultáneamente migrando desde el sistema nervioso de la criatura hacia su saliva, asegurándose así de que, cuando el huésped muerda, transmita el virus a un nuevo huésped. 

¿Tiene cierto aire a película de ciencia ficción? Bueno, toda ciencia ficción es ficción hasta que la tecnología se pone a la par y la hace realidad (el simple hecho de que me estén leyendo a través del internet es prueba suficiente). 

Este es uno de esos temas que dan para hablar y hablar por horas, así que no se sorprendan si más adelante le doy seguimiento al interesante trabajo del Dr. Jaroslav Flegr y otros estudios recientes que aportan más a sus teorías. 

Duerman bien, vigilen a su gato y cocinen muy bien sus alimentos. 


Namaste. 


Links relacionados:
Can Humans Be Controlled By Tiny Parasites? (Por Jason Koebler)
How Your Cat Is Making You Crazy (Por Kathleen McAuliffe)
Wikipedia – Toxoplasma gondii