lunes, 17 de abril de 2017

Oxitocita #022


Si Enrique Bunbury hubiera decidido dedicarse al coaching o a dar charlas motivacionales, estoy seguro de que esta frase, extraída de la canción “Deshacer el mundo” del álbum “Avalancha” hubiera sido perfecta para inspirar a sus oyentes…

“Empezar porque sí…”

¿Y es que cuantas veces no nos hemos encontrado debatiéndonos entre hacer algo o procrastinando una tarea o proyecto por una avalancha de pensamientos distorsionados, creencias negativas, expectativas irreales y demandas rígidas que nos mantienen paralizados en la casilla de salida, sin atrevernos a dar el primer paso?

Y si nos ponemos a pensar, el miedo y la ansiedad que nos mantiene paralizados, muchas veces proviene de una serie de vocecitas críticas (y/o perfeccionistas) originadas en etapas anteriores de nuestra vida. Es decir, lo más probable es que estén terriblemente desactualizadas, pero ni ellas, ni nosotros, nos hemos dado aun por enterados…

Muchas veces dejamos de hacer, y de empezar, por miedo al qué dirán, es decir, ponemos la opinión y juicios de terceros por delante de los propios. Parte del proceso de ir soltando esas voces críticas y perfeccionistas, y esas historias viejas y desactualizadas e ir reemplazándolas por otras es simplemente empezar… porque si.

Ejercer el derecho a ser quien tú quieres y a no dejar que los demás te hagan ser o hacer lo que no quieres.

Desde empezar un proyecto nuevo…

… empezar una aventura…

… empezar una relación…

… empezar a tomar clases de baile…

… o empezar a ir a terapia…

… hasta incluso empezar a terminar, cerrar, concluir y poner final a conductas, comportamientos, personas, cosas y lugares que no nos hacen bien o ya no nos hacen falta y optar por mejores inicios.

Ya sabes, ¡que estés bien! – Izzy

viernes, 14 de abril de 2017

lunes, 6 de marzo de 2017

Niños + Adolescentes | Tu apoyo es importante.


Hoy inicia el periodo escolar 2017 y miles de niños entrarán por primera vez a un aula escolar. El primer día de escuela es algo difícil para cualquier niño, por lo que no es nada raro ver llanto y reticencia para quedarse. Lógicamente, para la mayoría de ellos será muy difícil y doloroso, separarse de sus padres y quedarse "solos" por primera vez. Según explica el psicólogo clínico Ezequiel Meilij, hay niños que se adaptan con más facilidad que otros a este tipo de cambios.

"Cada niño es diferente y responde de manera distinta a una situación tan nueva y muchas veces extraña y generadora de mucha ansiedad y miedo, como el ser dejado solo en un entorno nuevo lleno de extraños", explica el experto.

Añade que estar apegado a los padres no está mal, el punto es si este apego es seguro o inseguro. "Entre más inseguro sea, más probable será que el niño experimente ansiedad y perturbación ante la separación", comenta.

¿Qué hacer si llora?

Frente a este panorama el profesional destaca que es bueno prepararlo por anticipado, hablar con él, explicarle qué puede suceder y a qué se va a enfrentar, y conversar acerca de cómo esto lo hace sentirse para poder reconfortarlo emocionalmente.

Para que desaparezca el temor del niño, la actitud positiva y el entusiasmo que demuestren los padres será clave para ese proceso de adaptación.

“Los padres son el modelo o plantilla emocional del niño. Si reaccionan ante esto desestabilizándose emocionalmente, llenándose de ansiedades y miedos o peor aún, poniéndose iracundos, afectará negativamente al niño", subraya.

Meilij opina que tampoco es irse al otro extremo, de desconectarse emocionalmente del niño. Recalca que los padres y los maestros deben poder poner su empatía en práctica y conectar emocionalmente con el niño y tranquilizarlo, preguntándole qué está sintiendo y aclarar estas emociones con el niño.
"Es importante decirle que está bien sentir un poco de miedo y nervios el primer día, pero que esto pasará y aprenderá muchas cosas nuevas, se divertirá, hará amigos nuevos, etc.", señala el especialista.

Para terminar, Meilij recomienda a los padres de familia nunca reaccionar con enojo, gritarle o castigarle. Tampoco compararlo con otros niños o humillarlo o avergonzarlo por su conducta. "Los padres deben poder conectar con el mundo interior emocional del niño y comprender que esta situación a sus ojos es muy nueva, muy extraña y despierta muchas ansiedades y miedos", puntualiza.


(Colaboración con María Elizabeth Morales  para la Revista Ey! del Panamá América, publicada el lunes 6 de marzo del 2017.) 

domingo, 19 de febrero de 2017

Amor + Pareja | Tú, el celular y tu pareja.


A menudo se puede observar en una reunión social, o bien puede ser dentro de un hogar, a muchas parejas que en vez de estar mirándose a los ojos o tomándose de las manos, uno de sus miembros se encuentra, por su lado, viendo el Facebook, posteando fotos, o contestando algún Whatsapp. En fin, tal parece que se está prestando más atención a lo que ocurre en una pantalla de móvil que el ser que tienen a su lado.

Este fenómeno ha escalado hasta el punto de arruinar relaciones amorosas, e incluso se creó una palabra para nombrarlo: "phubbing".

Hacer "phubbing" con la pareja, es decir, prestarle más atención al móvil que a ella es uno de los problemas más comunes en las relaciones de parejas.

Un estudio de la Universidad de Baylor, en Estados Unidos, ha confirmado que de las 453 personas analizadas, la mitad le había hecho "phubbing" a su pareja. Es decir, la mitad de las parejas le presta más atención a su teléfono que a su propia pareja. Lo peor de todo es que un 22.6% de esas personas admitían que esa práctica es un motivo de discusión bastante frecuente.

El psicólogo clínico Ezequiel Meilij ha sido claro en su opinión: "El uso de la tecnología es definitivamente un punto de conflicto, y un factor que exacerba muchos otros conflictos de pareja. Depende de cómo se utilice. Hay varios aspectos de la relación que están siendo fracturadas por el mal uso del celular como: la comunicación, la intimidad, la confianza y los límites".

El experto también explicó que el celular deja de transformarse en una ayuda para pasar a transformarse en un problema "cuando interfiere de manera significativa en nuestra vida, actividades y relaciones y cuando la utilizamos como un atajo que disminuye la calidad de nuestras interacciones con nuestra pareja o nos distrae de ella".

¿La solución?

Aquí es dónde tener una buena comunicación con la pareja es crucial. Por ejemplo, una buena forma de eliminar este problema es definiendo ciertas reglas sobre cuándo está permitido o no utilizar el móvil.

"Sabemos que hoy en día a veces es imposible apagar el celular, pero sí se puede limitar el rango de interacciones con el mismo, especialmente cuando estamos haciendo algo con nuestra pareja, por ejemplo durante las comidas o durante un paseo", concluye Meilij.


(Colaboración con María Elizabeth Morales  para la Revista Ey! del Panamá América, publicada el domingo 19 de febrero del 2017.)

martes, 31 de enero de 2017

Amor + Pareja | Gottman Rompiendo.


El Dr. John Gottman ha observado a miles de parejas por décadas, así que sabe un par de cosas acerca de las relaciones que a todos nos viene bien saber.

Basándose en sus investigaciones y estudios, el Dr. Gottman ha mostrado que puede predecir el divorcio con más de 95% de precisión, por la presencia de lo que el lama llama los “cuatro jinetes del apocalipsis” en una relación: Criticismo, Defensa, Desprecio y Táctica de cerrojo.

Estos jinetes no son más que nuestras estrategias a la hora de manejar el conflicto, la forma que elegimos para discutir. Y es que toda pareja tiene que discutir de vez en cuando, pero hay formas saludables y formas tóxicas de hacerlo, y lamentablemente, desde nuestras familias de origen, a la mayoría nos heredan la segunda en lugar de la primera.

Estas conductas tóxicas inyectan a la relación de pareja una dosis letal de frustración, que con el tiempo se convierte en amargura y resentimiento, y son predictores de un inminente divorcio.

¡Ya sabes! Si quieres tener una relación sana, procura mantener alejados a estos jinetes aprendiendo y desarrollando formas más sanas de relacionarte. ¡Que estés bien! - Izzy :)

lunes, 9 de enero de 2017

miércoles, 4 de enero de 2017

¡Terminar y volver!

Es probable que todos hemos tenido en nuestro círculo social a un familiar o un amigo que tiene una relación con alguien, pero quiere terminar. Al hacerlo, es cuestión de días o semanas para que se reconcilien con su "media naranja". A veces la situación se convierte en un círculo vicioso de terminar, regresar, terminar, jurar no regresar y volver . De una u otra manera no logran poner fin de raíz a esa relación.

Sí, definitivamente es difícil pasar por una ruptura, pero sí se puede salir adelante. A continuación, Ezequiel Meilij, psicólogo clínico, brinda algunas recomendaciones que debes tener en cuenta para mirar hacia el futuro.

¿Por qué ocurre este fenómeno?

Porque se repiten patrones de conducta aprendidos o hay traumas no resueltos, demandas, expectativas irreales y distorsiones negativas acerca de las relaciones de pareja y patrones de codependencia que necesitan trabajarse para que no sigan repitiéndose.

¿Funcionan las segundas, terceras o cuarta oportunidades?

Depende si detrás de ella hay cambios significativos, evidentes y permanentes en los patrones de conducta y dinámicas de relaciones que originaron esas rupturas en primer lugar. De lo contrario, es seguir tropezando con la misma piedra una y otra vez.

¿Pueden las parejas ser adictas a ese tipo de relaciones?

Puede haber patrones de apego y conductas codependientes que facilitan que este tipo de relaciones se sigan dando. No es ser adicto, sino más bien más vulnerable a caer en este tipo de relaciones, y hay mayor dificultad para romper el patrón.

¿Terminar y volver varias veces es indicador de que una relación está destinada al fracaso?

Si se sigue repitiendo el patrón sin que los integrantes de la pareja crezcan emocionalmente, aprendan nuevas formas de relacionarse y adquieran patrones de apego más saludables, rompan el ciclo de la codependencia, etc., probablemente sí.

Además de afectar a nivel emocional, ¿en qué otro aspecto puede afectar a la persona?

Puede afectar la vida social y familiar, y también la salud física de la persona, ya que muchas veces cuando un problema emocional no se trabaja, se manifiesta a través de síntomas físicos.

¿Si la relación solo trae sufrimiento, por qué no se puede salir de ella? Factores que influyen:

- Patrones de apego no saludables
- Historia de codependencia
- Falta de asertividad (muy común en personas codependientes)
- Falta de recursos (emocionales, psicoeducación, etc.)
- Falta de modelos más saludables de relaciones de pareja.
- Miedo a estar solos.
- Expectativas, demandas y distorsiones cognitivas sobre vida en pareja.


Colaboración con María Elizabeth Morales, publicada en el diario Panamá América el 4 de enero del 2017.

viernes, 30 de diciembre de 2016

Sexualidad | Sexo y Amistad.


El sexo es una parte muy importante en una relación  pero definitivamente no lo es todo en la relación  curiosamente, de la misma forma que todos los demás elementos de la misma son muy importantes (tales como el amor, la comunicación, la confianza, la honestidad, etc.) pero ninguno de ellos lo es todo en la relación.

Es más, dicen que en una buena relación  el sexo compone solamente el 10% de la mezcla, pero, si hay problemas (que bien podrían ser, dependiendo del caso, problemas en la relación, sexuales o ambos), el sexo puede convertirse en un componente que determina el 90% de la relación.

Pero hay otro componente muy importante, que me parece que a veces queda olvidado o relegado entre los múltiples roles que uno juega dentro de la relación y fuera de ella (esposo o esposa, amante, novio o novia, padre o madre, hijo u hija, hermano u hermana, etc.) y este elemento es la amistad.


Si tu pareja es tu amante y tu mejor amigo, siento que la relación tiene fundamentos muy fuertes para hacerle frente a muchos contratiempos, amenazas, crisis y tiempos de tormenta y borrasca, pero si hay un conflicto o déficit en sus elementos, podemos tener una serie de posible escenarios:

Si el sexo funciona y la amistad también: ¡Felicidades! ¡Afortunados son!

Si el sexo funciona pero la amistad no: La relación puede sufrir por ello, ya que la misma difícilmente se sostendrá basada únicamente en el sexo, sobre todo a largo plazo.

Si la amistad funciona pero el sexo no: La relación puede sufrir por ello, ya que la misma difícilmente se sostendrá basada únicamente en el amor, afecta, cariño y amistad, sobre todo a largo plazo. Es más, siento que en esta situación, es más común el tratar de restar importancia al aspecto sexual, porque nos han enseñado que sentimientos como el amor deben ser más importantes que el sexo, o son absolutos e incondicionales, gran distorsión.

Si el sexo no funciona y la amistad tampoco: Triste panorama, creo que poco o nada puede salvar una relación en este estado, salvo el conformismo y la codependencia, y por supuesto que ninguna de estas opciones es saludable y a la larga, es más probable que ambos terminen haciéndose mas daño por ello y terminen resentidos y amargados.

Ahora bien, si uno de los elementos funciona bien dentro de la relación pero el otro no, cual tiene mayor peso, ¿la amistad o el sexo? Es una pregunta difícil y como todo en esta vida, creo que lo más saludable es buscar el mejor balance posible. - Izzy

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Amor + Pareja | Movimientos femeninos, revoluciones sexuales y relaciones de pareja II.


Las fuerzas sociales son estresores extremos para las relaciones de pareja, particularmente en tiempos de cambios socioculturales. Al desafiar la manera en que se supone que sean las cosas, aumentan nuestra ansiedad (al disparar nuestra resistencia al cambio) y modifican nuestras expectativas acerca de nuestra forma de vida, relaciones de pareja y nosotros mismos, creando el escenario perfecto para el conflicto relacional.

El impacto del movimiento de liberación femenina y la revolución sexual (al igual que el cambiante significado de las relaciones de pareja) son evidencia clara de esto. Ya pasaron décadas y nuestros chips internos todavía están tratando de procesar y actualizar el cambio de paradigma. A unos les cuesta más que a otros, ¡definitivamente! Y es que en este asunto de igualdad entre los sexos (y en el sexo) muchos somos más conservadores de lo que nos gusta admitir.

De la boca para afuera es una cosa, pero por dentro el panorama es distinto, y al día de hoy nos debatimos con tabúes, prejuicios, temores, demandas, expectativas y creencias rígidas e inflexibles que arrastramos a modo de lastre y que; con algo de suerte, buena fortuna y buena terapia de por medio eventualmente soltamos para viajar más ligeros por la vida y en pareja.

Caóticas ecuaciones.

Según los autores del libro “The Evaluation and Treatment of Marital Conflict” , el movimiento de liberación femenina no solo trajo cambios sociales y políticos, también cambió la manera en que las mujeres se percibían sexualmente. A la par de descubrir su potencial intelectual y económico, comenzaron a descubrir (y explorar) su sexualidad.

Las mujeres se volvieron más explícitas acerca de sus necesidades sexuales, y al conocer sus necesidades, aumentaron sus expectativas y por ende, sus demandas. Interesantemente, al aumentar la demanda y expectativa femenina, así mismo aumentó la ansiedad masculina, y a mayor ansiedad para los hombres, mayor disfunción en el desempeño sexual. ¡Caótica ecuación!

¡Cuidado, el problema no se restringe a la recámara! Recordemos que detrás de cada problema sexual de la pareja, suele haber un problema relacional agazapado entre las sombras (o las sábanas). El asunto es que esto de la revolución sexual y el movimiento femenino cambió las dinámicas de poder en la relación de pareja y en el fondo, podemos resumir la mayor parte de los problemas de relación a un simple tema de poderes: quién tiene la sartén por el mango y por qué, siendo el dichoso mango suficientemente largo para ser agarrado por dos manos, nos negamos a compartirlo con nuestra pareja de manera equitativa. Quizás si aprendiéramos a hacerlo, tendríamos menos problemas de pareja… en la cama y fuera de ella. - Izzy

Fragmentos extraídos de “The Evaluation and Treatment of Marital Conflict” (Philip Guerin Jr., Leo Fay, Susan Burden y Judith Kautto).