sábado, 1 de marzo de 2014

¿El sexo nos hace sentir más felices?


¿Ustedes qué opinan? ¿El sexo nos hace sentir más felices? Yo creo que definitivamente si, es más, la pregunta hasta está de sobra, pero siempre es bueno cuando la ciencia nos confirma lo que ya sabemos, ¿no?

Un estudio dirigido en 2010 por el psicólogo de Harvard, Daniel Gilbert, busco responder esta pregunta instalando una aplicación en los smartphones de 2250 hombres y mujeres. El app les preguntaba en momentos aleatorios qué estaban haciendo y cuán felices se sentían (en una escala del 1 al 100).

Encontrarse en una relación sexual ocupaba el top de los tops de la satisfacción y la felicidad, con un puntaje promedio de 92, llevando a la conclusión que el sexo es la actividad que nos hace sentir más felices, al menos de forma temporal.

Aquí hay otras actividades que también proporcionan una medida de felicidad:

- Trabajar (casi al final de la lista, con 61)
- Leer, ver televisión, cuidar a los hijos, oír las noticias (65)
- Comprar (decimo lugar, 68)
- Pasear, rezar, meditar, comer (séptimo lugar)
- Escuchar música (quinto lugar)
- Conversar (tercer lugar)
- Hacer ejercicio (segundo lugar, 77)
- ¡TENER SEXO! (primer lugar, 92) ¡Weee!

Claro, la felicidad es subjetiva, y cada uno la vivencia a su manera. Seguro para muchos tener sexo no es lo que los hace más felices, ¿y saben qué? ¡Eso no tiene nada de malo! Recuerden que estos estudios nos cuentan más sobre nosotros, en términos generales, en promedios, en tendencias, ¡nunca en absolutos! Y además, la norma hace la excepción. ¿Lo importante? Ser felices, lo más felices posibles, y si el sexo ayuda, ¡mucho mejor! - Izzy

Fragmentos extraídos del libro “S=ex2” por Pere Estupinyá.

viernes, 28 de febrero de 2014

Tool, Jung, sombras y cromosomas II.

La sombra es un complejo inconsciente definido como los aspectos reprimidos y negados de nuestro self. Carl Jung enfatizó la importancia de estar conscientes de nuestra sombra e incorporar su material a nuestra conciencia. De no hacerlo, proyectamos estos aspectos en los demás.

Ahora, no todo lo negado y reprimido son aspectos que consideramos negativos o malos acerca de nosotros mismos, a veces también negamos lo bueno y positivo que hay en nosotros, aunque lo podemos ver en otras personas (¡lo estamos proyectando!).


Nuestras sombras se cruzan, se reconocen y se saludan...
y nosotros ni nos damos por enterados.

Estación dos.

Me resulta imposible continuar elaborando esta serie de posts sin compartir la letra de la canción “Forty Six & 2” de Tool, siento que resonará en cualquiera que se haya atrevido a contemplar su sombra (la gran mayoría nos pasamos la vida negándola, reprimiéndola y proyectándola en los demás) y en quienes no, quizás los motive a atreverse a contemplar, vale la pena el intento…

My shadow's (Mi sombra está)
Shedding skin and (Mudando piel y)
I've been picking (He estado escarbando)
Scabs again. (Costras otra vez)


I'm down (Estoy abajo)
Digging through (Cavando a traves de)
My old muscles (Mis viejos musculos)
Looking for a clue. (Buscando una pista)


I've been crawling on my belly (He estado reptando sobre mi panza)
Clearing out what could've been. (Aclarando lo que pudo haber sido)
I've been wallowing in my own confused (He estado revolcandome en mis propios confusos)
And insecure delusions (E inseguros delirios)

For a piece to cross me over (Por una pieza que me cruce al otro lado)
Or a word to guide me in. (O una palabra que me guie adentro)
I wanna feel the changes coming down. (Quiero sentir los cambios que vienen)
I wanna know what I've been hiding in (Quiero saber que he estado ocultando en)

My shadow. (Mi sombra)
Change is coming through my shadow. (El cambio esta llegando a traves de mi sombra)
My shadow's shedding skin (Mi sombra esta mudando piel)
I've been picking (He estado escarbando)
My scabs again. (Mis costras otra vez)


Lidiamos con la realidad de nuestra sombra de cuatro maneras diferentes: Negación (simplemente negamos o reprimimos su existencia), Proyección (proyectamos aquello inaceptable en nosotros hacia los demás), Integración (aceptamos nuestra sombra como parte de nuestro self) y/o Transmutación (convertimos lo negativo o malo en algo positivo o bueno, a través de la sublimación).

I've been crawling on my belly (He estado reptando sobre mi panza)
Clearing out what could've been. (Aclarando lo que pudo haber sido)
I've been wallowing in my own chaotic (He estado revolcandome en mis propios caoticos)
And insecure delusions. (E inseguros delirios)

I wanna feel the change consume me, (Quiero sentir el cambio consumiendome)
Feel the outside turning in. (Sentir lo externo volviendose hacia adentro)
I wanna feel the metamorphosis and (Quiero sentir la metamorphosis y)
Cleansing I've endured within (Purificacion que soporte dentro de)

My shadow (Mi sombra)
Change is coming. (El cambio viene)
Now is my time. (Ahora es mi tiempo)
Listen to my muscle memory. (Escuchar mi memoria muscular)
Contemplate what I've been clinging to. (Contemplar a lo que me he aferrado)
Forty-six and two ahead of me. (Cuarenta y seis y dos delante de mi)

I choose to live and to (Yo elijo vivir y)
Grow, take and give and to (Crecer, tomar y dar y)
Move, learn and love and to (Moverme, aprender y amar y)
Cry, kill and die and to (Llorar, matar y morir y)
Be paranoid and to (Ser paranoico y)
Lie, hate and fear and to (Mentir, odiar y temer y)
Do what it takes to move through. (Hacer lo necesario para atravesar)

I choose to live and to (Yo elijo vivir y)
Lie, kill and give and to (Mentir, matar y dar y)
Die, learn and love and to (Morir, aprender y amar y)
Do what it takes to step through. (Hacer lo necesario para atravesar)


Ponderamos en la entrada anterior la posibilidad de la existencia de tres niveles de evolución, cada uno de ellos marcados por la aparición de dos cromosomas adicionales. El primer nivel no ve nada fuera de ellos como algo separado de ellos (un solo self, muy parecido a la supuesta incapacidad, según la teoría psicodinámica, del individuo con autismo de comprender que su self esta contenido dentro de sí, una teoría fascinante y hermosa de la cual quizás hable en el futuro).

Son como las células dentro de un cuerpo, conectados a una sola consciencia que se mueve a través de ellos. Una vez más, surgen referencias de tribus aborígenes en Australia y África (¿será que logro constatarlas antes de terminar de escribir este post, llegar al final de este viaje?).

Ya hablamos de nuestro nivel, el segundo, una conciencia en desarmonía (como un instrumento mal afinado, con todo el potencial de producir acordes perfectos si logra afinarse adecuadamente). La hipotética meta de esta hipotética teoría, un tercer nivel donde cada una de nuestras células posee so propia conciencia... si es que logramos integrar la sombra...

See my shadow changing, (Veo mi sombra cambiando)
Stretching up and over me. (Estrechandose hacia arriba y por encima de mi)
Soften this old armor. (Suavizando esta vieja armadura)
Hoping I can clear the way (Esperando poder abrir mi camino)


By stepping through my shadow, (Al atravesar mi sombra)
Coming out the other side. (Salir del otro lado)
Step into the shadow. (Entrar en la sombra)
Forty six and two are just ahead of me. (Cuarenta y seis y dos estan delante de mi)


¿Valió la pena el intento? - Izzy

Fragmentos de estos artículos extraídos de:
Estación uno: “Forty Six & 2 Explanation” - http://www.youtube.com/watch?v=OufK0647p1U
Estación dos: “Forty Six & 2 - Tool” - http://www.youtube.com/watch?v=Tja6_h4lT6A
Estación tres: “The 44 Chromosome Man” - http://genetics.thetech.org/original_news/news124

jueves, 27 de febrero de 2014

Rupturas, duelos y superaciones II.

Seguir hacia adelante después de una ruptura es tema difícil, ¡y es que nadie ha dicho que fuera fácil! Cuando la otra persona se bajó del carro de la relación, nos invaden sentimientos encontrados, queremos hacer de todo menos seguir camino: echarnos al costado de la carretera (o tirarnos por un barranco) a llorar o esperar que venga la grúa o alguien a rescatarnos, dar la vuelta y volver atrás por donde vinimos (la decisión más instintiva y casi siempre la peor, al menos en el momento) o bajarnos del carro y entrarle a patadas mientras gritamos como lunáticos poseídos “¡¿Por qué, por queeeé!?” Una parte de nosotros quiere hablar del tema mientras que otra parte no tolera que el mismo se nos mencione (ni la relación ni el/la susodicho/a). Una parte nuestra quiere recordar (o se rehúsa a olvidar) y otra parte nuestra no quisiera acordarse de nada. 




Celebrar los buenos recuerdos, sin perder de perspectiva los no tan buenos…

Hay que tener presente que esto que nos duele mucho hoy, en el futuro será recuerdo, aprendizaje y experiencia, y tras elaborarlo y procesarlo, es decir, recordar lo bueno junto con lo malo, nos permitirá poner la relación en perspectiva y facilitara hacer los cierres necesarios para seguir adelante con nuestras vidas. Es más, a pesar de todo lo malo, es normal que aun así sintamos ganas de saber, ver y estar con aquella persona que ya no está. Y si empezamos a recordar todo lo bueno, se amplifica el efecto (porque nuestra “memoria selectiva” se “olvida” contarnos la otra parte del cuento que también cuenta). Aquí entra la histeria, la desesperación y el maldito apego, una combinación que nos hace tomar decisiones con la mente en caliente, y una mente en caliente casi nunca toma buenas decisiones.

Por el momento, aprender a distraerse (¡sanamente!) de estos instantes (que a veces parecen interminables), dejar que nos visiten por un rato, un ratito, unos minutos, y recordar que tenemos una tarea más importante que hacer ahora mismo: elaborar nuestro duelo, atender a nuestros sentimientos, volcarnos al auto-cuidado y poner el egoísmo a tope, si señores, porque ahora mismo la persona más importante somos nosotros, nadie más. Ya habrá tiempo de sentarse con el libro o álbum de los recuerdos y poner lo bueno con lo malo y sacar nuestro saldo final, pero eso se hace un poco más adelante. Créanme, siempre es positivo, tan solo con la experiencia y el aprendizaje.

Los fantasmas de los buenos recuerdos que fueron, los que ya no son y los que nunca serán disfrutan visitándonos en los primeros meses de nuestro duelo y provocan mucha angustia, sobre todo en las primeras semanas, cuando el duelo es una experiencia nueva. Significa que hubieron cosas buenas en la relación, claro, pero hay que integrar lo bueno con lo malo, o lo no tan bueno, sino, si nuestra relación fuera un disco de vinil, sería uno del cual solo oímos un lado (sea el bueno o el malo) y nos perdemos la belleza de oír el disco completo, la historia entera, tal cual fue y tal cual se vivió, con lo bueno y lo malo. Después de todo, esa mezcla de momentos felices y tristes a menudo hace los mejores discos. - Izzy

Fragmentos extraídos del articulo “Dos and Don'ts for Getting Over a Breakup” por Julie Hanks http://relationships.answers.com/breakups/dos-and-donts-for-getting-over-a-breakup

miércoles, 26 de febrero de 2014

Tool, Jung, sombras y cromosomas.

Les cuento, me gusta pensar que, si Carl Jung estuviera vivo, disfrutaría inmensamente de la música de la banda de rock Tool. De ahí que tener la oportunidad de escribir un post acerca de una de sus canciones, “Forty Six & 2” (Cuarenta Seis & 2) y ahondar en sus conexiones con la teoría Jungiana, el concepto de la sombra y nuestros cromosomas me resultó totalmente irresistible, la oportunidad perfecta para hablar de psicología y rock n’ roll.

Mi viaje a través de la canción “Forty Six & 2” comprende tres partes, correspondientes a las fuentes principales que consulté, y si bien podría profundizar en mi búsqueda de fuentes, terminaríamos con un artículo (o serie de artículos) más extenso del que me interesaría escribir y del que les interesaría leer, porque no hay nada más feo y pretencioso que querer adornar lo simple con exceso de complicado.


Tool. Banda de rock.

Estación uno.

Esto comenzó casualmente (es decir, pura serendipia, esos accidentes felices a los que llamamos casualidad) porque no estaba buscando conocer una teoría nueva acerca de nuestros cromosomas ni se me había ocurrido la relación de la canción con el concepto Jungiano de la sombra, ¡yo solo quería escuchar “Forty Six & 2” de Tool!

La “teoría” de esta primera etapa de mi viaje aparentemente la debo a Carlos Montero y Gustavo Bolaños, quienes aparecen mencionados en el video cuyo enlace proporciono al final del post. Ante la falta de certeza, daré crédito donde supongo que el crédito es debido.

La teoría Jungiana se basa en la teoría de Carl Jung de que estamos en constante estado de evolución y nuestros cromosomas evolucionan para que podamos adaptarnos y convertirnos en seres más avanzados. Tal como dicen, es un concepto bastante arriesgado, pero después de todo, Jung era un tipo arriesgado, un rockstar en la época en que todavía no habían inventado a los rockstars.


Carl Jung. Rock star (y psicólogo).

La teoría en si se basa en el libro de Bob Frissel titulado “Nothing in this book is true, but it’s exactly how things are” (Nada en este libro es verdad, pero es exactamente como son las cosas). Les aclaro que no hay fundamento científico detrás de nada de esto, estamos pensando fuera de la caja, darse el permiso de pensar en lo impensable, ¿vale?

El pensamiento básico de Bob es el siguiente: Hay tres niveles de evolución humana, cada nivel tiene su propia forma de conciencia.

El primer nivel corresponde a seres humanos con 44 cromosomas. Estas son tribus primitivas como los aborígenes australianos que no perciben nada fuera de su propio ser. ¿44 cromosomas? Me consta, gracias al libro “S=ex2” de Pere Estupinyá que estoy leyendo, que los seres humanos tenemos 46 cromosomas. No me consta en lo absoluto si esta teoría de aborígenes australianos con 2 cromosomas de menos es real o no, ni sé de dónde sacaron los autores esta información, aunque si me consta que los aborígenes australianos tienen un concepto bastante interesante y diferente acerca de la existencia.

Ellos ven una sola conciencia, sin diferencia entre los diversos organismos. Muy parecido al inconsciente colectivo de Jung, solo que parece más un consciente colectivo, ¿no les suena? 


"¿44? No, señor, la última vez que conté, tenía 46, como todos los demás..."

Luego viene el segundo nivel, aquí estamos nosotros. Aparentemente somos una conciencia muy caótica y desorganizada (bueno, eso no suena particularmente inverosímil) que es básicamente un punto intermedio entre el primer y tercer nivel.

El tercer nivel son 48 cromosomas. 46 y 2, como dice la canción. Este sería el nivel más alto de conciencia.

La razón por la cual no podemos evolucionar, y aquí el tema se torna fascinantemente Jungiano, es debido a algo llamado “la sombra”. La sombra es todo aquello que tememos y detestamos de nosotros mismos (nuestros aspectos negados y/o reprimidos, y por ende proyectados en los demás).

Llegar al tercer nivel es querer movernos hacia adelante espiritual e intelectualmente mientras nuestros cromosomas evolucionan. Esto no es tan simple como parece, porque no es solo una cuestión de sombras, sino también de matemática (y/o geometría), algo que Bob llama “matemática (y/o geometría) sagrada” y un concepto que Tool utiliza profusamente, desde las métricas de las letras de sus canciones, los cambios de tiempo en ellas e incluso la manera en que la batería se posiciona en el estudio de grabación. Si, por eso y mucho más Tool es una banda tan fascinante.


Cromosomas. Hacen bandas de rock, rock stars, psicólogos y
aborígenes australianos, entre otras cosas.

De todas maneras, las “matemáticas sagradas” no son el tema, al menos no en este momento y quizás si en un post futuro, ya que no hay nada más divertido que poder volver a usar a Tool como excusa para escribir un post, ¿o es usar al post de excusa para volver a escribir sobre Tool?

Supuestamente, el movimiento matemático necesario para que la humanidad se mueva hacia el tercer nivel se dio en 1989, pero como es común en estos temas tan metafísicos, por alguna razón… no paso naranja. Me imagino que Bob se decepcionó bastante, ¿Tool? Quién sabe…

Pero, ¿y que pasaría supuestamente cuando desarrolláramos dos cromosomas extras? Dicen los autores que el cambio principal seria una transición hacia una “conciencia unitaria”, es decir, cada célula de nuestro cuerpo tendría su propia conciencia y memoria. ¿Suena loco, no? ¡Apenas podemos arreglárnosla con una sola conciencia y memoria, imagínense lidiar con millones de millones! Aun así, como psicólogo, no puedo negar que como concepto, es súper interesante.

Es que para mí, los cromosomas harían totalmente factible la teoría de Jung acerca del “inconsciente colectivo”, una memoria o conciencia compartida por todos. Pensemos en teorías como la de los “6 grados de separación” (de la que me muero por hablar en algún post futuro), si cada uno de nosotros está separado de cualquier otra persona en el mundo por una cadena de al menos, pero no más, de 6 eslabones, y si nuestros cromosomas, además de transportar un mundo de información genética sobre nuestros antepasados, también transportan su memoria, vivencias, conocimientos, etc., ¿sería imposible o tan improbable que cada uno de nosotros contenga potencialmente al menos una parte de todos los demás?

Así, nosotros, el ser superior que ocupa el cuerpo, haríamos que los millones de diferentes conciencias en nuestro cuerpo trabajasen juntas como una. Hey, la teoría psicodinámica habla de un yo, un ello y un súper yo, y la teoría transaccional habla de una diversidad de posibles estados del ego, básicamente tres: Niño (ello), Adulto (yo) y Padre (súper yo); pero podemos tener varias versiones de cada uno, de ahí a varios millones solo hay… varios millones de pasos, si, pero pasos posibles. - Izzy

Fragmentos de estos artículos extraídos de:
Estación uno: “Forty Six & 2 Explanation” - http://www.youtube.com/watch?v=OufK0647p1U
Estación dos: “Forty Six & 2 - Tool” - http://www.youtube.com/watch?v=Tja6_h4lT6A
Estación tres: “The 44 Chromosome Man” - http://genetics.thetech.org/original_news/news124

lunes, 24 de febrero de 2014

Café con TCC - VII: Práctica de la Terapia Cognitiva.

¡Hola! Llegamos a la entrega final de la serie “Café con TCC” un vistazo general a lo que es la Terapia Cognitivo Conductual (TCC) en base al marco teórico de mi tesis de maestría en Psicología Clínica (acerca del uso de la TCC en el abordaje y tratamiento del trauma en mujeres víctimas de violencia doméstica).

Espero hayan disfrutado el viaje y les haya aclarado algunas dudas sobre las premisas teóricas y básicas de la TCC y tal vez les haya encendido la curiosidad por aprender más sobre ella. Nuestra última parada es la práctica de la terapia cognitiva:




Conceptos básicos y principios.

La terapia cognitiva es un procedimiento activo, directivo, estructurado y de tiempo limitado que se utiliza para el tratamiento de diversos trastornos psiquiátricos. Se basa en el supuesto teórico subyacente de que los afectos y la conducta de un individuo están determinados en gran medida por la forma en que él estructura el mundo.

Las técnicas terapéuticas van encaminadas a identificar, cotejar con la realidad y modificar las conceptualizaciones distorsionadas y las creencias disfuncionales (esquemas) que subyacen a esas cogniciones.

La teoría cognitiva estipula que la mejoría sintomática en un trastorno psicológico se logra a través de la modificación de pensamientos disfuncionales y que una mejoría duradera (reducción de recaídas) se logra mediante la modificación de las creencias inadecuadas.

El terapeuta trabaja y espera lograr el cambio en tres niveles:

- El superficial, consistente en los pensamientos automáticos.

- El intermedio, consistente en los supuestos subyacentes.

- El profundo o nuclear, consistente en los esquemas.

Esta terapia tiende a ubicarse en el modelo educativo donde prevalece la idea de aprendizaje de nuevas formas de conocimiento que permitan adquirir nuevas conductas, más apropiadas o útiles para lograr las metas personales.

Los principios.

1. Se basa en una formulación permanentemente evolutiva del paciente y sus problemas en términos cognitivos.

2. Requiere una solida alianza terapéutica.

3. Enfatiza la colaboración y la participación activa.

4. Se orienta hacia metas y se centra en los problemas.

5. Enfatiza el presente (al menos inicialmente).

6. Es educativa, apunta a enseñarle al paciente a ser su propio terapeuta y enfatiza la prevención de la recaída.

7. Apunta a ser de tiempo limitado.

8. Las sesiones son estructuradas.

9. Enseña a los pacientes a identificar, evaluar y responder a sus creencias y pensamientos disfuncionales.

10. Usa una diversidad de técnicas para cambiar los pensamientos, el estado de ánimo y las conductas.

La estrategia.

En un nivel amplio el terapeuta apunta a facilitar la remisión de los síntomas y prevenir la recaída mediante la modificación de sus pensamientos y creencias disfuncionales. La secuencia temporal característica del proceso se desarrolla en las siguientes etapas:

1. Etapa inicial:

- Desarrollar una firme alianza terapéutica.

- Identificar y especificar los objetivos.

- Resolver los problemas.

- Enseñar el modelo cognitivo.

- Lograr la activación del paciente (si está deprimido o desanimado).

- Instruirlo acerca de su trastorno.

- Enseñarle a identificar, evaluar y responder a sus pensamientos automáticos.

- Socializarlo sobre las tareas de auto-ayuda, la programación de las sesiones y el feedback al terapeuta y enseñarle las estrategias para enfrentar sus problemas.

2. Etapa media:

- Continuar trabajando en los anteriores puntos.

- Identificar, evaluar y modificar las creencias.

- Utilizar técnicas racionales, emocionales y conductuales.

- Enseñarle habilidades prácticas para alcanzar sus objetivos.

3. Etapa final:

- Preparación para la finalización.

- Prevención de la recaída.

Estructura de las sesiones.

El modelo estructural básico de las sesiones puede esquematizarse con el siguiente programa:

- Breve recuento de lo sucedido luego de la última sesión y registro del estado anímico.

- Enlace con la sesión anterior (consecuencias, asuntos pendientes, etc.).

- Fijación de la agenda para esta sesión.

- Revisión de la realización de la tarea asignada de auto-ayuda.

- Tratamiento de los puntos estipulados en la agenda.

- Fijación de las nuevas tareas de auto-ayuda.

- Resumen final y la devolución (feedback) del paciente.

Tareas de auto-ayuda (entre sesiones).

Beck indicaba que a menos que el cliente haga la práctica de su cambio de pensamiento, el resultado no será significativo o perdurable. La prescripción de tareas para el hogar es un elemento habitual y considerado fundamental para lograr el cambio en las terapias cognitivas. Su objetivo específico puede ser, entre otros:

- Cambiar una conducta disfuncional o establecer una conducta apropiada.

- Modificar las creencias y los pensamientos distorsionados.

- Vencer temores e inhibiciones, mejorando la auto-confianza.

- Perfeccionar y consolidar mediante la práctica las nuevas conductas.

Así culmina nuestro “Café con TCC”, al menos por el momento. Quién sabe, de repente revisitamos la sección para hablar de nuevos temas relacionados con la teoría cognitivo conductual, hasta entonces, ¡Namaste! – Izzy

sábado, 22 de febrero de 2014

Rupturas, duelos y superaciones I

Ufff, las rupturas, ¡qué tema! Cuando una relación llega a su fin, los terapeutas siempre recordamos a nuestros consultantes que el fin de la relación no implica el fin de sus vidas, ¡pero vaya que se siente como si lo fuera!, ¿no es cierto? Bueno, al menos durante ese proceso tan sabio, natural y necesario como lo es el duelo, una oportunidad (cuando se hace bien y con la adecuada supervisión y acompañamiento terapéutico) de hacer las paces, cerrar capítulos, dar significado a lo que fue, hacer las paces con lo que no fue y pudo haber sido y darnos una oportunidad de conocernos y reconocernos en soledad y volver a abrir las puertas a la llegada de alguien nuevo.

Ya sabemos que las rupturas duelen, ¿y el duelo? También, pero todo aquel que ya ha hecho su duelo sabe que al final, se sale ganando, en experiencia, aprendizaje y crecimiento, y hay cosas que podemos hacer para facilitar este proceso y sentirnos mejor con nuestro duelo, nuestra relación que fue y ya no es y con nosotros mismos…




Darse tiempo para procesar el duelo.

En esta sociedad moderna en la que todo se mueve tan rápido, nunca hay tiempo para nada, hay que correr constantemente contra el reloj (el biológico, el de la vida, el de las expectativas propias y ajenas y tantos otros) y está prácticamente prohibido mostrar las verdaderas emociones, exhibir el dolor, ser débil y vulnerable y ¡llorar lo que hay que llorar por el tiempo que deba llorarse!, parece que ni nos dan chance, oportunidad ni permiso de hacer un duelo apropiado.

Si algo he aprendido acerca de mis propios procesos, es que al duelo hay que darle tiempo. No es tan fácil para todos, tengo un par de amigos cercanos a quienes les ha tocado vivir sus propias rupturas en el 2013 y me hicieron la misma pregunta, la pregunta obligada: “¿Cuánto tiempo dura el duelo?

Bueno, de 6 meses a un año, por lo menos, con posibilidades a un segundo año si hace falta.” Créanme que no les gustó la idea de esperar uno o dos años, pero es que no se trata de esperar, hacer el duelo no implica aislarse, dejar de existir ni hibernar emocionalmente por 1-2 años, al contrario, ¡hay tanto para hacer, redescubrir, reaprender y desaprender!

¿Y si después de esos 6 meses o ese primer año todavía duele? Significa que todavía falta camino por recorrer, y aquí es donde muchos meten la pata al pensar si no lograron superar el duelo en 6 meses o un año, hay algo de malo en ellos, ¡cada quien a su tiempo! No hay peor error que dar por terminado un duelo antes de tiempo. A veces el primer año de duelo es solamente la preparación para el segundo. Paciencia, ánimo y fuerza.

El proceso de duelo implica permitirse sentirlo todo, tristeza, negación, enojo, paz, y sobrevivir el proceso, ¡pero también implica darse permiso de sonreír, reírse, disfrutar, disfrutarse y disfrutar a quienes tenemos a nuestro alrededor en ese momento! ¡Ojo, todo esto SIN APRESURARNOS a saltar de una vez en otra relación, sea de la naturaleza que fuese!

Meterse de lleno en una relación nueva sin haber resuelto o procesado la anterior implica el riesgo de compartir un espacio emocional con muchos “fantasmas del pasado, de lo que fue, pudo haber sido y no será”, proyectar a la relación y a la “nueva” persona cosas que no le corresponden y que quedaron de la relación anterior, volver a tropezarse con la misma piedra (con cara nueva) y al final, terminar haciéndose daño a uno mismo y a un tercero que definitivamente no lo merecía. ¡A hacerse responsables de las emociones e historias propias para no proyectarlas a los demás! - Izzy

Fragmentos extraídos del artículo “Dos and Don'ts for Getting Over a Breakup” por Julie Hanks. 

Neuroanatomía de las emociones VII: El hipocampo.

El 26 de noviembre del 2012, asistí al seminario “Neuroanatomía de las emociones”, dictado por el Dr. Ricardo M. Vela y organizado por la Sociedad Panameña de Psiquiatría.

El Dr. Ricardo M. Vela es Director de Paidopsiquiatría y Psiquiatra en jefe de Servicios al Niño y a la Familia de la Asociación de Salud Mental del Condado de North Suffolk, Estado de Massachusetts y Profesor Asistente en Psiquiatría del Massachusetts General Hospital (Boston). Durante cinco horas, el Dr. Vela nos llevo en un viaje sorprendente a través del sistema límbico, explicando su estructura anatómica y funcional y cómo contribuye a la expresión específica de las emociones y conducta de apego y sus implicaciones en el autismo.

¿Listos para continuar nuestro viaje a través del sistema límbico? Hoy conoceremos más acerca del hipocampo…




El hipocampo en 115 palabras.

El hipocampo es una de las principales estructuras del cerebro humano y otros mamíferos. El nombre le fue dado por el anatomista del siglo XVI Giulio Cesare Aranzio, que advirtió una gran semejanza con la forma del caballito de mar o hipocampo. Pertenece en parte al sistema límbico, componiendo junto al subículo y el giro dentado la llamada formación hipocampal. Es una estructura pareada, con dos mitades que son imágenes especulares en ambos hemisferios cerebrales. Su forma de caballito de mar es típica de primates, pero en otros mamíferos tiene formas variadas, como la del plátano. En su actual diseño en los mamíferos desempeña principalmente funciones importantes en la memoria y el manejo del espacio.

Funciones del hipocampo.

El hipocampo guarda una relación estrecha con los núcleos septales e interactúa con la amígdala en lo relacionado a la atención, generación de imaginería emocional, aprendizaje y memoria. Su rol en las emociones es mínimo.

Nuestro hipocampo, al interactuar con nuestro hipotálamo y núcleos septales previene los extremos en la excitación y mantiene la alerta callada (nuestra capacidad de mantener tanto la calma como la vigilancia).

Si se lesiona puede haber dificultad inhibiendo las respuestas comportamentales (previniendo los extremos arriba mencionados) o desplazando nuestro foco de atención.

El hipocampo y la memoria.

El hipocampo interviene en el almacenamiento y consolidación de la información a nuestra memoria a largo plazo, así como en la codificación del aprendizaje y memoria (el almacenamiento a largo plazo y recuperación de información recientemente adquirida o aprendida).

Si se lesiona se afecta la habilidad de convertir los recuerdos de corto plazo en recuerdos de largo plazo.

El caso de H.M.

Henry Gustav Molaison (1926- 2008) fue un paciente norteamericano con un trastorno de memoria ampliamente estudiado desde finales de 1957 hasta su muerte. Durante mucho tiempo, fue conocido por sus iniciales, H. M., para proteger su privacidad. Su caso supuso un gran hito en el desarrollo de teorías explicativas de la asociación entre la función cerebral y la memoria.

Henry padeció de una epilepsia intratable, que a menudo le ha sido atribuida a un accidente mientras conducía su bicicleta a la edad de nueve años. Sufrió crisis parciales durante muchos años, y convulsiones desde los 16 años.

En 1953 fue derivado para su tratamiento al neurocirujano Beecher Scoville, quien localizó el origen de la epilepsia en los lóbulos temporales mediales izquierdo y derecho, y sugirió una extirpación quirúrgica bilateral del lóbulo temporal medial como medida de tratamiento.

Scoville practicó la lobectomía bitemporal y Henry Molaison perdió aproximadamente dos terceras partes de su hipocampo, giro hipocampal y amígdala. Su hipocampo parecía haber quedado completamente infuncional, ya que los 2 cm restantes parecían atrofiados, y además, toda la corteza entorrinal (el principal centro de comunicación con el hipocampo) había sido destruida.

La cirugía surtió el efecto deseado en cuanto al objetivo de controlar los ataques epilépticos, pero le provocó una severa amnesia anterógrada: a pesar de que su memoria de trabajo y su memoria procedimental se hallaban intactas, no era capaz de incorporar nueva información a su memoria a largo plazo.

Molaison se vio incapacitado para crear nuevos conocimientos semánticos, aunque el alcance de su incapacidad no está del todo clara. También sufrió una moderada amnesia retrógrada, no pudiendo recordar la mayor parte de los acontecimientos de los dos años previos a la cirugía, ni algunos de los acontecimientos ocurridos once años atrás, lo que implica que su amnesia retrógrada estaba graduada temporalmente.

No obstante, su capacidad para formar recuerdos procedimentales a largo plazo estaba intacta. Así, por ejemplo, era capaz de adquirir nuevas habilidades motoras, a pesar de que luego no fuera capaz de recordar haberlas adquirido.

Interacciones entre hipocampo y amígdala.

El rol en la memoria entre el hipocampo y la amígdala es interdependiente. La amígdala es la responsable de almacenar los aspectos emocionales y las reacciones personales ante los eventos y se activa cuando se evocan recuerdos personales y emocionales.

El hipocampo en el autismo.

Al igual que con otras áreas del sistema límbico vistas previamente, en el hipocampo de la persona con autismo también se observan anormalidades neuroanatómicas. Estas anomalías pueden jugar un rol en la modulación (o dificultad para la misma) de las emociones en individuos con autismo, así como en su incapacidad de almacenar reacciones emocionales vinculadas a eventos y evocar recuerdos emocionales personales.

De esta manera concluye la séptima etapa de este viaje a través de la neuroanatomía de las emociones y los invito a leer el próximo post al respecto, donde les contaré más acerca de lo que aprendí en una tarde con el Dr. Ricardo Vela sobre el cerebelo.

¡Hasta entonces! - Izzy.

Links relacionados:
Neuroanatomía de las emociones I: El sistema límbico.
Neuroanatomía de las emociones II: El hipotálamo.
Neuroanatomía de las emociones III: La amígdala.
Neuroanatomía de las emociones IV: Los núcleos septales.
Neuroanatomía de las emociones V: El giro cingulado.
Neuroanatomía de las emociones VI: La teoría de dos golpes de la esquizofrenia.
Henry Molaison: http://es.wikipedia.org/wiki/Henry_Molaison

viernes, 21 de febrero de 2014

El complejo arte de darse cuenta que no está funcionando.

Les cuento, a finales de enero, escribí el post “El difícil arte de arrancarse la curita”, inspirado en un artículo de Danielle Laporte, titulado: “The euphoria of admitting when it sucks” (La euforia de admitir cuando apesta) acerca del arte de rendirse, fracasar y saber cuándo suficiente es suficiente (o demasiado).

Retomando el tema, ¿Cuándo o como sabemos que suficiente es suficiente, que hemos llegado a ese punto de quiebre en nuestra relación y que nuestro instinto o intuición (que lamentablemente en la mayoría de los casos nos han enseñado desde pequeños a desoír o apagar por completo) nos está enviando señales de alerta?




Algunas señales de que no está funcionando:

Tu lista de “contras/desventajas/desagrados/defectos” ya superó por amplio margen tu lista de “pros/ventajas/agrados/virtudes”.

Es simple, todos idealizamos a nuestra pareja al principio, es parte del enamoramiento y le podemos echar la culpa a la oxitocina (¡maldita oxitocina!), pero cuando ya pasó la etapa de enamoramiento, toca empezar a descubrir, procesar y aceptar lo “no tan maravilloso” de tu tal para cual, a menos que quieras seguir idealizándolo y viendo todo color de rosa, pero ni se te ocurra echarle la culpa a la oxitocina, ya la ahuevazón es 100% propia. Entonces, nuestra amada pareja será una bonita mezcla de lo bueno, lo malo y lo feo pero se supone que haya un balance adecuado, aceptable o al menos, cónsono con tus expectativas e ideales (¡realistas!). Si la lista no pinta pareja, ya te toca elegir qué hacer, y aquí es donde para muchos, “lo bueno, lo malo y lo feo” se convierte en “lo idealizado, lo negado y lo reprimido”.

Toda relación requiere trabajo… ¿pero tanto trabajo?

Si, toda relación requiere trabajo, y a veces se requiere de mucho y es justificable, pero cuando te empiezas a preguntar si realmente una relación debería costar tanto o ser tan difícil, o tan confusa, o tan complicada, tu querido instinto (o intuición) está tratando de avisarte que algo anda mal. Cuando la parte “trabajo” de la relación empieza a devorarse a todos los demás aspectos de la misma, entra el tedio, el cansancio, la frustración, la ira y la amargura (esto se hace evidente en etapas medias y avanzadas de terapia de parejas, cuando pareciera que lo único que hace la pareja es ir a terapia y trabajar en la relación). Si te dan ganas de llegar tarde al trabajo, o de faltar, tomarte vacaciones o renunciar y buscar otro empleo… ya sabes.

Bienvenida, ansiedad anticipatoria.

Muy parecido a lo anterior, cuando empiezas a odiar tu trabajo, los domingos emocionantes se transforman en domingos angustiantes, sabiendo por anticipado que mañana hay trabajo y ya no te lo aguantas. Todo evento, actividad, situación que antes disfrutabas con tu pareja, ahora preferirías evitarla. Salidas al súper, tardes viendo tele en la sala, visitas a amistades o familiares, etc. Pareces sentirte más libre, a gusto y en paz cuando tu pareja está en otro lado y tienes tiempo y espacio para ti. Esa es la luz amarilla. ¿La roja? Cuando prefieres evitar tener sexo con tu pareja en vez de buscar tenerlo.

“Ustedes hacen una des-pareja muy bonita.”

¿Te acuerdas cuando te jactabas con tus amig@s del excelente equipo que tú y tu pareja hacían? Química perfecta, conexión total, sincronía absoluta, se completaban las palabras… hasta los pensamientos, ¡orgasmos simultáneos! Ahora te sientes como las parejas de Hollywood, jurando y recontra-jurando que todo está bien y divorciándose a la semana siguiente. La pareja ahora es des-pareja y parecen incapaces de coincidir en lo más mínimo. Ya no se entienden. No solo no entienden a la pareja (luz amarilla), están empezando a desentenderse a sí mismos (luz roja). Lo que fluía ya no fluye. Estancados estamos.

“No es que dejé de amarte. Solo siento que estoy empezando a odiarte.”

Dicen que lo opuesto del amor no es el odio, sino la indiferencia, pero junto con la amargura (que se desarrolla después de mucho tiempo de rumiar ese odio y resentimiento), cualquiera de las tres (y toda combinación posible) hace un arma perfecta para matar al amor, la relación o ambos. Claro, junto con el odio viene la culpa de sentirlo, especialmente hacia esa persona que se supone amamos, por lo que usualmente se guarda en el cajón de lo malo (negado) o lo feo (reprimido) en vez de tomarlo por lo que es: una emoción, desagradable quizás, pero que está cumpliendo una función importante, avisarnos que algo está mal y hay que hacer algo al respecto… a menos que queramos que ese odio crezca (y lo hace aunque sea negado o reprimido) y se convierta en resentimiento y amargura.

¿Conclusiones?

Las señales están ahí, nuestro instinto o intuición nos informan de ellas, pero muchas veces las tomamos como “así se supone que sea esto”, o sea, perpetuando esas ideas distorsionadas acerca del amor y la relación de pareja o preferimos ignorarlas para evitar sentir la culpa (culpa de sentir lo que sentimos y culpa de herir a la otra persona por sentirlo).

No estoy diciendo que esto significa que ya no hay arreglo, solución o esperanza para la pareja, eso ya depende de uno. Es como cuando un carro se daña, en algunos está el hacer lo imposible por lograr que vuelva a arrancar, en otros está el darlo por muerto y buscar uno nuevo, en otros está el decir “Mmmm, bueno, voy a caminar por un tiempo, o tal vez me compro una bicicleta en vez…” y otros deciden quedarse ahí, sentados en un carro que no va para ninguna parte.

Tener la honestidad de aceptar las señales de que algo no está funcionando y no darle “mute” al instinto o intuición al menos es un primer paso, un paso honesto, mas no sea con uno mismo, y en un mundo perfecto, con la pareja. Pero ya sabemos que no vivimos en un mundo perfecto.

Namaste - Izzy

Fragmentos extraídos del artículo “The euphoria of admitting when it sucks” por Danielle Laporte: http://www.daniellelaporte.com/reprise-euphoria-of-admitting/
Imagen: http://mimikascraftroom.deviantart.com/art/Fixing-a-broken-heart-65913383

Café con TCC - VI: Las distorsiones cognitivas.

¡Hola! Llegamos a la anteúltima entrega de “Café con TCC” un vistazo general a lo que es la Terapia Cognitivo Conductual (TCC) en base al marco teórico de mi tesis de maestría en Psicología Clínica (acerca del uso de la TCC en el abordaje y tratamiento del trauma en mujeres víctimas de violencia doméstica). Espero hayan disfrutado el viaje hasta ahora y les haya aclarado algunas dudas sobre las premisas teóricas y básicas de la TCC y tal vez les haya encendido la curiosidad por aprender más sobre ella. Ahora vamos a lo que nos atañe…

¿Qué son las distorsiones cognitivas?

Las distorsiones cognitivas son una forma de error en el procesamiento de información. Desempeñan un papel predominante en la psicopatología al producir la perturbación emocional. 

La primera enumeración fue dada por Albert Ellis y fue ampliado por Aaron T. Beck. Las distorsiones cognitivas son las que determinan las creencias desadaptativas (pensamientos automáticos) que producirían la perturbación (reacción emocional y comportamental). 

Estas percepciones y pensamientos distorsionados que realiza el sujeto acerca de sí mismo, del mundo y del futuro, lo llevan a desarrollar estados de ánimo disfuncionales. 

Aprender (y enseñar) a refutar estas distorsiones y sus consecuentes pensamientos negativos, se conoce como reestructuración cognitiva.

Las distorsiones cognitivas más frecuentes.

La lista de distorsiones puede variar de autor en autor y de libro en libro, razón por la cual para propósitos de este post, alteré el listado como aparece originalmente en mi tesis acorde al listado de distorsiones cognitivas citado por Judith Beck en el libro “Cognitive Behavior Therapy - Basics and Beyond”:

Pensamiento de todo o nada (pensamiento dicotómico o en blanco y negro): Se refiere a ver los eventos o las personas bajo la lupa del todo o nada. Ejemplo: “Toda esta relación fue una porquería.”.

Adivinación del futuro (catastrofización): El sujeto predice que las cosas van a ponerse peor o algún peligro está por llegar. Ejemplo: “¿Para qué estudiar si voy a fracasar?”.

Descalificar o descartar lo positivo: Consiste en atribuir que los talentos y logros (todo lo positivo) que uno tiene o que otros obtienen son triviales. También se le conoce como minimizar lo positivo. Ejemplo: Una joven profesional, con una excelente carrera y graduada con honores, al hacer una revisión de su rendimiento laboral describe los éxitos obtenidos desvinculando los esfuerzos realizados o desconociendo que gracias a sus habilidades se pudo llegar a la meta propuesta.

Razonamiento emotivo: Dirigir los juicios en base a los sentimientos. Ejemplo: “Mi compañero de trabajo se ha estado quedando hasta tarde en la oficina con nuestra jefa. Siento celos y sospecho de mi compañero. Basado en estos sentimientos, concluyo que mi compañero debe de estar manteniendo un amorío con ella.”

Rotulación (etiquetación): Asignar rótulos o rasgos negativos globales a uno mismo o a otros. Ejemplo: “Yo soy un/a inútil.”

Magnificación/minimización (magnificar lo negativo y minimizar lo positivo): Subestimar y sobreestimar la manera de ser de eventos o personas. Ejemplo: “No me has llamado, me quiero morir.” “Sacaste un 10 en el examen. Seguro eran preguntas facilísimas.”

Filtro mental (abstracción selectiva): Enfocar y seleccionar solo los puntos negativos y no ver los positivos. Ejemplo: Una persona obtiene una mala calificación en un área de su desempeño y una excelente apreciación general sobre sus cualidades, carácter y dedicación; sin embargo desecha estas últimas y considera que ha fracasado totalmente basado solamente en la mala calificación.

Lectura de la mente: El sujeto supone que conoce lo que la gente está pensando sin tener suficientes evidencias sobre sus pensamientos. Ejemplo: “Yo sé que ella está pensando que yo no estoy preparada para este trabajo.”

Generalización (o sobre-generalización): Hace referencia a tomar casos aislados y generalizar su validez para todo. Ejemplo: “Ella no vino a la cita. Todas las mujeres son unas malditas.”

Personalización: También conocida como falsa atribución, consiste en asumir que uno mismo u otros han causado cosas directamente, cuando muy posiblemente no haya sido el caso en realidad. Cuando se aplica a uno mismo puede producir ansiedad y culpa, y aplicado a otros produce enojo exacerbado y ansiedad de persecución. Ejemplo: “A mi madre le dio un ataque. Tiene que ser culpa mía por no haberla llamado desde hace días.”

Expresiones con “debe” o “debería” (exigencias, demandas): Se trata de concentrarse en lo que uno piensa que "debería" ser en lugar ver las cosas como son, y tener reglas rígidas que se piensa que deberían aplicarse sin importar el contexto situacional. Ejemplo: “Aunque la haya mandado al diablo, debería de llamarme para ver cómo estoy.”

Visión de túnel: Solo se ven los aspectos negativos de una situación. Ejemplo: “El profesor de mi hijo no puede hacer nada bien. Es criticón e insensible y pésimo educador.”

Ya saben, la próxima vez que se encuentren sintiéndose o actuando mal, deténganse un momento y háganse la siguiente pregunta: “¿En qué estoy pensando?” Es probable que detecten una (o varias) distorsiones cognitivas en su forma de pensar que no les están haciendo nada de bien y que no vendría mal cambiar por pensamientos más sanos, realistas, flexibles y adaptativos. - Izzy.

Próxima parte: Práctica de la Terapia Cognitiva.

viernes, 14 de febrero de 2014

Pregunta de una lectora: “¿Cómo se sabe cuando hay sexo con amor?”

¡Hola! Les cuento, hace unos días recibí una pregunta muy interesante de parte de una lectora en mi página de Facebook“¿Cómo se sabe cuando hay sexo con amor?”Aprovecho la oportunidad para compartir la respuesta (un poco más elaborada que la original) en el blog...

¿Cuándo hay sexo con amor? ¡Qué buena pregunta! Creo que el amor se siente en el sexo cuando también está presente en todos los demás aspectos de la relación. Cada parte impregna la otra, le inyecta parte de su esencia y se nota cuando está y se siente cuando falta. El amor aporta profundidad a la relación de pareja, mientras que el sexo le aporta intensidad. ¿En qué medida? Bueno, supongo que eso varía de pareja en pareja, y no es que haya una mezcla perfecta o exacta, sino más bien la que mejor funcione para cada pareja, y para cada uno de sus integrantes. Digamos que mitad y mitad es una buena base, y seguro no se mantiene siempre estable a lo largo de la relación, pero lo importante es que ambos aspectos estén presentes en mayor o menor medida.

Como decía el Doctor Guillermo Garrido en sus Seminarios de Pareja, una relación puede seguir ante la ausencia de alguno de estos dos elementos, pero no deja de ser una relación incompleta. Lo interesante de esto es que muchos pensamos que la falta de amor “mata” una relación antes que la falta de sexo, pero en realidad ocurre lo contrario, es más probable que una relación sucumba por la falta de intensidad que por la falta de profundidad. 

Digamos que el amor, la profundidad, es el combustible de la pareja, mientras que el sexo, la intensidad, es esa chispa que enciende el motor. Por más lleno que esté el tanque, si no hay chispa, ese motor no va a arrancar. “¡Pero hay muchas relaciones que sobreviven a pesar de la falta de sexo!” dirán muchos. Si, quizás, pero sobreviven, no viven. Y sobreviven porque nos han vendido esta idea, nos la han taladrado en la cabeza desde que somos infantes de que al amor lo puede todo y el sexo, bueno, el sexo es algo secundario.

Piénsenlo, es más fácil imaginar terminar una relación porque no hay amor que porque no hay sexo. ¿Por qué? Bueno, aunque nos sintamos mal por la carencia de cualquiera de los dos elementos, por toda esa enseñanza distorsionada de que el amor es todo pureza y el sexo es algo sucio, nos hace sentir especialmente hijos de puta el ponerlo por encima del amor (¡o siquiera cerca!) en nuestra escala de valores o necesidades o aspectos no negociables de una relación.


Puedes tener increíble sexo de rock star sin amor...
¡¡¡pero no puedes tener ese amor de una sola vez
en la vida sin increíble sexo de rock star!!!


La parte jodida de esto, y si, hay una parte jodida, muy jodida, es que estos elementos no solo aportan a la relación, sino que tienen una dinámica entre sí. El amor le da profundidad a la relación y le da profundidad al sexo, y el sexo le da intensidad a la relación y le da intensidad al amor.

Entonces, falta un elemento, o hay un desbalance en esa mezcla de combustible tan particular que nos enciende, que enciende a nuestra pareja y enciende nuestra relación, y empezamos a cojear de una pata. Y si lo que falta es sexo, es más probable que tratemos de disimular mas la renguera que si se tratase de falta de amor, no vaya a ser que nuestra madre, padre y espíritu santo introyectados en nuestro súper yo (o estado del ego padre) se vaya a enojar con nosotros por atrevernos a darnos el permiso de considerar nuestra sexualidad como una parte importante, vital e integral de nuestra vida y de nuestra relación de pareja.

Regresando al tema, ¿cómo sabemos si hay amor en el sexo? Bueno, porque hay amor en otras cosas, las cosas de todos los días, los detalles grandes y pequeños que se comparten: la amistad, la complicidad, la compañía, la conexión, los planes conjuntos, las metas propias y compartidas, la admiración, la fascinación, las tardes caminando por el parque, las noches viendo The Big Bang Theory y comiendo hamburguesas con papas fritas hechas en casa, las cenas de sushi, el llanto y la risa compartidos, las peleas (inteligentes, si son afortunados) que terminan en tremendas sesiones de “make-up sex”, en fin, ¡TANTAS COSAS!

Si no hay nada de esto, o muy poco, o no lo suficiente, quien sabe, quizás solo están teniendo sexo, y eso no tiene nada de malo, si es algo que está claro y consensuado entre los dos. Pero si estás buscando amor en tu sexo y sientes que falta, probablemente es tu intuición o instinto jalándote las mangas de la remera o la basta del pantalón, tratando de avisarte que algo pasa, algo falta, algo. Ah, y el amor a veces es ciego y el sexo a veces nos ciega, ¿pero el instinto? El instinto tiene vista 20/20 y es jodidamente difícil engañarlo.

¡Feliz Día de San Valentín! - Izzy