lunes, 21 de julio de 2014

"10 mitos del trastorno obsesivo-compulsivo" (publicado en Vivir+, La Prensa, 19 de julio, 2014).

1. Obsesiones y compulsiones son sinónimos.

Falso. Mientras que las obsesiones son pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes y persistentes que se experimentan como intrusas o no deseadas, y que causan ansiedad o malestar importante, las compulsiones son comportamientos o actos mentales repetitivos que el sujeto realiza como respuesta a una obsesión o de acuerdo con reglas que ha de aplicar de manera rígida.

2. El trastorno obsesivo-compulsivo y el trastorno de la personalidad obsesivo-compulsiva son la misma cosa.

Falso. La característica esencial del trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad es una preocupación por el orden, el perfeccionismo y el control mental e interpersonal, a expensas de la flexibilidad, la espontaneidad y la deficiencia. A pesar de la similitud de los nombres, el trastorno obsesivo-compulsivo se distingue fácilmente del trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad por la presencia de verdaderas obsesiones y compulsiones.

3. Las personas perfeccionistas, pulcras y altamente organizadas son obsesivo-compulsivas.

Falso. Si bien es posible que algunas de estas personas presenten rasgos de personalidad obsesivo-compulsiva e inclusive puedan reunir los criterios para un trastorno de la personalidad obsesivo-compulsiva, se debe diferenciar del comportamiento que sirve un propósito valioso, contribuyendo a la autoestima de la persona y su éxito en el trabajo o en su carrera, versus las obsesiones y rituales que provocan malestar y deterioro en las personas que sufren de trastorno obsesivo-compulsivo.

4. Las personas que comen, tienen sexo, consumen drogas y/o alcohol o juegan de manera compulsiva son obsesivo-compulsivas.

Falso. Si bien es cierto que estas actividades se califican como compulsivas debido a la forma excesiva y sin control con que se llevan a cabo, no se consideran compulsiones ya que, a pesar de sus efectos negativos, el individuo obtiene placer de estas actividades y no las realiza para contrarrestar una obsesión, sino más bien debido a una incapacidad para controlar sus impulsos.

5. Las personas supersticiosas y que realizan comportamientos repetidos de comprobación son obsesivo-compulsivas.

Falso. Las supersticiones pueden confundirse con obsesiones (por ejemplo, si se nos cruza un gato negro, algo malo pasará) y los comportamientos repetidos de comprobación (revisar varias veces si cerramos la puerta porque no estamos seguros) con compulsiones, pero muchas veces son parte de nuestra vida cotidiana y no indicativos de un trastorno obsesivo-compulsivo a menos que supongan una pérdida diaria de tiempo significativa o den lugar a un deterioro marcado de la actividad global de la persona afectada o a un malestar clínicamente significativo.




6. Los niños no sufren de este trastorno.

Falso. Aunque el trastorno obsesivo-compulsivo se suele iniciar en la adolescencia o a principios de la edad adulta, también puede hacerlo en la infancia, de manera similar a los de los adultos. Pero a diferencia de los adultos, los niños no saben que su comportamiento es excesivo e irracional, debido a que, por su edad, puede que no dispongan todavía de la suficiente capacidad cognoscitiva para llegar a conclusiones de este tipo.

7. No existe tratamiento efectivo para los trastornos obsesivo-compulsivos.

Falso. Las personas que sufren de trastornos obsesivo-compulsivos pueden beneficiarse enormemente de tratamientos farmacológicos, terapias cognitivo conductuales o una mezcla de ambos. Muchas veces se recurre inicialmente al uso de fármacos para disminuir la sintomatología, facilitando así el abordaje psicoterapéutico.

8. Quienes sufren de este trastorno piensan que su comportamiento es completamente normal.

Falso. Generalmente en algún momento del curso del trastorno la persona reconoce que sus obsesiones o compulsiones son exageradas o irracionales. Las obsesiones se experimentan como intrusas e inapropiadas, provocando una ansiedad o malestar significativos, que conducen, precisamente, a la aparición de las compulsiones, orientadas a disminuir la ansiedad y malestar provocado por las obsesiones.

9. Se desconoce la causa de los trastornos obsesivo-compulsivos.

Falso. Tradicionalmente se creía que el trastorno obsesivo-compulsivo era resultado de experiencias vitales, particularmente actitudes aprendidas en la infancia, con énfasis excesivo en la limpieza, o la creencia de que ciertos pensamientos son peligrosos o inaceptables. Siguiendo el modelo biopsicosocial, actualmente se consideran causas centradas en la interacción de factores neurobiológicos e influencias ambientales, así como de procesos cognitivos.

10. Superar los trastornos obsesivo-compulsivos depende solamente de la fuerza de voluntad de la persona que los padece.

Falso. Contar con un sistema de soporte adecuado (amigos, familiares, terapeutas, etc.) es muy importante en la recuperación de una persona con un trastorno obsesivo-compulsivo. La familia debe apoyar, sin permitir la perpetuación de los síntomas. Es importante no trivializar el trastorno (por ejemplo, nunca decirle al paciente que lo que tiene no es nada y debería poder superarlo si realmente quisiera) ni demandar mejoría de parte del paciente sin haber tratamiento terapéutico de por medio. Se debe recordar tener mucha paciencia con el paciente y reconocer sus progresos, por pequeños que sean.

Enlace original: http://www.prensa.com/impreso/vivir/10-mitos-del-trastorno-obsesivo-compulsivo/36123

miércoles, 9 de julio de 2014

Siete principios y cuatro jinetes I.


Yo no sé ustedes, pero yo soy fiel creyente de que la información es poder. Es como aquella campaña pública televisiva norteamericana “The More You Know”. Yo creo que no saber nos mantiene a oscuras, abrazados a creencias rígidas, patrones inflexibles y dinámicas obsoletas. Siempre es bueno aprender algo nuevo, y desaprender aquello que quizás nos sirviera en el pasado, pero ya no tienen utilidad y que en el presente nos causa más estorbo, molestia y consecuencias negativas que otra cosa. Y es que crecer tiene mucho que ver con ir soltando cosas viejas para agarrar cosas nuevas, renovar el alma, el espíritu, la psiquis, la mente, el corazón, y todo lo demás también.

John Gottman ha observado a miles de parejas por décadas, así que sabe un par de cosas acerca de las relaciones que a todos nos viene bien saber. Enfocándose en parejas emocionalmente inteligentes, encontró que todas se parecían en siete aspectos fundamentales. Estos siete principios de Gottman para una relación a largo plazo viable son:

1. Conocer el mundo de nuestra pareja.
2. Experimentar de forma activa la admiración de nuestra pareja.
3. Enfrentarse en vez de darse la espalda.
4. Permitirse se influenciado por la pareja.
5. Resolver los problemas solucionables.
6. Superar los puntos muertos.
7. Crear mundos compartidos.

La práctica de estos siete principios ayudan a mantener bien alejados de nuestra relación de pareja a lo que Gottman llama los “cuatro jinetes del apocalipsis” en una relación:

1. Criticismo.
2. Defensa.
3. Desprecio.
4. Táctica de cerrojo.

Estos jinetes no son más que nuestras estrategias a la hora de manejar el conflicto, la forma que elegimos para discutir. Y es que toda pareja tiene que discutir de vez en cuando, pero hay formas saludables y formas tóxicas de hacerlo, y lamentablemente, desde nuestras familias de origen, a la mayoría nos heredan la segunda en lugar de la primera.

Estas conductas tóxicas inyectan a la relación de pareja una dosis letal de frustración, que con el tiempo se convierte en amargura y resentimiento, y son predictores de un inminente divorcio. ¿Qué tan inminente? Basándose en sus investigaciones y estudios, John Gottman ha mostrado que puede predecir el divorcio con más de 95% de precisión, y es que una relación donde estos principios están ausentes y estos jinetes presentes es lamentablemente de pronóstico reservado.

Bueno, entonces, ¿cultivar estos siete principios es la solución a todos los problemas de pareja? Nos gustaría creer que sí, pero no es así. Pero no se desanimen, porque practicar estos siete principios puede ser una solución al 30% de todos los problemas de la pareja. Si piensan que es un porcentaje desalentador, piensen de nuevo, acá paga una vez más eso de “the more you know…” porque a veces en este mundo de las relaciones de pareja se nos complica de más el panorama porque queremos solucionarlo todo, ¡que demanda más irreal! ¡No se puede!

Gottman nos cuenta que 70% de nuestros problemas de relación no se pueden solucionar. ¡Ojo! Esto no implica que una relación no tiene solución, significa ajustar expectativas para hacerlas más acordes a la realidad, que tenemos que aprender a vivir en una relación imperfecta, cultivando los aspectos cultivables, solucionando los problemas solucionables y aprendiendo a negociar y hallar el punto medio más simétricamente posible en los desacuerdos y conflictos para poder seguir creando ese mundo en común, sin perder nuestros mundos individuales en el proceso. - Izzy

lunes, 7 de julio de 2014

“Presas de sus emociones” (colaboración con Rella Rosenshain, publicada en Mosaico Dominical, La Prensa, 6 de julio, 2014).

“Las emociones cumplen una función de informarnos acerca de una situación, y si bien el sentir una emoción está más allá de nuestro control, sí podemos controlar cómo reaccionamos ante ella. Si no sabemos manejar nuestras emociones, su intensidad nos desbordará y nuestras reacciones pueden repercutir negativamente, en este caso, en el desempeño, enfoque y concentración de un...”

miércoles, 18 de junio de 2014

Mantener privado lo privado.

La historia va algo así: Aparentemente James Franco tuvo un encuentro con Lindsay Lohan. Aparentemente, Lindsay Lohan indica que el mismo fue sexual. James Franco decide escribir una historia corta al respecto para “Vice” (una revista), titulada “Bungalow 89”.

En ella, James Franco intercala interesantes anécdotas del tipo que solo puedes recolectar si eres actor de Hollywood con un recuento de su encuentro con Lindsay, aclarando varias veces que no tuvo sexo con ella.

Obviamente en Hollywood sucede algo muy surrealista, los límites entre lo público y lo privado están muy difuminados, son terriblemente imprecisos, catastróficamente ambivalentes. Se requiere de mucha salud mental el navegarlos adecuadamente, y creo que Hollywood no es exactamente sinónimo de salud mental.

Esto se hace aparente cuando dos personas tienen un encuentro privado, una lo hace público, sexualizándolo, mientras que la otra escribe una historia corta al respecto, desexualizándolo (pero no por ello haciéndolo menos tóxico). Para mí, falta de clase y sobra de toxicidad de parte de ambos, pero si bien Lohan fue la primera en abrir la boca, Franco podía haber optado por mantener la suya cerrada y entonces podría contarles de la toxicidad de Lohan y la clase de Franco, y esta entrada sería muy diferente.


5 condiciones básicas para un intercambio saludable.

Estaba escribiendo sobre sexualidad y recordando las cinco condiciones básicas para una sexualidad saludable: consentimiento, igualdad, respeto, confianza y seguridad. Aquí no estamos hablando de una relación sexual, pero me sorprendió como estas mismas condiciones pueden ser extrapolables a las relaciones, interacciones, dinámicas y/o transacciones diarias, comunes y mundanas entre dos personas, una manera de “medir” el grado de salud versus toxicidad de las mismas. Veamos:

1. Consentimiento: Elegir con libertad y comodidad el involucrarse o no (e idealmente el ser o no involucrado) en la dinámica. Implica estar consciente, estar informado y poder detener la dinámica en cualquier momento.

2. Igualdad (simetría): Sensación de poder personal en un nivel igual al de la otra persona. Ninguno domina o intimida al otro.

3. Respeto: Tener consideración positiva por sí mismo y por la otra persona. Sentirse respetado por la otra persona en base al trato.

4. Confianza: Confiar en la persona a nivel físico y emocional. Aceptar las necesidades y vulnerabilidades del otro. Responder a las preocupaciones con sensibilidad.

5. Seguridad: Sentirse seguro y a salvo en la dinámica. Estar cómodo y asertivo respecto a dónde, cuándo y cómo la dinámica toma lugar. Sentirse a salvo de la posibilidad de consecuencias negativas: daño físico, psicológico y emocional.

James Franco aclara que no tuvo sexo con Lindsay Lohan, pero haciendo públicos los detalles privados del encuentro entre los dos, muy personalmente siento que transgredió su confianza, consentimiento, igualdad, respeto y seguridad. Si Lindsay Lohan está tan “dañada” como James Franco indica en su escrito, él podía haber sido la mejor persona y respetar su “daño” sin necesidad de convertirlo en una historia de consumo masivo.

Límites que se irrespetan y transgreden.

Sí, todos tenemos derecho a contar nuestra historia, pero tenemos una responsabilidad para con la otra persona cuando decidimos hacer pública una historia privada de la que sólo tenemos derecho de autoría sobre nuestra mitad.

Sí, hay espacios de confianza para contar historias completas, espacios muy exclusivos, muy reducidos, muy íntimos, con nuestros amigos más cercanos, con nuestro terapeuta, un consejero, un mentor, con personas que no solo sabemos nos respetarán a nosotros, sino también respetarán el derecho a la privacidad de la otra persona.

Las revistas, Twitter, Facebook, redes sociales y demás espacios públicos no son ese espacio.

Tenemos tanto derecho a hacer pública una historia privada de dos como la otra persona tiene de mantenerla privada. Y si aun así decidimos romper estos cinco principios básicos, estoy casi seguro de que terminaremos informando más y peor acerca de nosotros que acerca de aquella persona a la cual nos estamos refiriendo y cuyo derecho a la privacidad estamos transgrediendo. - Izzy

miércoles, 11 de junio de 2014

Tres motivaciones para el sexo


Al hablar de un modelo de sexualidad saludable, siempre hago énfasis en que se den estas cinco condiciones básicas: confianza, consentimiento, igualdad, respeto y seguridad. Algunos preguntarán: ¿y qué pasa con el amor? Bueno, lamento reventarles la burbujita de la idealización, pero el amor no pincha ni corta en esta ecuación. Sorry. Lo siento. Mis condolencias.

En el mundo real, los seres humanos navegamos el campo de la sexualidad movidos por motivaciones diversas, desde “one night stands” (sexo de una noche), pasando por relaciones casuales, amigos con beneficios (follamigos) y esas relaciones “ideales” (o idealizadas) donde se da el amor y el sexo en conjunción perfecta, casi perfecta o (la favorita de los psicólogos) suficientemente buena.

Ojo, no estoy en contra del sexo con amor (o amor con sexo). ¡Para nada! Personalmente creo que es la experiencia más completa, pero hay que aceptar que no es ni la norma ni el ideal para algunos (o muchos). A falta, o exceso, de amor, al menos que se cumplan los cinco criterios arriba mencionados.

Para la Dra. Leslie Becker-Phelps, una forma de pensar en ello es clasificar el sexo como puramente físico, puramente emocional, o por apego.

Motivación #1: El sexo puramente físico.

Es impulsado por un deseo de placer sensual. Acá cada quien va a lo que va y las cuentas están claras, no hay lazos, ataduras ni compromisos. Eso si, por favor, tampoco malentendidos. Cada quien se supone suficientemente maduro (emocionalmente) para aceptar su responsabilidad a la hora de lanzarse al ruedo.

Aclaración importante, esto no necesariamente significa una ausencia total, completa y absoluta de emoción. Ese sexo desconectado, casi disociado es potencialmente tóxico (para todos los implicados). Recuerden que todo extremo es malo. Podemos estar conectados con nuestras emociones, bien claros en la ausencia de amor, afecto, compromiso, etc. entre los participantes, tener sexo puramente físico y disfrutarlo.

Motivación #2: El sexo puramente emocional.

Es impulsado por la necesidad de sentirse reasegurado emocionalmente. Es buscar el amor a través del sexo, una ruta particularmente escabrosa y casi siempre asimétrica, es decir, puede pasar que mientras uno de los participantes está buscando amor, el otro está buscando sexo.

Si bien tanto el sexo puramente físico como el puramente emocional pueden considerarse experiencias incompletas, personalmente considero que esta segunda variante es más peligrosa para el bienestar emocional de los implicados.

El problema del sexo puramente físico y emocional.

El problema para las personas atrapadas en sólo tener relaciones sexuales puramente físicas o emocionales es que se están perdiendo de mucho, más exactamente, se están perdiendo la otra mitad de la experiencia y por ello, a menudo experimentan problemas sexuales.

Es simple: el inconsciente se encarga de hacer consciente lo que está ausente, y su canal de acción predilecto es el somático. Nuestro cuerpo nos avisa que algo anda mal, fuera de balance, en desequilibrio.

Quienes se han cerrado a lo emocional es probable que luchen con el rendimiento (disfunción eréctil y eyaculación precoz para el hombre, por ejemplo). Su meta terapéutica será trabajar en la intimidad emocional en su relación - fuera de la habitación, abrirse más, compartir y expresar pensamientos y sentimientos. Básicamente, hacerse vulnerable con la pareja.

Quienes se han cerrado a lo físico son propensos a tener problemas con la excitación (incapacidad para lubricar para la mujer, por ejemplo). Su meta terapéutica será trabajar en sentirse mejor consigo mismo y darse el permiso de tomar los comentarios positivos de su pareja. Esto pone a prueba las creencias sobre ellos y su pareja, muchas veces distorsionadas e idealizadas.

Se trata de volver a conocerse, con menos idealidad y más realidad. ¿Se entiende?

Motivación #3: El sexo por apego.

Está motivada por un deseo mutuo de cercanía física y emocional. Acá tenemos lo mejor de dos mundos: el confort emocional, el placer sexual y un profundo sentido de unión entre los participantes.

Nos gusta pensar que este es el modelo ideal, pero tenemos que recordar que lo ideal no es lo real y este modelo no tiene por qué ser la norma. A lo largo de nuestras vidas y de nuestras relaciones podemos experimentar cualquiera de estos modelos, incluso dentro de una relación donde hay amor. Si, a veces tenemos ganas de experimentar esa conexión única y sublime con nuestra persona amada y deseada, pero a veces solo queremos sentirnos amados y contenidos por ella o sencillamente queremos sacarnos las ganas con una sesión de sexo salvaje y desinhibido al mejor estilo Animal Planet.

Como dice la Dra. Leslie Becker-Phelps, el sexo por apego no es el único "buen" sexo y es un problema ver el sexo por apego como el ideal por el cual cada uno debe luchar todo el tiempo, hay un lugar muy real para el sexo físico y emocional.

Hay que saber encontrar el equilibrio en pareja, algunos días el querrá más emoción, algunos días ella querrá más acción y a veces se encontrarán a mitad de camino. - Izzy

viernes, 30 de mayo de 2014

El lado “B” de los trastornos obsesivo-compulsivos.

Desde una perspectiva más fría, clínica y de enfoque psicopatológico, los trastornos mentales menos comunes, más raros, extraños e inusuales suelen ser los más interesantes y fascinantes. Es parte de nuestra sombra como psicólogos y terapeutas que así sea. Yo no voy a ser quien haga de cuenta que no es así.

Muchos de estos trastornos no llegan al DSM, se mencionan brevemente dentro del paraguas de algún otro desorden, se incluyen en la bolsa de “trastornos relacionados no especificados” o quedan en lista de espera a la próxima edición, usualmente porque debido a su rareza afectan a poblaciones clínicas demasiado pequeñas como para ser estadísticamente significativas, pero por ahí están, son el lado “B” de los trastornos mentales.

Con la edición del DSM 5, el trastorno obsesivo-compulsivo, que solía categorizarse bajo los trastornos de ansiedad durante el reinado del DSM-IV, tiene ahora su propia categoría: Trastorno obsesivo-compulsivo y trastornos relacionados.

El trastorno obsesivo-compulsivo se caracteriza por la presencia de obsesiones (Pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes y persistentes que se experimentan como intrusas o no deseadas, y que causan ansiedad o malestar importante) y/o compulsiones (Comportamientos o actos mentales repetitivos que el sujeto realiza como respuesta a una obsesión o de acuerdo con reglas que ha de aplicar de manera rígida).




El lado “A”.

Con la nueva categorización del DSM 5 se incluyen en el espectro obsesivo-compulsivo trastornos nuevos, así como otros pre-existentes que antes formaban parte de otra categoría o grupo diagnostico, tales como:

- Trastorno dismórfico corporal: Preocupación por uno o más defectos o imperfecciones percibidas en el aspecto físico que no son observables o parecen sin importancia a otras personas.

- Trastorno de acumulación: Dificultad persistente de deshacerse o renunciar a las posesiones, independientemente de su valor real.

- Tricotilomanía (trastorno de arrancarse el pelo): Arrancarse el pelo de forma recurrente, lo que da lugar a su pérdida.

- Trastorno de excoriación (rascarse la piel): Dañarse la piel de forma recurrente produce lesiones cutáneas.

También tenemos el Trastorno obsesivo-compulsivo y trastornos relacionados inducidos por sustancias/medicamentos y debido a otra afección médica.

El lado “B”.

Los trastornos obsesivo-compulsivos del lado “B” nos llevan en un viaje por el globo, ya que se trata de trastornos culturalmente vinculados, es decir, característico de las culturas, creencias y costumbres particulares de cada región. Entre ellos tenemos:

Shubo-kyofu: Variante de taijin kyofusho (una forma japonesa de fobia social) que es similar al trastorno dismórfico corporal y se caracteriza por miedo excesivo a tener una deformidad corporal. Se trata de un síndrome vinculado culturalmente al Japón. La diferencia con el trastorno dismórfico corporal yace en las diferencias culturales entre occidente y oriente. En Japón, el énfasis se coloca sobre el grupo, a expensas del individuo. ¿Qué significa esto? En el trastorno dismórfico corporal, el temor es de vergüenza debido a la deformidad, mientras que en el shubo-kyofu, el temor yace en que la deformidad personal avergüence u ofenda a las otras personas presentes. Puede aparecer a cualquier edad y a menudo empeora a través del tiempo si no es tratada. Quien la sufre se enfoca obsesivamente en una parte del cuerpo. El foco puede cambiar, pero el miedo se enfoca en una parte a la vez. En Japón, al igual que los demás subtipos de taijin kyofusho , el shubo-kyofu se trata con terapia Morita.

¿En qué consiste la terapia Morita? Bien, el problema con los síndromes vinculados a una cultura específica (en este caso, oriental) es que son resistentes a la medicina y terapia occidentales. Desarrollada alrededor de 1910, la terapia tradicional Morita es una progresión en cuatro fases altamente regimentada diseñada para ayudar al cliente a aprender a aceptar y redirigir sus pensamientos. La fase uno implica reposo en cama en aislamiento total. Las fases dos y tres se enfocan en el trabajo (escribir un diario, trabajo manual y lecturas sobre la importancia de la auto-aceptación y el esfuerzo positivo) y solamente la fase cuatro incluye técnicas terapéuticas.

Koro: Relacionado con el síndrome dhat (una condición encontrada en las culturas del subcontinente indio en la cual los pacientes varones reportan sufrir de eyaculación prematura o impotencia, y creen estar pasando semen en la orina), un episodio súbito de ansiedad intensa de que el pene (o la vulva y los pezones en las mujeres) se retraerá en el cuerpo y posiblemente causará la muerte. Es un síndrome vinculado culturalmente y tiene ocurrencia global, con un historial de casos de histeria masiva en África, Asia y Europa.

Jikoshu-kyofu: Variante de taijin kyofusho que se caracteriza por miedo a tener un olor corporal desagradable. También se denomina síndrome de referencia olfativo, un trastorno mental en el que hay una falsa creencia y preocupación persistente sobre la emisión de olor(es) corporal(es) anormal(es) que son desagradables y ofensivos para otros individuos. Quienes padecen este síndrome a menudo malinterpretan los comportamientos de los demás como referenciales a un olor corporal que en realidad no existe y no puede ser detectado por otras personas. Este trastorno suele ir acompañado de vergüenza, angustia significativa, conducta de evitación, fobia social y aislamiento social.

Ya saben, ¡que estén bien! - Izzy

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miércoles, 28 de mayo de 2014

“Tras el placer de la razón” (colaboración con Karla Jimenez Comrie, publicada en Vivir+, La Prensa, 24 de mayo, 2014).

"El desorden, o “la delicia de la imaginación”, como solía llamarlo el poeta francés Paul Claudel, es una condición relacionada con permisos, más que con la creatividad. Así lo define el psicólogo clínico Ezequiel Meilij, quien opina que una persona organizada no es necesariamente un individuo con menos creatividad. Sin embargo, desde un punto de vista contextual, Meilij explica que los espacios de..."

lunes, 26 de mayo de 2014

“Orden a partir del caos” (colaboración con Karla Jimenez Comrie, publicada en Vivir+, La Prensa, 24 de mayo, 2014).

"Entre la permisividad y la inventiva, el desorden figura como una condición humana capaz de reflejar el estado emocional de un individuo. Aunque por un lado, la sociedad aún mira con desdén a los que llevan en alto la bandera de la desorganización, algunos expertos evalúan si es posible encontrar alguna pizca de armonía en los entornos caóticos. En la oficina, por ejemplo, tres especialistas de la..."

lunes, 19 de mayo de 2014

Meterse el pie en la boca.

Era súper cute cuando lo hacíamos siendo bebés, eso de meternos el pie en la boca; cuando ya somos adultos, no tanto. Sin embargo, a todos nos ha pasado en algún momento. Decimos algo sin pensarlo demasiado, llevados más por la emoción que por la razón y cuando nos damos cuenta, nos metimos el pie en la boca.

"¿Yo dije eso? ¡Pero si todavía ni aprendí a hablar!"

Hablamos, quizás, desde un lugar equivocado. Hablamos desde nuestra ignorancia, intolerancia, prejuicios, ego herido, indignación neurótica, narcisismo magullado, autoestima abollada, resentimiento, amargura, odio, dolor, tristeza, rigidez, miedos; temas, duelos y procesos no elaborados, elaborados a medias o mal elaborados; sombras y proyecciones. Hablamos desde nuestro estado ego niño o padre en lugar de hacerlo desde nuestro adulto, como debería ser.

Pasa bastante en redes sociales.

Se supone que los profesionales de la salud mental hagamos lo posible por no caer en esto, pero al final del día somos tan humanos e imperfectos como cualquiera, seguro que de vez en cuando y de cuando en vez vamos a meter la pata, ¡y de qué manera! En esos momentos, espero nuestro ego y narcisismo no nos cieguen e impidan aceptarlo, tomar responsabilidad y aprender de nuestros errores.

Porque muchas de las personas que nos leen le dan cierto peso a lo que decimos, cierto valor, y si dan por apropiado y correcto algo que expresamos desde un lugar inapropiado e incorrecto, estamos haciendo bastante daño.

Es por eso que les pido que nos lean desde un lugar adecuado. Con mente abierta, con criterio formado, con opinión propia. No se crean ni den por hecho todo lo que decimos y expresamos. Que nos lean haciendo caso siempre a su intuición, a su instinto, a su propia brújula.

"Es impresionante que seas suficientemente flexible para meterte
el pie en la boca y la cabeza en el trasero al mismo tiempo."

Aprendan a detectar y reconocer cuando alguien escribe, habla o se expresa desde un lugar equivocado. Si se fijan bien, lo van a notar. La sombra siempre se delata cuando se escabulle por ahí. Muchas veces no hace falta ser psicólogo para darse cuenta, con ser humano basta y sobra.

Es más fácil darse cuenta cuando lo que se expresa o se dice va dirigido a otra persona o grupo de personas, a veces hasta un género entero (por ejemplo, esos comentarios generalizados que empiezan con un “Todos los hombres…” o un “Todas las mujeres…”).

Casi siempre se hace de una forma indirecta, sin decir que se está hablando de alguien en particular, pero se sabe, porque la negación es una defensa perfecta para quien la usa e imperfecta para quienes la perciben.

Pero usualmente, cuando lo que decimos informa más (y peor) acerca de nosotros que de aquellos a quienes nos referimos, es una buena señal de que estamos metiéndonos el pie en la boca.

O como dice mi terapeuta: “Cuando apuntas el dedo a alguien, estás apuntando tres hacia ti al mismo tiempo.”

Freud era un maestro en encontrar símbolos fálicos en casi todo lo que veía, y dicen por ahí que una vez alguien le preguntó qué simbolizaban los cigarros que tanto disfrutaba fumar. La supuesta respuesta de Freud fue: “A veces un cigarro es solo un cigarro.”

Y a veces meterse el pie en la boca es solo meterse el pie en la boca, no lo confundamos con perlas de sabiduría. - Izzy

jueves, 1 de mayo de 2014

Sexualidad | 10 conceptos erróneos del sexo.


¡Hola! Dicen que en el sexo hay muchos mitos, y yo prefiero hacer menos énfasis en esto de los “mitos” y más en aclarar algunos conceptos erróneos que muchas personas tienen respecto al sexo y la sexualidad humana, ¡espero les guste!

1. No es sexo si no hay penetración.

Si bien la penetración es parte del sexo y es una actividad muy placentera para todos los involucrados, difícilmente define al sexo en su totalidad. Una pareja puede tener una sesión de sexo increíblemente apasionada y satisfactoria sin que haya penetración, mediante besos, caricias, palabras, estimulación oral, manual, juguetes sexuales, etc.

2. La masturbación no es sexo.

Ya sea a solas o en pareja, la masturbación también es sexo. La masturbación es la primera manera en que descubrimos y aprendemos a disfrutar nuestro cuerpo, nuestros genitales y nuestra sexualidad. Las personas que se masturban saben qué les gusta, cómo les gusta ser tocadas y la masturbación mutua es una excelente forma de tener sexo.

3. No hay sexo si no hay orgasmo.

Si bien el orgasmo es deseable, de nada sirve llegar a la meta cuando no se disfruta del viaje. Hay ocasiones en las que la pareja tiene sexo y uno de ellos, o ambos, no logran llegar al orgasmo. No es el fin del mundo. El orgasmo no es requisito indispensable para el sexo en la pareja, y si por alguna razón no llega, aún se puede disfrutar del sexo, la estimulación, la intimidad y el estar juntos. Eso sí, si la situación se extiende y comienza a producir malestar a uno o ambos integrantes de la pareja, pueden consultar a un terapeuta o sexólogo al respecto.

4. El hombre necesita una erección para tener sexo.

Al igual que con el orgasmo y con la penetración, no se requiere de una erección para disfrutar del sexo. La pareja puede recurrir al sexo oral, masturbación y los juguetes sexuales como complementos para una sesión candente de sexo, aun cuando al hombre le cueste o se le imposibilite tener una erección.

5. El hombre siempre inicia el sexo.

Nos han enseñado que el hombre siempre debe tomar la iniciativa, tener el rol activo y ser dominante a la hora del sexo, pero en realidad, las parejas que más disfrutan del sexo son aquellas que se dan permiso de asumir roles más flexibles y versátiles. Hay muchos hombres que disfrutan cuando la mujer toma la iniciativa, son más activas y dominantes y hay muchas mujeres que disfrutan experimentar con un hombre más pasivo y sumiso. Experimentar no hace daño, reprimir fantasías sanas y consensuales sí.

6. Si le tienes que decir cómo hacerlo, lo está haciendo mal.

Asumimos que nuestras parejas tienen que ser expertas en el sexo y conocer intuitivamente cada uno de nuestros puntos más erógenos. No tiene nada de malo decirle a nuestra pareja qué nos gusta, cómo y dónde nos gusta que nos toquen y estimulen (claro, ¡una cosa es comunicar y otra dirigir!). Tampoco tiene nada de malo preguntarle a nuestra pareja, ¿cómo se supone que nos conozcamos sexualmente si nos da miedo, pena o vergüenza decir y preguntar?

7. Los hombres siempre están preparados para tener sexo.

Al igual que las mujeres, los hombres no venimos con un botón de encendido automático (nuestros penes tampoco). Si bien es cierto que el hombre logra excitarse (erección) más rápidamente que la mujer, aún así necesita de cierta estimulación, no solo sexual, los hombres también disfrutamos sentirnos apreciados, queridos y valorados por nuestra pareja.

8. Las mujeres siempre llegan al orgasmo con la penetración.

La mayoría de las mujeres no logran llegar al orgasmo solamente por medio de la penetración vaginal. Los hombres deben recordar que esto no tiene nada que ver con la “valía” de su hombría, de su virilidad ni de su erección. Es más fácil para la mujer llegar al orgasmo por estimulación oral y/o manual del clítoris. Esto no significa que no disfruten de la penetración, pero sí que la disfrutarán mucho más si su pareja también le presta debida atención a su clítoris.

9. Si estás en pareja y te masturbas (o tu pareja lo hace), hay problemas.

La masturbación es parte de nuestra sexualidad, y se puede seguir disfrutando de ella (a solas o mutuamente) estando en pareja. Que disfrutes de la masturbación a solas de vez en cuando (o cuando por alguna razón no puedes hacerlo con tu pareja) no significa que no desees a tu pareja y viceversa.

10. Si fantaseas con otra persona (o tu pareja lo hace), hay problemas.

Las fantasías son una parte natural de nuestra sexualidad, no hay nada peor que reprimirlas o negarlas. Mientras una fantasía se mantenga como tal, no hay razones para que la pareja se sienta celosa, todos tenemos derecho a fantasear sobre lo que queramos, y una pareja sexualmente saludable es aquella en la cual sus integrantes tienen permiso de fantasear y de compartir sus fantasías sin prejuicios, culpas o reproches.

¿Conclusiones?

En conclusión, no hay que dejar que los conceptos erróneos, mitos, tabúes, pensamientos negativos, creencias rígidas y demandas irracionales acerca del sexo, nuestros cuerpos, fantasías y sexualidad nos inhiban de disfrutar nuestra vida sexual de manera saludable y plena. Ya saben, ¡que estén bien! - Izzy