lunes, 9 de abril de 2018

Sexualidad | ¿Cómo influye la personalidad, estatus socioeconómico e historia sexual en la frecuencia de los orgasmos femeninos?


¡Jelou! Leyendo el libro “S=ex2 (La Ciencia del Sexo)” de Pere Estupinya aprendí un montón de cosas súper interesantes acerca de nuestra sexualidad humana, en este caso, sobre un tema fascinante: la frecuencia de los orgasmos femeninos, les cuento...

En 2011 un estudio con 2914 gemelas australianas exploró cómo la personalidad, estatus socioeconómico e historia sexual influían en la frecuencia de sus orgasmos (durante la masturbación, el coito y otras actividades sexuales). El estudio arrojó las siguientes correlaciones:

- Tener mayor libido aumentaba los orgasmos tanto por coito como por masturbación.

- Las mujeres que tenían fantasías fuera de su pareja experimentaron menos orgasmos durante el coito pero muchos más masturbándose.

- Tener actitudes restrictivas sobre el sexo no afectaba los orgasmos en pareja, pero si disminuyó los individuales.

- La clase social no afectaba los orgasmos durante el coito, pero cuanta más alta, mayor la frecuencia de orgasmos durante la masturbación.

- A nivel de estudios más altos, menos orgasmos que la media durante el coito y más masturbándose.

- La extraversión y la impulsividad subían ligeramente la frecuencia de orgasmos en el coito.

- Las mujeres casadas tenían más orgasmos con sus parejas, y muy ligeramente por debajo de la media con masturbación.

- El número de parejas sexuales en el pasado no afectaba el sexo con la pareja actual, pero si estaba asociado a muchos más orgasmos individuales.

- La tardanza en tener sexo con penetración se relacionaba con menos orgasmos en edad adulta tanto durante el coito como masturbándose.

¿Otros factores que se asocian con menor frecuencia orgásmica?

Diversas enfermedades, algunos trastornos mentales, insatisfacción, alteraciones hormonales y envejecimiento.

¿Otros factores que se asocian con mayor frecuencia orgásmica?

La inteligencia emocional, actitud positiva hacia el sexo, variedad de prácticas sexuales, o uso de vibradores y lubricantes.

Fragmentos extraídos del libro el libro “S=ex2 (La Ciencia del Sexo)” de Pere Estupinya.

Fecha de publicación original: viernes, 25 de abril de 2014.

viernes, 6 de abril de 2018

Amor + Pareja | El gentil arte de ser feliz en pareja

Hay muchas cosas que las parejas felices hacen para ser felices, cosas específicas que aseguran la satisfacción de la pareja. No son cosas complicadas, después de todo, la felicidad es simple. El problema es que nosotros la complicamos, y nos complicamos, y se trata de aprender a descomplicarse. Nada fácil. Se entromete nuestro ego, nuestro narcisismo, nuestras proyecciones, nuestros triángulos, nuestros patrones relacionales aprendidos de nuestras familias de origen, nuestro apego desadaptado, estresores varios y una larga y variada lista de etcéteras…

Como dice mi terapeuta, es Parejas 101, o Matrimonio 101 (para el caso es lo mismo). Parece básico y sencillo. Muy simple. Quizás tanto, que pensamos que no nos hace falta asistir al curso y después pagamos el costo… o nos toca desaprender lo malo y aprender lo bueno. Básicamente, reprobamos Parejas 101 tantas veces como sea necesario hasta que dejamos de repetir los mismos patrones tóxicos, desadaptados, irreales, idealizados, y una vez más, una larga y variada lista de etcéteras.

Ahí nos damos cuenta (¡al fin!) que estas cosas tan simples definitivamente vale la pena hacerlas, y por simples que parezcan, ¡son esas mismas cosas que tantas veces olvidamos hacer con nuestra pareja y nos costó reprobar Parejas 101!


Como diría Cerati: “Trátame suavemente.”

Dicen que la gentileza puede transformar nuestras relaciones. Ojo, no es una frase hecha. El Instituto Gottman, líder en investigación matrimonial, indica que el ser gentil no es solamente un factor importante para determinar el éxito de nuestra relación, es el más importante.

Y es que ser gentiles con nuestra pareja se nos hace fácil cuando estamos enamorados, donde todo es bonito o al menos todo nos lo parece, ya que estamos viviendo en una canción de Jarabe de Palo. Pero la canción no dura para siempre, y cuando la fase de enamoramiento (que según Silvia Olmedo, dura aproximadamente año y medio) cede espacio a la fase de apego y las cosas se vuelven más serias, más comprometidas, más reales (y menos idealizadas) parece que una de las primeras cosas que tiramos por la ventana es la gentileza.

Cuando los conflictos en pareja empiezan a surgir y no se resuelven (usualmente porque llegamos a nuestras relaciones de pareja sin las habilidades necesarias para resolver estos conflictos de manera sana y constructiva y somos demasiado narcisistas para admitirlo y buscar la ayuda, guía y orientación de un buen terapeuta de parejas hasta que ya es tarde) se van acumulando, y junto con ellos se acumulan dos componentes que corroen la relación como el óxido al acero: el dolor y el resentimiento.

La gentileza distorsionada de los emocionalmente codependientes.

La codependencia emocional no ayuda, nunca lo hace. Las personas codependientes confunden el ser gentiles con ceder absoluta e irrevocablemente todo vestigio de asertividad. Nos pasamos de gentiles. Somos conciliatorios, mantenemos todo en paz, calma y serenidad, pero no nos damos cuenta que el dolor y el resentimiento simplemente se niegan y/o se reprimen. Quedan tapados por una capa exagerada de gentileza que en realidad no es gentileza, y eso se siente.

Otro punto importante es que la clave de ser gentiles en pareja tiene todo que ver con la simetría, la gentileza es mutua, no unilateral. No podemos ser gentiles mientras nuestra pareja nos trata como trapo de piso y viceversa. Ser gentil no implica dejar de ser firme ni asertivo, pero lo que nos cuesta entender a los codependientes es que podemos ser gentilmente firmes y asertivos. Es más, cuando somos sincera y genuinamente asertivos y firmes, pareciera que la gentileza brota espontáneamente, es más fácil.

Felizmente gentiles y gentilmente felices.

La gentileza empieza por casa. A través del ser tratados con gentileza por nuestros cuidadores primarios (quienes nos legarán un patrón de apego aprendido, que será en grados de más sano a menos sano: seguro, inseguro ambivalente/resistente, inseguro evitativo o desorganizado) aprendemos a tratarnos con gentileza, y por ende, a tratar con gentileza a los demás, sobre todo a aquellos a quienes más queremos y amamos.

Si no hemos sido tratados con gentileza, difícilmente sabremos cómo tratarnos gentilmente y tratar gentilmente a los demás, y como la felicidad va de la mano de la gentileza, la felicidad se nos hará un pez difícil de pescar (como diría Raine Maidia, de Our Lady Peace, excelente banda de rock canadiense).

Piénsenlo, si a través de nuestros vínculos más tempranos con nuestros cuidadores primarios se nos inculcó o aprendimos un patrón de apego seguro, estaremos seguros de que nos merecemos ser gentiles con nosotros mismos y felices, muy pero muy felices.

Si por el contrario, nuestro patrón de apego fue inseguro estaremos inseguros de todo, siempre pondremos en duda si nos merecemos ser tratados o tratarnos gentilmente o si merecemos ser felices. Imagínense si nuestro patrón de apego fue desorganizado, puro caos, mal lugar para la gentileza o la felicidad.

Cuando la falta de gentileza y felicidad son los patrones aprendidos, se pueden imaginar en qué manera nos relacionamos dentro del contexto de una relación de pareja, sobre todo tomando en cuenta que seguramente haremos clic con alguien con un pasado y un patrón de apego muy similar al nuestro.

Será puro caos, inseguridad, desorganización, toxicidad, triangulaciones, falta de gentileza y una buena dosis compartida amargamente de infelicidad colectiva.

Si les pinto el panorama muy oscuro, es para que, si se sienten identificados, ¡busquen ayuda! Los patrones de apego inseguros y desorganizados aprendidos se desaprenden y se aprenden nuevos, más seguros, más organizados.

Ya lo saben, no lo olviden, el primer paso hacia la felicidad (solos y en pareja), sean gentiles con ustedes mismos… - Izzy

Fecha de publicación original: lunes, 28 de abril de 2014

martes, 3 de abril de 2018

Sexualidad | Sexualidad ajena, proyecciones propias


A veces, la sexualidad ajena nos produce ruido, mucho ruido. Es decir, nos causa incomodidad, ansiedad, molestia, ira, rabia, enojo, etc. Hacemos demandas al respecto, siendo la más común de ellas pedir, reclamar, demandar que Fulana, Mengano, Ricky Martin, Jodie Foster o nuestro vecino de al lado “salgan del closet”.

Pensaríamos que estos personajes están metidos en el closet de la casa y por eso nos provoca tanta molestia y desaire pero no parece ser el caso, ¿o sí? Si no, ¿por qué nos causa tanto ruido el tema?

Ojo, no me refiero solamente al “closet” de la orientación sexual, como si el tener X o Y orientación sexual fuera la única conducta/preferencia/inclinación sexual acerca de la cual nos da pena hablar o preferimos guardar en privado. Hago otra aclaración, aparto de este post toda conducta sexual que no encaja dentro de las tres premisas de la sexualidad sana, vale la pena repetirlas:

Premisa básica #1: Persigue tus fetiches, fantasías, etc., siempre y cuando estos sean legales, consensuales, seguros y respetuosos.

Premisa básica #2: La piedra angular de la ética sexual es la consensualidad (estamos hablando de consentir con plena voluntad y conocimiento y capacidad de discernimiento, aquí no hay áreas grises, es muy claro y muy sencillo cuando alguien consiento o no, y cuando alguien no está en capacidad de consentir).

Premisa básica #3: Aunque la experimentación sexual se alienta, el descuido no. El sexo siempre puede ser más seguro (y hablamos de seguridad física, emocional y mental, no solo evitar un embarazo no deseado o una enfermedad de transmisión sexual, ¡ojo!) y, nos guste o no, siempre será mejor ser menos kinky pero respirar más tranquilos.

Básicamente, si nos hace ruido la conducta o comportamiento sexual de alguien porque el mismo no es consensual y/o puede causar daño a su persona o a terceros, ¡estamos justificados! ¡Ya estamos hablando de otro tema muy distinto!

De no ser así, ¿por qué nos importa/molesta tanto lo que pasa en el closet de otra persona? ¿De dónde surge nuestra necesidad/ansiedad de que esa persona “salga del closet”? Aquí también se hace muy necesario diferenciar el “estar en el closet” (no mostrar o compartir algo por temor, a pesar de desear poder hacerlo) versus “privacidad” (por ejemplo, el estar completamente cómodo con nuestra sexualidad, más disfrutar o preferir mantener la misma en privado).

Aquí entra en juego la proyección.

La proyección es un fenómeno fascinante. Es la transferencia (o proyección) involuntaria de nuestro propio comportamiento inconsciente en otras personas, de forma que nos parece que estas cualidades existen en los demás (mas no en nosotros).

Cuando nuestras emociones o aspectos inaceptables de nuestra personalidad nos causan ansiedad (ruido) atribuimos estas cualidades (como mecanismo de defensa) a objetos externos y otras personas.

Existe un “gancho” que invita a nuestra proyección (nos engancha), alguna cualidad imperfecta en otros activa algún aspecto propio que busca nuestra atención. Todo aquello sobre nosotros mismos que no aceptamos o reclamamos como propio lo proyectamos en los demás.

Por ejemplo, si estamos incómodos con nuestra sexualidad (o la negamos), atraeremos personas incomodas con su sexualidad (o que la niegan) a nuestras vidas (Aclaro: estar incómodos con nuestra sexualidad no tiene que ver solamente con nuestra orientación sexual, ¿okay?), suprimiremos nuestra propia incomodidad/negación y juzgaremos a aquellos que vemos como inseguros/en negación.

Solamente cuando nos mentimos a nosotros mismos u odiamos algún aspecto de nosotros obtendremos una carga emocional del comportamiento de otra persona. Partiendo de esta premisa, resulta relativamente fácil darse cuenta cuándo estamos proyectando:

“Si la persona o cosa en el ambiente nos informa, probablemente no estamos proyectando. Si la persona o cosa en el ambiente nos afecta, probablemente somos víctimas de nuestras propias proyecciones.”

Nuestra indignación sobre el comportamiento de otros usualmente tiene más que ver con un aspecto propio aún no resuelto.

En conclusión, la próxima vez que la sexualidad ajena nos afecte, pensemos y sintamos un poquito antes de actuar, no vaya a ser que lo que realmente nos está incomodando son nuestras propias proyecciones. - Izzy

Fecha de publicación original: domingo, 21 de abril de 2013

lunes, 2 de abril de 2018

Psicología | "La Fortaleza de la Soledad."

¿Por qué será que de vez en cuando se me da por imaginarme lo que pasaría en una sesión de psicoterapia entre Superman y su súper terapeuta? Es que ser el "Hombre de Acero" no debe ser tarea fácil. Imagínense el estrés, la ansiedad, la culpa y responsabilidad con que tiene que lidiar este hombre a diario. Vivir una vida doble no es fácil y si bien Superman no usa una máscara como Batman, definitivamente la máscara está ahí. Una típica sesión podría incluir un intercambio similar a este:

Terapeuta: ¿Te sientes solo?
Superman: ¿Por que lo dice?
Terapeuta: Llamas a tu casa la Fortaleza de la Soledad.
(Superman baja la cabeza y llora.)

"La Fortaleza de la Soledad." ¡Que concepto! Cuando estudiamos Psicología, nos enseñan sobre la psicología de las fábulas y los cuentos de hadas, y es que detrás de ellos hay muchísimo contenido psicológico. Me pregunto cuándo (si es que ya no se está haciendo) empezarán a enseñar la psicología detrás de los cómics y los súper héroes. Superman tiene doble residencia, como Clark Kent tiene su humilde depa de una recámara (me imagino) pero como Superman tiene su propia "Fortaleza de la Soledad", un palacio enorme, árido y solitario en medio del Ártico. No tiene calefacción, no hay aeropuertos ni carreteras cerca, es mas, ni siquiera tiene un silloncito para sentar a las visitas, de ahí su nombre.


Se me ocurrió que la "Fortaleza de la Soledad", al igual que Superman, tiene dos identidades, o mejor dicho, dos formas de interpretar su nombre:

1) "Fortaleza de la Soledad":  Una estructura que representa la soledad, porque si nos ponemos a pensar, Superman debe sentirse tremendamente solo (aún cuando se hace pasar por Clark Kent), el único sobreviviente de su especie, con amigos como Batman (cuando Dr. House parece mejor prospecto para amigo que Batman, sabes que necesitas rodearte de gente distinta), pensando siempre en salvar al mundo, sintiéndose culpable por quienes no pudo salvar, responsable por los que todavía pueden ser salvados, ¡menuda tarea!

2) "Fortaleza de la Soledad":  Un concepto que representa la fuerza que nos puede dar la soledad, porque cuando no te queda más opción que estar solo, lo mejor que puedes hacer es descubrir las fortalezas de la soledad. Y es que la soledad tiene mucho que enseñarnos, fortalezas ocultas que quizás ni siquiera sabíamos que teníamos. Es importante aprender a estar solos y disfrutar nuestra soledad, pero también es importante aprender a hacer conexiones con los demás...

... hasta el más extrovertido de los extrovertidos necesita a veces estar a solas con sus pensamientos y emociones, recargar las baterías  y hasta el más introvertido de los introvertidos necesita a veces rodearse de compañía (tal vez no una fiesta, pero si sentarse a tomar un café con un amigo).

La fortaleza de la soledad es buena, para aprender a sobrevivir cuando nos toca estar solos, para disfrutar de nuestros momentos de soledad y para apreciar esos momentos cuando estamos en compañía de los demás.

Hasta Superman necesita un poco de compañía para no sentirse tan solo, aunque más no sea una hora a la semana con su terapeuta para poder llorar cuando se siente solo y dejar de lado la máscara del "Hombre de Acero" por un ratito... - Izzy

Fecha de publicación original: martes, 30 de abril de 2013.

miércoles, 7 de febrero de 2018

El erotismo y sexualidad saludable.


Para muchas parejas, conciliar el erotismo con una sexualidad saludable no es un tema nada fácil, ¡y es que crecemos con muchas distorsiones, exigencias, creencias, demandas, expectativas y tabúes impuestos por la sociedad, la religión y nuestras propias familias de origen! ¡Desprenderse de todo esto sin culpas ni vergüenzas es todo un proceso de aprendizaje para muchos!

lunes, 5 de febrero de 2018

El arte de afrontar (II)


Aprender habilidades de afrontamiento es una parte vital de nuestro desarrollo individual. Nuestro bienestar físico y psicológico está determinado por tres cosas: 1) Predisposición genética, 2) Estresores vitales, y 3) Fortalezas y recursos de afrontamiento.

viernes, 2 de febrero de 2018

Marte, Venus, el Sexo y la Pornografía.


Los hombres y las mujeres experimentan el sexo (en la realidad y en la fantasía) de formas distintas. Se dice que los hombres tendemos a orientarnos visualmente, mientras que las mujeres tienden a interesarse más en una conexión o relación.

Al ver pornografía, típicamente un hombre se excita ante imágenes de actos sexuales concretos o partes sexuales específicas del cuerpo. Las mujeres se excitan típicamente por imágenes sexuales que incluyen o al menos infieren algún tipo de conexión emocional entre los partícipes.

Estas diferencias de género también se notan en los adictos al sexo (sin entrar en debate en cuanto a la validez del término, eso lo dejamos para otro post). En un estudio comparativo se encontró que los adictos al sexo masculinos mostraban mayor interés que sus contrapartes femeninas en actividades que objetificaban a la pareja sexual, mientras que las adictas al sexo femeninas mostraban mayor interés en romance y actividades que creaban la ilusión de una relación.

También hay diferencias entre los géneros en cuanto al significado dado a la excitación sexual fisiológica, según estudios realizados. Los hombres se excitan más al ver categorías de personas con las cuales preferirían tener sexo (por ejemplo, hombres heterosexuales viendo mujeres), mientras que las mujeres pueden excitarse con una gama más amplia de imágenes. Esto sugiere que en la excitación sexual fisiológica, hay más en juego para las mujeres que tan solo partes sexuales del cuerpo.

Espero que este post les ayude a comprender un poco mejor la perspectiva del sexo contrario sobre cómo se vive el sexo, las fantasías y la pornografía; e incluso a conocer mejor nuestra propia sexualidad.

Ya saben, ¡que estén bien! - Izzy :)

miércoles, 31 de enero de 2018

El difícil arte de arrancarse la curita.


La premisa es sencilla: a veces las cosas simplemente no funcionan y hay que saber cuándo es hora de irse a casa, ya sea con la frente en alto, ya sea con el rabo entre las piernas. Créanme, ambas opciones son mejores a quedarse y seguir tratando de que funcione lo que no funciona (si, la trillada y desgastada definición de la locura).

El tema es que somos humanos, y nos cuesta desapegarnos y despegarnos, y decir adiós y cerrar capítulo, y seguir sin mirar atrás, sin la tentación de preguntarnos qué pudo haber sido, o si todavía podría ser. De esto están hechos nuestros fantasmas de lo que fue y pudo haber sido.

Todo esto nos recuerda lo importante de definir la autorrealización en nuestros propios términos, es decir, olvidarnos de todo aquello que se espera de nosotros (pareja incluida, que es la parte más difícil) y enfocarnos en lo que esperamos de nosotros mismos (¡siiii, ser egoístas! ¡No es mala palabra y lo seguiremos repitiendo hasta que lo asimilemos!). Si no funciona, tenemos el permiso y el derecho a decir “hasta aquí”, aunque cueste un mundo asimilar el concepto (si, se que cuesta un mundo hacerlo; también se que se puede hacer, aunque cueste un mundo).

Como quien se quita una curita: más rápido, mejor.

Somos una sociedad de curitas, las necesitamos para tapar la herida y creo que nos da mucho miedo quitárnosla y descubrir que nuestra herida es más o menos como el famoso gato de Schrödinger, es decir, no podemos saber si la herida sigue abierta o ya cicatrizó hasta remover la curita, y siento que nos aterra por igual cualquiera de las dos opciones, ¿ustedes que piensan?

A veces preferimos dejar la curita ahí, pensando (y vaya pensamiento mágico que es este) que si la dejamos ahí suficiente tiempo, es decir, aguantamos un poco más, y un poco más después de eso, vamos a remover la curita y no habrá ni herida ni cicatriz, ausencia total de algo que nos indique que algo pasó (si, hacer inconsciente lo consciente, bien reprimido o negado, así como nos gusta tanto a los seres humanos).

Somos inteligentes si logramos ver que algo simplemente no trabaja, no funciona, o como a mí me gusta decir: no fluye. Somos brillantes si renunciamos y seguimos adelante. ¿Difícil arte ser brillante, no? No se preocupen, la iluminación es más viaje que destino, más aprendizaje en proceso que lección aprendida. Ah, y lo que no brilla hoy, quizás brillará mañana, vale la pena esperar, ¿no creen?

Ya saben, ¡que estén bien! - Izzy :)

lunes, 29 de enero de 2018

Factores históricos como predictores de relaciones estables, satisfactorias y sexuales.


Reclamar nuestra sexualidad no es fácil, pero hacernos responsables de ella es una parte vital para todos aquellos que desean vivir una sexualidad sana, y por ende, gozar de relaciones más saludables. Una relación saludable es satisfactoria, estable y sexual. Existen muchos factores que predicen una relación saludable, entre ellos, los denominados “factores históricos”.

miércoles, 24 de enero de 2018

El emocionante arte de las segundas oportunidades.



Yo no sé ustedes, pero yo soy creyente en las segundas oportunidades, segundas impresiones y segundas vueltas. Porque la vida es muy larga y nunca sabemos cuándo lo que hoy no brilla, brillará mañana y lo que hoy no se dio, no fue o no fluyó, mañana si se dará, será o fluirá. Eso, si, hay algo claro en esto, para que estas segundas oportunidades sucedan, algo tiene que pasar, algo tiene que ceder, algo tiene que cambiar.

¿Más sencillo? Algo tenemos que aprender. Si es un tema personal, nos toca a nosotros. Si es un tema de pareja o relación, depende, a veces es una de las personas la que necesitaba aprender algo, a veces son las dos. Pero cuando te vuelves a encontrar con esta persona de tu pasado (tu fantasma personal de lo que fue y pudo haber sido) hay algo muy claro, ninguno de los dos son la misma persona, a pesar de un pasado y una historia en común. Si son afortunados, ambos crecieron y aprendieron en ese lapso en el que estuvieron separados.

Quién sabe, de repente en ese volver a conocerse descubren que vale la pena volver a intentar, poner en práctica estos nuevos recursos, herramientas y aprendizajes. A veces, de igual forma que el primer año de un duelo es tan solo la preparación para el segundo, su primera historia fue solo la preparación para la segunda.

Ya saben, ¡que estén bien! - Izzy