lunes, 2 de mayo de 2016

Pareja | ¿Cómo afecta el estrés familiar a tu relación de pareja? Parte 1: Estrés situacional.


¡Jelou! Cuando estamos en una relación, estamos inmersos en lo que llamamos un sistema familiar multigeneracional, la fuente de la dotación biológica y psicológica de ambos integrantes de la pareja. Sí, es más o menos nuestra bolsita de problemas no resueltos y dinámicas disfuncionales y otras cosas feas que hacen ruido en la noche y se esconden debajo de la cama y dentro de los armarios y se transmiten de generación en generación como una especie de maldición, hasta que finalmente son levantadas cuando dices algo así como... "Mmm, tal vez debería ir a ver a un terapeuta..." ¡Weee!

Algo que llevamos en nuestra pequeña bolsa y trasladamos a nuestra relación es el estrés familiar. ¡Imagina eso! Con todo el estrés que supone ser uno mismo + seguir siendo uno mismo mientras nos relacionamos con otra persona, ¡nos toca añadir el estrés que tanto nosotros como nuestra pareja está aportando a la mezcla desde sus respectivos sistemas familiares! ¡Eso es mucho estrés!

Podemos dividir este estrés familiar en dos tipos: el estrés situacional y del desarrollo. Vamos a echar un vistazo a cada uno y ver cómo afecta a nuestra relación, ¿de acuerdo?

Estrés situacional.

Este tipo de estrés se refiere al impacto de los acontecimientos estresantes en nuestras vidas (y en las de nuestra familia de origen) que exigen un comportamiento adaptativo o de afrontamiento. Especialmente cuando venimos de un sistema familiar que no puede o simplemente no sabe o no tiene las herramientas y los recursos para adaptarse o afrontar.

Estos estresores tienden a formar grupos, ya sabes: cuando llueve, llueve a cántaros, y si tienes un paraguas malo + goteras en el techo (o no tienes ni paraguas ni techo para cubrirte de la lluvia) estás obligado a mojarte, coger un resfriado y sentirte pésimo y triste.

Una ocurrencia simultánea de muchos de estos estresores, en combinación con uno o más tiempos de transición forma un período de estresores apiñados. Este apiñamiento de estresores pone en marcha una serie de procesos emocionales interconectados en los individuos y las parejas en la unidad familiar multigeneracional. Simplemente dicho, vamos a reaccionar como se nos ha enseñado, sobre la base de lo que tenemos en nuestra pequeña bolsa, y usando nuestros paraguas malos y techos con goteras para buscar refugio y protección, o una caja de cartón + acting out (actuar nuestras emociones en vez de sentirlas) + gritar + alcoholizarnos + drogarnos + ponernos en peligro + ponernos ansiosos + deprimirnos, si no tenemos un paraguas o un techo que nos resguarde de la lluvia.

Si se permite que estos procesos escalen sin intervención (¡cómo buscar ayuda, por ejemplo!) el desarrollo de síntomas (cualquiera de los anteriores + muchos más) es inevitable.

La cantidad de estrés requerido para producir síntomas depende de la vulnerabilidad del sistema familiar particular, también conocido como qué tan malo es tu paraguas o qué tanto gotea tu techo, o si es que tienes alguno de estos para empezar. Un poco de lluvia para algunos puede ser un aguacero para otros.

Un sistema familiar sano, o más sano, funciona como un drenaje, drenando el agua de lluvia para que no se inunde la casa o se empoce y empieza a oler mal. En un sistema más vulnerable, el conflicto (o la lluvia de estrés) encontrará su camino hasta el individuo o relación más vulnerable en el sistema y pasará por ciclos crecientes repetidos (los mismos argumentos una y otra vez, ocurriendo cada vez con más frecuencia y con más intensidad) hasta que una ruptura de la relación es inminente.

Si no deseas que esto te pase, es el momento de echar un vistazo dentro de esa pequeña bolsa que llevas cargando desde tu familia de origen (Sé que esto puede ser doloroso y triste a veces, pero también es necesario para que puedas crecer y sanar) y comprobar los paraguas y los techos para ver qué necesita reparación... y si no tienes tu paraguas o techito "emocional", ¡nunca es demasiado tarde para empezar a crear uno propio y muy hermoso!

No te vayas, en el próximo post hablaremos de cómo el estrés del desarrollo de nuestras familias de origen afecta a nuestras relaciones. Mientras tanto, ¡que estés bien! - Izzy

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